Desarrollado por un selecto grupo de inversores universitarios y adoptado posteriormente por numerosas organizaciones sin ánimo de lucro, el «modelo de endowment» solía considerarse el referente por excelencia para maximizar la rentabilidad a largo plazo. En los últimos años, muchos de sus seguidores han obtenido resultados inferiores a los de carteras más sencillas y de menor coste, compuestas por asignaciones de bonos y acciones cotizadas similares a los índices.

No creemos que el modelo de endowment haya fracasado. En nuestra opinión, destaca en el «arte» de la asignación de activos: hace hincapié en la diversificación de las inversiones alternativas, busca la capacidad de generar alfa y aprovecha un horizonte de inversión a largo plazo para captar las primas de riesgo y de iliquidez. Sin embargo, no ha prestado tanta atención a la adopción de la «ciencia» de la construcción de carteras: herramientas tecnológicas y analíticas que ayudan a detectar los cambios en la estructura del mercado y a adaptarse a ellos.

  • El modelo de endowment ha sido una referencia importante durante muchos años, ya que aprovecha los largos horizontes temporales de inversión para realizar significativas asignaciones de activos ilíquidos.
  • El modelo se ha visto afectado por los costes de oportunidad derivados de crisis de liquidez inesperadas.
  • El modelo daba prioridad a la selección de gestores orientados a las competencias y centrados en la rentabilidad en estrategias alternativas, pero esto dio lugar a una transparencia limitada, a una acumulación de riesgos, a una complejidad operativa y a una ineficiencia en los costes.
  • Creemos que los avances en la tecnología y el análisis de la gestión de carteras permiten adoptar una estrategia más flexible, capaz de adaptarse mejor a las condiciones macroeconómicas cambiantes:

- Un enfoque integral de la cartera centrado en las exposiciones, los riesgos y la diversificación reales de la misma
- Relaciones optimizadas con los gestores, con una mayor supervisión y transparencia a nivel de carteras
- Una mejor integración de las inversiones privadas y sus perfiles de liquidez y flujo de caja

  • Resumimos cinco principios clave:

- Atribuir y ajustar
- Equilibrio de liquidez
- Consolidar las relaciones con los directivos
- Invertir directamente
- Eliminar los silos

Una década decepcionante