Cautela es el término favorito de los bancos centrales en los últimos tiempos. Tanto a este como al otro lado del Atlántico, BCE y FED han decidido poner una pausa a sus movimientos de tipos a la espera de saber qué pasa con la inflación y demás tensiones geopolíticas y energéticas. Eso sí, todo el mundo espera que los próximos movimientos sean al alza.
Como decimos, la Reserva Federal ha dejado los tipos de interés sin cambios, entre el 3,50% y el 3,75%, por tercera reunión consecutiva; mientras que el Banco Central Europeo también optó por la prudencia, manteniendo los tipos en el 2% por tercera vez consecutiva. Lejos de dar calma a los inversores, esta situación les produce nerviosismo e inestabilidad que provoca cambios en sus carteras y errores que pueden pagar muy caro si se dejan llevar por los sentimientos.
En este sentido, Miguel Ángel Temprano, analista geoeconómico e independiente, señala que para mitigar este sesgo emocional, la primera lección del mercado es que el capital institucional se reposiciona en cuanto percibe que el régimen monetario está próximo a cambiar. Por eso, las grandes rotaciones de cartera rara vez coinciden con la decisión oficial de un banco central; por el contrario, comienzan meses antes. Debido a que el mercado no opera sobre el presente sino sobre expectativas futuras de liquidez y coste del capital, cuando finalmente se produce el anuncio oficial, gran parte del movimiento en los precios ya se ha consumado. Por lo que el inversor que espera la confirmación de la Fed o del BCE para actuar, inevitablemente llega tarde.
¿Qué hacer con las carteras?
Con todo esto sobre la mesa, lo mejor es seguir un plan de acción previamente establecido y no dejarse llevar por el pánico. Pero, ¿qué podemos hacer en nuestras carteras para estar preparados?
Aquí, Guillermo Santos, socio de iCapital comenta que ahora mismo “la tendencia es al alza en tipos, por lo que es razonable adaptarse y beneficiarse en ese entorno”. La mejor fórmula para él son los bonos flotantes, “que ajustan el cupón en función de los movimientos de la referencia sobre la que se sustentan sufriendo así poco o nada en precio, salvo ampliación de los spreads”. Y además apuesta por nombres propios como: “La Française Carbon Impact Floating Rates, el Aegon European ABS Fund EUR; o el iShares Floating Rate Bond ETF”.
Por su parte, Juan Ignacio Marrón, Ceo de @inversoresInstitucionales indica que “en renta fija, una parte importante de las expectativas del mercado sobre las próximas decisiones de tipos ya están recogidas en el precio de los bonos. Favorecemos tramos intermedios, que ofrecen una combinación equilibrada de rendimiento y sensibilidad a las variaciones en los tipos. Además, el incremento de los rendimientos de los soberanos incrementa el atractivo de la liquidez en el corto plazo, sobre todo tras el histórico rally experimentado desde finales del mes de marzo. Asimismo, unos tipos medios más elevados favorecen un mayor sesgo hacia calidad y generación de caja en renta variable”. Por ese motivo, explica que reducen exposición a tecnología no rentable o dependiente de una reinversión continua, y sectores con alto apalancamiento financiero, y favorecemos negocios con alta generación de caja, como los ligados a commodities, consumo básico y pharma.
Y Miguel Ángel Temprano, dice que dependiendo de las señales macroestructurales, existen acciones concretas que los gestores implementan para adelantarse a los bancos centrales:
- Posicionamiento en la fase de tipos altos y restricción: Mientras las condiciones financieras sigan siendo deliberadamente restrictivas para enfriar la economía , el capital debe buscar refugio en activos de rentabilidad inmediata y menor duración financiera.
- Rotación sectorial defensiva: Es aconsejable reducir la exposición en los sectores más vulnerables al encarecimiento del crédito y dependientes de financiación barata, como la tecnología de crecimiento, el capital riesgo o el sector inmobiliario. En su lugar, se debe rotar el flujo hacia sectores que resisten mejor este entorno, como la energía, la banca tradicional y las materias primas.
- Preparación del punto de inflexión: Cuando el mercado empieza a detectar los primeros signos de desaceleración económica o tensiones financieras, se activa una segunda rotación, incluso si los bancos centrales mantienen todavía un discurso duro. En este punto, antes de que llegue el primer recorte de tipos, las carteras ganan robustez aumentando la posición en oro y estabilizando los bonos largos, los cuales dejan de caer. Los activos de crecimiento seleccionados también comienzan a recuperarse de forma anticipada en esta fase.
La construcción de una cartera resiliente en tiempos de pausa de los bancos centrales no depende de adivinar el día exacto del próximo anuncio, sino de interpretar correctamente las corrientes de fondo del capital global.
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