A nivel de flujos en ETFs en Europa, ¿cómo resumirías lo que hemos visto este último mes de mayo? ¿Ha continuado el dominio de la renta variable o estamos viendo ya una rotación clara de las carteras institucionales hacia otras clases de activos?

Durante el mes de mayo hemos registrado flujos cercanos a los 39.000 millones de euros en ETF UCITS en Europa, una cifra extraordinaria, especialmente si se compara con meses anteriores como marzo, que fue algo más débil. En lo que va de año, los flujos acumulados ascienden a unos 181.000 millones de euros. Para ponerlo en perspectiva, este ritmo nos situaría por encima de los 400.000 millones de euros al cierre del ejercicio. Conviene recordar que el año récord fue 2025, con 325.000 millones de euros, por lo que estamos observando un interés muy generalizado por parte de los inversores. Más que una rotación de carteras, lo que hemos visto es una sólida fortaleza de la inversión en renta variable. Cerca de dos tercios de los flujos del mes se dirigieron a esta clase de activo. No obstante, también se ha apreciado un mayor interés por la renta fija: aproximadamente un tercio de los flujos de mayo, en torno a 13.000 millones de euros, se canalizó hacia ETF de renta fija.

Si miramos el acumulado de estos primeros cinco meses del año, ¿cuáles han sido las mayores sorpresas en cuanto a captación patrimonial? ¿Hay algún segmento de mercado (región, sector o factor) que esté atrayendo capital por encima de sus medias históricas?

Creo que aquí conviene destacar tres tendencias principales. En renta variable, hemos observado un mayor protagonismo de la renta variable global. Históricamente, el activo que concentraba la mayor parte de las inversiones era la renta variable estadounidense. Sin embargo, en lo que va de año, más del 50% de los flujos se ha dirigido a ETF de renta variable global, posiblemente por la intención de reducir la concentración en determinados sectores o en países concretos, como Estados Unidos.

En renta fija también hemos visto un aumento del interés por parte de los inversores. Tradicionalmente, esta clase de activo representaba alrededor del 20% de los flujos totales. Este año, esa proporción se sitúa más cerca del 25%, con datos como los del último mes, cuando la renta fija llegó a concentrar casi el 35% de los flujos. Esto refleja un comportamiento más orientado a la diversificación entre distintos tipos de activos.

Por tanto, seguimos viendo una renta variable muy sólida, una renta fija que empieza a captar un interés creciente y, como tercera gran tendencia, el avance de los ETF de gestión activa. En este segmento estamos observando un claro despegue, con flujos que representaron alrededor del 11% del total durante el último mes.

Centrándonos en el mercado ibérico, a la luz de los datos YTD, ¿cómo se está comportando el inversor institucional español?

Es cierto que el inversor institucional español es muy similar, en la mayoría de las métricas, a los grandes inversores institucionales europeos. No obstante, sí cabe destacar un cierto sesgo hacia inversiones ligeramente más conservadoras. En este sentido, el interés por los ETF de renta fija que hemos mencionado durante los últimos meses se ha visto incrementado entre inversores como los inversores institucionales españoles.

Tras las últimas decisiones y mensajes del BCE  ¿habéis notado algún cambio en los flujos de vuestros ETF de renta fija? 

En BNP Paribas AM gestionamos casi 700.000 millones de euros en renta fija, tanto a través de productos de gestión activa como de gestión pasiva. Por ello, se trata de un segmento que seguimos muy de cerca. A comienzos de año, el mercado descontaba unos tipos más o menos estables. Sin embargo, a partir del inicio del conflicto en Oriente Medio, pasó a descontar dos subidas de tipos. Una de ellas ya se ha materializado y todavía queda otra por producirse en lo que resta de año. Este escenario ha penalizado ligeramente las duraciones más largas y, en consecuencia, hemos observado un notable interés por productos con duraciones medias de entre tres y cinco años. De forma puntual, también hemos visto a muchos inversores desplazarse hacia duraciones más cortas, como el tramo de uno a tres años o incluso hacia estrategias de duración ultracorta. En este contexto, cabe destacar nuestro ETF y fondo índice Euro Overnight, que en apenas un año de vida ha logrado atraer prácticamente 2.000 millones de euros en Europa.

Has comentado en varias ocasiones que temas como la defensa y la inteligencia artificial iban a ser grandes protagonistas. A punto de cruzar el ecuador del año, ¿los flujos reales de dinero hacia estos ETFs temáticos están confirmando esas expectativas?

Si analizamos los datos por temáticas y comenzamos por la inteligencia artificial, observamos que en el último año se han registrado entradas netas de alrededor de 3.000 millones de euros en productos puros de inteligencia artificial. Esta cifra se elevaría hasta los 6.000 millones de euros si incluimos también aquellos productos que invierten en semiconductores e infraestructuras vinculadas al desarrollo de esta tecnología.

En el caso de la defensa, en lo que va de año hemos visto alrededor de 3.000 millones de euros invertidos, de los cuales 1.900 millones se han dirigido a Defensa Europea y 1.100 millones a Defensa Global. Quizá la defensa europea está despertando un mayor interés entre los inversores por tres motivos. El primero es el cambio de paradigma geoestratégico que estamos viviendo actualmente. El segundo es el respaldo de las instituciones europeas, con iniciativas como el plan Rearm Europe, dotado con alrededor de 800.000 millones de euros, o el programa SAFE, que pone a disposición de la industria 150.000 millones de euros en préstamos a largo plazo. El tercero es la cláusula europea que establece que el 65% de estas inversiones debe realizarse a través de compañías del Espacio Económico Europeo. En BNP Paribas AM contamos tanto con un ETF como con un fondo índice. Quizá este sea un elemento diferencial, ya que existen numerosos ETF de fefensa europea en el mercado, pero los fondos índice especializados en este segmento, especialmente para aquellos inversores para los que la fiscalidad es un factor relevante, son menos abundantes.

El mercado europeo sigue adoptando con fuerza los ETFs activos. ¿Qué dicen los flujos de estos primeros meses sobre la aceptación de este producto? ¿Está captando dinero que antes iba a los fondos de inversión tradicionales o es dinero nuevo?

Si analizamos las cifras, la industria de ETF de gestión activa en Europa gestiona actualmente alrededor de 108.000 millones de euros. Sobre un mercado de aproximadamente 3 billones de euros, esto representa una cuota cercana al 3,5%. Lo que hemos visto este año es una clara aceleración de los flujos. En lo que va de ejercicio, casi el 10% de las entradas, cerca de 17.000 millones de euros de los 180.000 millones captados por la industria, se ha dirigido a productos de gestión activa. Esta aceleración ha sido incluso más intensa durante el mes de mayo, cuando estos productos registraron cerca de 5.000 millones de euros en entradas sobre un total de 39.000 millones, lo que equivale a entre el 11,5% y el 12% de los flujos del mes. Por tanto, observamos un interés creciente y muy claro por parte del inversor final. En cuanto al origen de esos activos, siempre es un aspecto discutible, pero sí hemos detectado una migración desde productos de gestión activa tradicional, especialmente desde fondos con niveles de tracking error más elevados, hacia soluciones en formato ETF con un tracking error algo menor y, sobre todo, más eficientes en costes. No obstante, tampoco es desdeñable la aportación de nuevo dinero procedente de la gran masa de depósitos bancarios y cuentas corrientes que, en España, asciende a cerca de 1,3 billones de euros.