El foco ha pasado del Estrecho de  Ormuz hacia los beneficios empresariales, impulsados en gran medida por la inteligencia artificial (+23% para las empresas estadounidenses en el primer trimestre interanual). Además, esperamos una política monetaria más acomodaticia que el consenso. En este contexto, nuestra asignación de activos se mantiene sobreponderada en renta variable, aunque algo más moderada tras el fuerte rebote y ante las vulnerabilidades en Oriente Medio. 

¿Qué hemos ajustado en las carteras?

Del Estrecho de Ormuz a los semiconductores

Los mercados bursátiles suelen reaccionar de forma pasajera a los eventos políticos, y una vez más se ha demostrado. Tras corregir alrededor de un 10% en marzo, menos de un mes después ya estábamos de nuevo en un máximo histórico. La disposición a la desescalada por parte de los actores implicados ha sido suficiente para sostener la confianza de los inversores en renta variable, pese a que el Estrecho de Ormuz continúa prácticamente cerrado y el precio del petróleo se mantiene por encima de los 100 USD tras dos meses.

El foco del mercado ha vuelto a desplazarse hacia otros temas, como la inteligencia artificial o las inversiones en centros de datos. Las acciones del sector de los semiconductores, por ejemplo, repuntaron cerca de un 50% en abril (véase gráfico). Este comportamiento apunta a un renovado componente de euforia, con un sector que se sitúa en niveles claramente de sobrecompra.

En conjunto, el apetito por el riesgo ha aumentado significativamente y los volúmenes de opciones de compra son muy superiores a los de opciones de venta. Por ello, de nuevo reducimos ligeramente el momentum en renta variable para mayo, y, con ello, al tema de la electrificación, que ha concentrado gran parte del interés reciente.

Gráfico: Los inversores vuelven a mostrar euforia

Del choque inflacionario al crecimiento en desaceleración 

En la primera fase de la guerra en Irán, el repunte de los precios del petróleo reavivó los temores de inflación. Como resultado, el mercado llegó a descontar subidas de tipos por parte de casi todos los bancos centrales. Sin embargo, esta tensión se ha moderado y las expectativas de inflación han disminuido. En el caso de la Reserva Federal, se ha vuelto a anticipar un nuevo recorte de tipos a finales de año. Desde Swisscanto lo preveemos así, por lo que decidimos aumentar la duración a finales de marzo. 

No obstante, empiezan a surgir cuestiones sobre el crecimiento. Nuestros economistas han revisado de nuevo a la baja sus previsiones de PIB para Estados Unidos. Hasta ahora, los indicadores adelantados se han mantenido sorprendentemente sólidos y una recesión sigue siendo poco probable. Para los mercados de renta variable, este entorno no sería necesariamente negativo, ya que un crecimiento más débil hace más probables nuevos recortes de tipos. En combinación con unos beneficios empresariales robustos, este escenario sigue respaldando la clase de activo. 

Del oro y el yen al franco suizo 

Fuera de la renta variable, mantenemos un posicionamiento prudente. En renta fija, seguimos claramente infraponderados en crédito y, en cambio, sobreponderados en deuda soberana global a largo plazo. Vemos un mayor potencial de revalorización por la caída de las rentabilidades, especialmente fuera de Suiza. Mantenemos una posición neutral en inmobiliario y materias primas, y continuamos favoreciendo los bonos de catástrofe. En este contexto, el oro pasa también a una posición neutral. 

En divisas, dejamos de sobreponderar el yen japonés y el dólar australiano, manteniendo únicamente una sobreponderación en el franco suizo. Su bajo nivel de deuda pública y su reducida inflación lo convierten, a nuestro juicio, en el principal activo refugio en el entorno actual. 

Perspectivas sobre el mercado de valores europeo 

El índice bursátil europeo Eurostoxx 50, cuyas cinco principales posiciones han estado tradicionalmente dominadas por compañías de los sectores de lujo, farmacéutico, software, banca y seguros, que lleva varios meses liderado por ASML, el fabricante neerlandés de equipos para la producción de chips.  

El principal motor de esta evolución es el auge de la inteligencia artificial, que está generando una fuerte demanda de microchips de alto rendimiento, centros de datos y de los factores de producción asociados, como la energía y la infraestructura de red. Como consecuencia, estas empresas están registrando actualmente el mayor crecimiento de beneficios.  

Sin embargo, el mercado en su conjunto sigue rezagado frente a Estados Unidos, sobre todo, porque los sectores de consumo cíclico (como automoción y lujo), alimentación y farmacéutico se enfrentan a un entorno complejo. Es por ello que todavía no vemos que se den las condiciones para una reversión de la infrarrentabilidad del Eurostoxx, de en torno al 8 % frente a Estados Unidos desde el inicio del conflicto en Irán a principios de marzo.