Esperamos que la Fed mantenga sin cambios el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,50% y el 3,75% en la reunión del 16 y 17 de junio, en línea con el consenso del mercado y las expectativas ya descontadas por los inversores.
Aunque, también esperamos que elimine el sesgo acomodaticio que ha mantenido desde el inicio del actual ciclo de bajadas de tipos en septiembre de 2024. Este giro en el discurso reflejaría un enfoque más equilibrado y, sobre todo, una preocupación creciente por la persistencia de la inflación.
El nuevo presidente, Kevin Warsh, afronta su primera reunión en un entorno especialmente complejo. Hereda el comité más dividido de las últimas tres décadas: tres miembros con derecho a voto ya se posicionaron en abril en contra del sesgo acomodaticio, mientras que el gobernador saliente, Stephen Miran, volvió a votar a favor de una bajada de tipos.
Las actas dejan claro que el equilibrio interno se ha desplazado hacia una postura más restrictiva, ante el aumento de la incertidumbre sobre la duración y los efectos económicos del conflicto en Oriente Medio. Los datos recientes apenas han ayudado a disipar esas dudas.
La inflación subyacente medida por el índice PCE (el indicador preferido por la Fed) se aceleró hasta el 3,3% en abril, alcanzando su nivel más alto en más de dos años. Al mismo tiempo, el último Beige Book apuntó a la aparición de efectos inflacionistas de segunda ronda junto con informes que reflejan aumentos de precios de moderados a intensos.
La resistencia de la actividad económica y las señales de estabilización del mercado laboral respaldan una perspectiva monetaria menos acomodaticia. La actualización del Summary of Economic Projections y del conocido dot plot probablemente reforzará este mensaje.
Esperamos revisiones al alza de las previsiones de inflación tanto para este año como para el siguiente, mientras que las perspectivas de crecimiento a medio plazo deberían mantenerse relativamente estables, reflejando el optimismo sobre las mejoras de productividad y los avances desde el lado de la oferta.
En este contexto, la rueda de prensa será clave. Es probable que Warsh sea cuestionado por su planteamiento de impulsar un “cambio de régimen” en la política monetaria. Aunque cuenta con una reputación de ser tradicionalmente duro frente a la inflación, Warsh también defiende una visión desinflacionista impulsada por la inteligencia artificial y las ganancias de productividad que, junto con una reducción del balance de la Reserva Federal, acabarían justificando tipos estructuralmente más bajos.
Sin embargo, esta visión dista de ser compartida dentro del comité, lo que podría complicar el debate monetario en los próximos meses. En un entorno económico y geopolítico que evoluciona rápidamente, esperamos que el Fondo Federal de Mercado Abierto (FOMC) mantenga los tipos sin cambios durante este año. Sin embargo, el crecimiento resiliente, la estabilización del mercado laboral y el aumento de las presiones inflacionistas han inclinado claramente los riesgos hacia un tono más restrictivo.