Hemos visto un marzo de mucha cautela donde los flujos cayeron drásticamente hasta los 9.400 M€. Sin embargo, abril ha cerrado con una recuperación robusta de 34.000 M€. ¿Cómo interpretáis este cambio de ritmo? ¿Es un signo de que el inversor ya ha 'normalizado' la volatilidad geopolítica o estamos ante un reposicionamiento estratégico hacia activos más específicos?

Sí que es verdad que en el mes de marzo hemos visto un cambio bastante importante en la preferencia de los inversores y el mes de abril ha supuesto una vuelta a la normalidad, a la velocidad de crucero. Si vemos por tipos de activos, en lo que va de año y en abril, el 75% de estos flujos han ido a ETFs de renta variable, mientras que el 25% ha ido a ETFs de renta fija.

Quizá la anomalía que se produjo durante el mes de marzo fue la diferente composición. Puedes esperar que en un mes donde los índices de renta variable tienen grandes caídas se puedan producir unas salidas; sin embargo, lo que vimos es que en marzo casi el 85% de los flujos fueron a renta variable, aunque obviamente de una manera mucho menor a otros meses. Donde se vio un parón casi completo fue en la renta fija, que solo atrajo 1.000 millones de euros, lo que supone casi un 10%.

La vuelta a la normalidad en los mercados, subiendo más del 15% desde mínimos, ha vuelto a traer el interés hacia la renta variable. En cuanto a composición regional, aquí sí que ha habido una modificación. Durante los meses de febrero y marzo se vivieron flujos negativos en Estados Unidos y bastante positivos en Europa, y en abril hemos visto una reversión: hemos visto flujos negativos saliendo de Europa y flujos muy positivos de casi 5.700 millones de euros en Estados Unidos. Aun así, en lo que va de año, todavía Europa mantiene unos flujos de 17.000 millones, comparados con 13.000 millones de Estados Unidos.

El activo que más dinero ha atraído en este primer trimestre y mes ha sido la renta variable global, con casi la mitad de los flujos: alrededor de 55.000 millones de los 109.000 millones han entrado en la renta variable global, lo que quiere decir que hay mucho flujo en Estados Unidos también, porque casi el 70% de la renta variable global ha entrado en este tipo de activos. Y lo que sí es novedoso es que ha habido mucho interés en estos primeros cuatro meses en la renta variable emergente. La renta variable emergente ha atraído casi un 20% de los flujos, con 22.000 millones de euros.

En renta fija, la historia es un poco diferente. De los 30.000 millones que han entrado en estos primeros cuatro meses, la mitad prácticamente ha sido en Europa y, además, ha habido un cambio también en cuanto a la estrategia de inversión, ya que en abril el 50% ha sido de bonos gubernamentales y lo que ha perdido cierto interés ha sido la parte ultracorta de la curva, que en marzo sí había resultado muy atractiva para los inversores.

Ese flujo de abril ¿ha ido a gestión pasiva pura o los ETFs activos han sido protagonistas en esta remontada?

Los ETFs de gestión activa van ganando protagonismo con el paso del tiempo. Si lo ponemos en contexto, a día de hoy suponen alrededor de 100.000 millones en un mercado de 300 billones, o sea, una cuota de mercado de alrededor del 3,5%. Todavía son relativamente pequeños, pero si analizamos los flujos en lo que va de año y en el último mes veremos que, en lo que va de año, suponen casi un 8,5%; o sea, están creciendo a más del doble de su peso relativo. En el mes de abril alcanzaron los 3.400 millones de euros, lo que supone prácticamente un 10% de los flujos, con lo cual estamos viendo un interés muy creciente en las soluciones indiciales de gestión activa, como los fondos índice y los ETFs de gestión activa.

Un poco por composición de tipo de activo, lo que hemos visto históricamente es que el reparto entre renta variable y renta fija es un poco diferente al de los productos de gestión pasiva. Aquí, dos tercios van a renta variable y un tercio va a renta fija; o sea, hay más interés en renta fija que en el mercado de fondos índice y ETFs pasivos tradicionales. Pero lo que hemos visto este mes ha sido un poco diferente. Gracias al tirón que ha tenido la renta variable, prácticamente el 80% de estos flujos ha sido en renta variable, mientras que solo el 20% ha sido renta fija. Y quizá esto es achacable al incremento del apetito inversor en mercados que son muy direccionales.

Muchos clientes muestran reticencia a los ETFs de renta fija soberana europea por el peso de países con altos déficits (Italia, Francia, España). Ante este escenario, ¿qué alternativas estáis ofreciendo en vuestra gama de ETFs?

Esta crítica a los índices de renta fija y, sobre todo, de renta fija gubernamental es una crítica tradicional. Muchos inversores piensan que índices construidos por el tamaño del endeudamiento de los países lo que hacen es dar más peso a aquellos países que tienen más deuda emitida y, por lo tanto, que esto puede ser un lastre para la rentabilidad a largo plazo.

La gama Easy de BNP Paribas Asset Management lo que hace es implementar un score sintético que toma criterios medioambientales, sociales y de gobernanza. Se hacen diez bandas y se pesa la deuda de cada país en función de este score. Los países que están mejor posicionados y que se colocan en la primera banda tienen un peso del 100% de la deuda. Los países que, por los criterios de gobernanza, sociales o medioambientales, van bajando de banda, ven reducido su peso un 10%; así, en la banda 2 van a tener un 90% del peso, en la banda 3 un 80% y en las bandas 9 y 10 esos países saldrían de la muestra del índice.

A día de hoy, los países que has mencionado, Italia, Francia y España, se sitúan en la segunda banda del score, lo que quiere decir que su peso relativo va a ser del 90%, es decir, van a tener un peso inferior. En el caso extremo de que las condiciones de estos países o de algún otro empeorasen, estos países irían cayendo de peso dentro del índice y esto sería una medida de protección porque, probablemente, a medida que las condiciones empeorasen, la rentabilidad de esos países estaría lastrando la del índice.

Entre su oferta, BNP Paribas AM también cuenta con una familia de ETF que satisface las preferencias de sostenibilidad, ¿están sirviendo los bonos verdes soberanos como refugio?

Una de las características clave de nuestra gama de renta fija es que está dividida por duración. Con nuestros productos cubrimos toda la curva de tipos de interés, desde duraciones muy cortas de entre 0 y 1 hasta duraciones de más de 10. En estas situaciones de volatilidad del mercado, lo que hemos visto es que los inversores son capaces de traspasar sus posiciones a lo largo de la curva con productos de más larga o más corta duración según sus previsiones macroeconómicas y de inflación.

Lo que hemos visto en los dos últimos meses ha sido un claro acortamiento de duración en productos, desde duraciones de 3, 4 o 5 hacia duraciones más cortas. Y otra característica clave son estas características sostenibles, de gobernanza y sociales, que hacen que haya un marco de cobertura de riesgo implícito que lleva a que los clientes puedan estar más protegidos ante situaciones de volatilidad.

El sector defensa ha pasado de ser un tabú a un activo estratégico, con rentabilidades que en algunos casos superan el 20% anual. Con vuestro reciente lanzamiento del ETF de Defensa Europeo, ¿qué tipo de inversor está entrando? ¿En qué otras temáticas estáis viendo potencial?

Hay que recordar que no solo es un ETF, sino que es un fondo índice, con lo cual puede servir para diferentes tipos de inversores, desde institucionales hasta inversores finales; lo digo por el tema de la fiscalidad. El paradigma surgido después de la Segunda Guerra Mundial se está viendo drásticamente modificado. Y yo creo que Europa tiene una oportunidad en muchos ámbitos, pero sobre todo en el de defensa.

No olvidemos que hay un plan de casi 800.000 millones de euros, ReArm Europe, o un plan SAFE con 150.000 millones de euros en préstamos, con lo cual la inversión en este sector en los próximos años va a ser algo estructural, no va a ser algo táctico. Además, la cláusula por la que esta inversión se tiene que realizar casi en un 65% en compañías europeas presenta una oportunidad excelente para los inversores europeos.

Un poco en la línea con la doctrina del informe Draghi de desarrollar el mercado de capitales en Europa, creo que esta es otra oportunidad alternativa. Creo que podemos movilizar todos esos ahorros en inversiones productivas que vayan a diferentes sectores, entre ellos la defensa.

Si vemos un poco el ámbito y el rango de clientes que han estado interesados en este tipo de estrategias, se puede decir que al principio era una inversión un poco más de inversor final, pero esto ha ido migrando hacia distribuidores de fondos y finalmente hacia clientes institucionales, ya que no debemos olvidar que este es un esfuerzo liderado por la propia Comisión Europea, con lo cual hay una idea de Europa detrás de ello que hace que todos los inversores se puedan aprovechar de esta iniciativa.

Otras temáticas que claramente están recibiendo mucho interés, por ejemplo, son las infraestructuras. Hay tendencias de largo plazo, como la urbanización y la digitalización, que están jugando un papel muy importante e incluso en estos últimos meses hemos visto la importancia del transporte energético, con lo cual nuevamente es una temática de largo plazo que va a generar mucho interés y que los inversores están analizando con detenimiento.

Además, debemos recordar que este tipo de inversiones en infraestructuras están bastante descorrelacionadas con el comportamiento del resto de activos y son una gran cobertura contra la inflación.