Después de tantos años, si algo tenemos claro es que el verano no debería utilizarse para tomar decisiones precipitadas, sino para revisar esos objetivos marcados y planificar lo que viene.

Durante esta época del año, la menor actividad y liquidez de los mercados puede hacer crecer la volatilidad junto con determinados titulares, provocando movimientos más bruscos de lo habitual. Por lo que antes de irse a la playa, es recomendable dejar los ahorros en productos adaptados a las necesidades de corto plazo y evitar revisar cada hora la cartera.

En este sentido, para Jordi Mercader, fundador y CEO de inbestMe, “la rentabilidad a largo plazo no mejora por consultarla desde la hamaca o desde lo alto de una montaña”. De hecho, su recomendación para quienes están a punto de irse de vacaciones es sencilla: dejar de consultar constantemente la evolución de la cartera, porque una caída puntual o una mala noticia pueden provocar una preocupación innecesaria e, incluso, conducir a decisiones precipitadas.

Por todo ello, antes de marchar de vacaciones habría que tener creado un plan financiero, automatizar las aportaciones periódicas y determinar qué papel del patrimonio debe mantenerse protegida y disponible.

Un colchón para evitar sobresaltos

Dentro de esa planificación, Jordi Mercader considera imprescindible contar con un fondo de emergencia. “Si una caída veraniega de los mercados puede comprometer las necesidades económicas de corto plazo, significa que la cartera es demasiado agresiva o que el colchón de seguridad resulta insuficiente”.

Para ese dinero que debe permanecer a buen recaudo, señala los fondos monetarios como una de las alternativas más eficientes. Ya que estos productos permiten obtener actualmente una rentabilidad positiva cercana al 2%, con una volatilidad muy reducida como el Groupama Trésorerie, el BlackRock ICS Euro Liquidity Fund Premier Acc EUR o el Pictec-Sovereign Short-Term Money Market EUR-I; y recuerda que la mayoría de las gestoras dispone de algún fondo de estas características.

Eso sí, antes de contratarlo, recomienda comprobar que se trate realmente de un monetario, que tenga una duración mínima y, por tanto, poca sensibilidad a los cambios de los tipos de interés. También debería contar con una cartera diversificada y una volatilidad nula o casi nula”.

Es importante revisar, además, la clase concreta del fondo. Las clases institucionales suelen aplicar comisiones más reducidas, pero pueden exigir inversiones mínimas elevadas o no estar disponibles directamente para los pequeños ahorradores.

Fondos más conservadores

Para los inversores que quieren proteger su dinero, Mar Barrero, directora de análisis de Arquia Profim Banca Privada cree que “las alternativas más adecuadas son los fondos monetarios y los fondos de renta fija con duraciones muy bajas”; o lo que es lo mismo, con escasa sensibilidad a los cambios de los tipos de interés.

Esta seguridad obliga a moderar esas expectativas iniciales. Y es que, según Mar Barrero, el potencial de revalorización de los productos más conservadores en un plazo de doce meses apenas alcanza el 2,5%; y si el dinero permanece invertido durante menos tiempo, la rentabilidad será todavía más reducida.

Entre los fondos ultraconservadores que menciona se encuentran:

  • La Française Trésorerie ISR
  • EDM Renta R
  • Pictet-Sovereign Short-Term MM EUR
  • Candriam Money Market Euro AAA
  • DWS Floating Rate Notes LC
  • Arquia Ahorro Corto Plazo

Todos estos productos invierten en emisiones de deuda pública o corporativa con vencimientos muy próximos, en algunos casos en el entorno de un mes. Y, además, acumulan este año rentabilidades ligeramente superiores al 1%.

Más rentabilidad y más riesgo

Pero ¿qué pasa si se quiere tener más rendimiento? El ahorrador tendrá que estar dispuesto a una mayor volatilidad. Y aquí, Mar Barrero apunta a fondos de renta fija que inviertan en activos menos ligados a la deuda de la zona euro o en bonos de titulización de préstamos, conocidos como ABS.

Cuando estos activos tienen un interés flotante, presentan una menor sensibilidad a las variaciones de los tipos de interés. No obstante, también implican asumir más riesgo que un fondo monetario tradicional. Entre los fondos de bajo riesgo que han mostrado una evolución consistente durante el año, Mar Barrero destaca:

  • DNB Nordic Corporate Bond, con una rentabilidad acumulada del 1,40%.
  • Aegon European ABS, con un 1,75%.
  • Amundi ABS Responsible, con un 1,42%.

En definitiva, el ahorrador que quiera disfrutar el verano sin mirar de reojo lo que ocurre en el mercado puede recurrir a fondos monetarios o a productos de renta fija de muy corta duración. Todo ello siendo consciente de que no ofrecen grandes rentabilidades, pero sí permiten reducir las oscilaciones y mantener el dinero trabajando con un riesgo limitado.

La clave es clara: llegar a las vacaciones con los deberes hechos y contar con un fondo de emergencia, tener automatizado el ahorro y haber elegido productos adecuados al plazo en el que se necesitará el dinero; y después… cerrar la aplicación de inversiones y disfrutar del sol, la arena y el mar.

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