¿En qué consiste la gama Quality Income de Fidelity y cómo se está posicionando actualmente?

Silvia Merino: Desde Fidelity entendemos el formato ETF exclusivamente desde un enfoque activo. Es decir, hablamos de Active ETFs, apoyados en nuestro equipo global de analistas, que realizan un análisis fundamental profundo de cada compañía.

Esta gama se lanzó en 2017, siendo precisamente Quality Income la primera estrategia dentro de este formato.

Se basa en dos factores clave: en primer lugar, la calidad (quality) de las compañías, y en segundo lugar, la generación de dividendos (income) que sean sostenibles y estables en el tiempo. La gama está estructurada por regiones: contamos con un ETF global, así como vehículos específicos para Estados Unidos, Europa y mercados emergentes.

Creemos que estos factores —calidad y dividendos sostenibles— son especialmente relevantes para el inversor a medio y largo plazo.

Además, tras casi diez años de trayectoria, hemos logrado construir una gama sólida que, en el entorno actual, está batiendo a sus índices de referencia en todas las geografías. Todo ello combinando lo mejor de dos mundos: la gestión activa basada en análisis fundamental y las ventajas propias del ETF, como costes eficientes, transparencia y liquidez.

Me gustaría profundizar en ese enfoque activo. Siendo un ETF, ¿cómo se seleccionan las compañías que forman parte de la cartera?

Silvia Merino: El punto de partida es el factor calidad. Realizamos una primera criba para identificar aquellas compañías que destacan por su solidez en cada región. A partir de ahí, incorporamos el factor dividendo, pero con un enfoque muy concreto: no buscamos las empresas con mayor rentabilidad por dividendo, sino aquellas que ofrecen dividendos sostenibles, recurrentes y con capacidad de crecimiento.

En Fidelity consideramos que una rentabilidad por dividendo en el rango del 3% al 4%, siempre que sea consistente en el tiempo, es más atractiva que dividendos más elevados pero menos fiables. El objetivo es construir una cartera que ofrezca estabilidad y recurrencia en los ingresos, evitando la falsa seguridad que pueden transmitir los dividendos excesivamente altos.

El fondo Capital Income Builder  de Capital Group también se beneficia de esta tendencia hacia dividendos sostenibles. ¿Cómo se estructura la cartera?

Álvaro Fernández: Efectivamente, el objetivo del fondo es la generación de ingresos estables. Se trata de un fondo mixto con casi 40 años de historia y más de 130.000 millones en activos bajo gestión. Es importante destacar que somos una de las mayores gestoras activas del mundo y no contamos con red comercial propia, por lo que este volumen responde directamente a la confianza de los inversores.

El fondo tiene una estructura sencilla: aproximadamente un 70% en renta variable (con un mínimo del 50%) y el resto en renta fija.

La parte de renta variable se centra en compañías generadoras de flujo de caja y dividendos, mientras que la renta fija es principalmente investment grade, sobre todo estadounidense, con un máximo del 5% en high yield, que históricamente ni siquiera se ha alcanzado.

Existe flexibilidad, pero dentro de límites claros: la renta variable ha llegado como máximo al 80% y la renta fija al 40%. Además, al menos el 90% de la cartera debe generar dividendos.

El proceso de selección es muy exigente: las compañías deben ofrecer un dividendo mínimo cercano al 1% y, además, nuestros analistas —más de 200 a nivel global— estiman un crecimiento medio del dividendo del 16% en los próximos tres años. Si no cumplen este criterio de crecimiento, exigimos un dividendo actual superior, en torno al 3,7%.

En definitiva, buscamos una combinación entre empresas que pagan dividendos y aquellas capaces de incrementarlos de forma sostenible.

Este fondo es utilizado por inversores que buscan generación de ingresos, complementar carteras mixtas o acceder a renta variable con menor volatilidad.

En la parte de renta fija comentabas que está centrada en Estados Unidos. ¿Y la renta variable?

Álvaro Fernández: La renta variable es global. Es cierto que existe un sesgo hacia Estados Unidos, pero si analizamos únicamente la parte de equity, aproximadamente un 40% está en EE. UU. y más de un 30% en otras regiones. Por tanto, la diversificación geográfica es bastante equilibrada.

Ambas estrategias son muy interesantes. Por un lado, ETFs activos con eficiencia y transparencia, y por otro, un fondo mixto con larga trayectoria. Pero me gustaría que profundizaseis en por qué dais tanta importancia a la sostenibilidad y crecimiento del dividendo.

Álvaro Fernández: Es fundamental. El dividendo puede recortarse o incluso eliminarse de un día para otro. Incluso puede mantenerse artificialmente mediante endeudamiento, lo que compromete el futuro de la compañía. Por eso, el análisis es clave. Podemos distinguir varios tipos de compañías:

  • Las que ofrecen dividendos muy estables (como utilities)
  • Las que tienen dividendos más cíclicos
  • Y las que incorporan recientemente políticas de dividendos

Lo importante es evitar compañías que recortan el dividendo, aunque inicialmente ofrezcan rentabilidades elevadas.

El dividendo alto puede ser engañoso; lo relevante es su sostenibilidad y crecimiento a medio plazo.

Silvia Merino: Desde Fidelity compartimos plenamente esa visión. Tanto en nuestros ETFs activos como en fondos tradicionales, estamos potenciando estrategias de dividendos, especialmente en entornos como el actual. Estas estrategias ofrecen una aproximación más defensiva a la renta variable, con menor volatilidad y mayor consistencia en caídas. El foco está en dividendos recurrentes, sostenibles y respaldados por calidad empresarial.

Aquí es clave el análisis fundamental de nuestro equipo de analistas, que nos permite identificar compañías que cumplen estos criterios. Un ejemplo claro serían los llamados “aristócratas del dividendo”, empresas con historial sólido de pagos crecientes.

Silvia, una última pregunta: ¿por qué apostar por ETFs activos?

Silvia Merino: Porque permiten combinar las ventajas del ETF con el valor añadido de la gestión activa. Aunque en mercados como España aún no estén completamente extendidos, creemos que a futuro tendrán un papel muy relevante. Por eso hemos construido una gama sólida, con track record y diferentes estrategias, como Quality Income o Research Enhanced. Nuestro objetivo es ofrecer al inversor lo mejor del análisis activo en formato ETF.

Álvaro, para terminar, ¿dónde veis actualmente las principales oportunidades?

Álvaro Fernández: El fondo está muy diversificado. Cuenta con unas 300 compañías en renta variable y, sumando renta fija, alrededor de 500 posiciones. Sectorialmente, destaca el peso en financieras (aprox. 16%), además de salud, industriales y consumo estable. Está infraponderado en tecnología y sectores más disruptivos, aunque mantiene exposición indirecta a través de consumo discrecional y comunicación. En conjunto, esta exposición ronda el 20%, lo que permite una aproximación equilibrada a la economía global.

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