Los niveles de deuda en relación con el PIB están aumentando en todo el mundo, lo que lleva a los inversores a cuestionar la sostenibilidad de la situación. Es cierto que no hay ningún indicio que apunte a una crisis inminente. El gobierno estadounidense lleva gran parte de su existencia en situación de déficit, y ello no ha supuesto un desafío especialmente importante ni para el mercado de bonos ni para la economía en general. Dicho esto, la dinámica cada vez más peligrosa de la deuda podría acabar provocando ciertos problemas si no se adoptan ciertas medidas correctivas.
Se necesita una de estas cuatro medidas (o una combinación de todas ellas): aumento de la inflación, represión financiera, austeridad o aumento del crecimiento.
La represión financiera se considera la opción más viable en Estados Unidos, gracias a la categoría de divisa de reserva del dólar. Otras medidas podrían incluir la recompra de deuda, la expansión cuantitativa, el control de la curva de tipos, y los recortes de tipos de interés. No obstante, la flexibilización de la política fiscal conlleva un riesgo de aumento de la inflación.
Por otra parte, algunos expertos señalan que la deuda también puede incentivar el crecimiento.
Aunque estoy de acuerdo con el papel potencial del crecimiento, aún hay dudas sobre en qué medida podrá la inteligencia artificial aumentar la productividad.
La represión financiera funcionó en los años previos a la pandemia, pero fuera de Estados Unidos resulta más difícil obligar a los inversores a comprar deuda. Los bancos centrales pueden comprarla, pero otros países no cuentan con la categoría de divisa de reserva que tiene el dólar.
La alternativa entonces se reduce a la austeridad, y apunta al éxito que tuvo esta medida durante la crisis de deuda de los países de la periferia europea en 2012. Ahora, países como Grecia, Italia y España registran superávits. Estados Unidos puede mantener una situación de déficit durante más tiempo. Sin embargo, la reacción de los mercados tras el Día de la Liberación me lleva a pensar que esa ventaja no durará para siempre.
Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan rentabilidades futuras. Las previsiones se muestran únicamente a efectos ilustrativos.
Fuente: Capital Group, Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO), Reserva Federal de Estados Unidos. Información a junio 2025. Escenario más optimista: inflación un 0,5% más alta, productividad un 0,5% más alta, rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años 100 puntos básicos más bajo que la previsión de base de la Oficina de Presupuestos del Congreso.