La exitosa salida a bolsa de una startup de semiconductores, que recaudó 5.500 millones de dólares la semana pasada, fue una clara muestra del gran auge que ha experimentado el sector.
Según se ha informado, la operación, cuya cuantía se amplió hasta valorar a la empresa en 40.000 millones de dólares, registró una demanda 40 veces superior a la oferta, lo que pone de manifiesto el gran interés de los inversores por las acciones relacionadas con la inteligencia artificial y los semiconductores, que ha impulsado uno de los repuntes más extraordinarios de los últimos tiempos.
Solo las empresas de semiconductores del S&P 500 han sumado unos 3,8 billones de dólares a la capitalización bursátil en las últimas seis semanas. Esto es solo parte de un aumento registrado en lo que va de año, en el que el SOXX —el ETF de referencia para los semiconductores que cotizan en EE. UU.— había subido un 71,55% hasta el 13 de mayo.
Esa demanda también ha contribuido a generar un periodo igualmente extraordinario para la renta variable estadounidense en términos más amplios. Abril comenzó con vientos en contra reales: repuntes de las rentabilidades de los bonos del Tesoro, evaporación de las expectativas de recortes de la Reserva Federal y un entorno arancelario que empujaba a los inversores hacia valores defensivos mientras las compañías de crecimiento se vendían con fuerza. Sin embargo, lo que cambió el rumbo fue una moratoria arancelaria de 90 días entre Estados Unidos y China, que redujo los aranceles efectivos sobre los productos chinos del 145% al 30%. Esto, a su vez, disminuyó el riesgo a corto plazo para los márgenes de las multinacionales, en tanto que los excelentes resultados del primer trimestre reavivaron la confianza en el ciclo de inversión en inteligencia artificial.
El resultado fue la mejor subida mensual del S&P 500 desde noviembre de 2020, con una recuperación de más del 16% desde sus mínimos de marzo.
Resultados y demanda de IA demostrada
En nuestra opinión, el contexto general justifica el interés suscitado y podría ser un buen augurio para futuras salidas a bolsa de empresas de inteligencia artificial. Ahora que el 89% de las empresas del S&P 500 han presentado sus resultados (a fecha de 8 de mayo), el crecimiento combinado de los beneficios del primer trimestre se situó en el 27,7% —el más elevado desde el cuarto trimestre de 2021—, y el 84% de ellas superó las previsiones de beneficios. En conjunto, las compañías superaron las estimaciones en un promedio del 18,2%, el porcentaje más alto desde el primer trimestre de 2021, y casi el triple de las medias de los últimos cinco y diez años. Los gigantes tecnológicos Alphabet, Amazon y Meta fueron los tres principales contribuyentes a la sorpresa positiva, impulsando una fuerte rotación de vuelta hacia el crecimiento. El sector tecnológico recuperó el liderazgo del mercado de forma decisiva, y 10 de los 11 sectores del S&P 500 registraron un crecimiento interanual de los beneficios.
Sin embargo, lo que ha cambiado radicalmente el panorama del sector de los semiconductores no son solo los resultados que superan las expectativas, sino las pruebas fehacientes de que la demanda real de IA se está materializando más rápido de lo previsto. Esa distinción es importante. Las principales empresas de semiconductores contaban con una gran visibilidad hasta 2027 mucho antes de que se consolidara este repunte, pero los inversores seguían mostrándose escépticos, centrados en la cuestión sin resolver del rendimiento de la inversión en IA.
Lo que cambió ese cálculo fueron unos datos de ingresos sin precedentes. Nuestros analistas han estimado que, partiendo de unos ingresos recurrentes anuales de 9.000 millones de dólares a finales de 2025, los ingresos de la startup de IA Anthropic aumentaron hasta alcanzar los 30.000 millones de dólares en abril de 2026 —un incremento de más del triple en solo cuatro meses, lo que equivale a entre 1.000 y 2.000 millones de dólares de nuevos ingresos cada semana—. Las previsiones de gasto para 2027 están ahora prácticamente cerradas y se han revisado al alza; es en 2028 donde sigue habiendo un debate real.
Un conjunto de oportunidades más amplio
Durante años, la narrativa de los semiconductores giró casi por completo en torno al entrenamiento de grandes modelos de lenguaje. Esa bifurcación se está deshaciendo ahora, impulsada por el giro hacia la IA agéntica —aplicaciones que infieren lo que necesitan los usuarios y realizan tareas automáticamente a una escala impredecible—, lo que requiere vastas flotas de componentes de propósito general que trabajen junto con aceleradores de vanguardia.
Hay tres grupos que se perfilan como claros beneficiarios. La memoria sigue siendo un punto fuerte fundamental, respaldada por las limitaciones estructurales de la oferta y unos precios sólidos. Las CPU experimentan una revalorización significativa; la IA autónoma requiere una capa de coordinación centralizada para dirigir las acciones entre los aceleradores y las aplicaciones, una función que recae en la CPU. Los semiconductores analógicos se están incorporando gracias a los dispositivos de potencia que los centros de datos necesitan en grandes cantidades.
Más allá de los chips, el giro agéntico está revitalizando la demanda de componentes más profundos en la pila de TI, incluidos transceptores ópticos y condensadores cerámicos multicapa.
Cautelosos pero confiados
Nos hemos vuelto más constructivos respecto al sector de semiconductores a medida que se han acumulado las evidencias, pero la composición del rally merece un análisis. El fuerte movimiento del SOXX no ha sido una marea que eleve todos los barcos; ha atraído activamente capital desde otros lugares.
Las acciones bancarias son un buen ejemplo de ello. A pesar de las revisiones al alza de los beneficios previstos para 2026 y 2027, el sector financiero se ha mantenido prácticamente estancado desde que comenzó la temporada de resultados del primer trimestre, incluso cuando el SOXX se disparó aproximadamente un 30%. Esta dinámica se debe, en parte, a factores mecánicos —los fondos de inversión que infraponderan los semiconductores se vieron obligados a reequilibrar sus carteras— y, en parte, a la sensibilidad a los tipos de interés y a la dinámica de apetito o aversión al riesgo. A la presión sobre el sector financiero se suma la próxima revisión por parte de la Comisión Bancaria del Senado de la Ley CLARITY, una legislación que legitimaría las stablecoins y abriría los servicios de pago y custodia a entidades no bancarias.
La consolidación de plataformas a corto plazo también merece atención. Las empresas están probando múltiples plataformas de IA simultáneamente; esa duplicación se racionalizará. Nuestro escenario base es un resultado multiplataforma en el que coexisten varios ecosistemas, sosteniendo en lugar de socavar la demanda de semiconductores, pero la fluidez de esa transición importa.
Los indicadores de momentum se encuentran en niveles históricos extremos. Solo 28 valores representan el 50% de la rentabilidad del S&P 500 (hasta el 6 de mayo) desde finales de marzo, y las acciones individuales pueden sufrir un retroceso del 20% en cuestión de días. Esos episodios, siempre que no se produzca un deterioro real en el desarrollo de la infraestructura de IA, constituyen oportunidades más que motivos para salir del mercado.
Entonces, ¿es sostenible el auge de los semiconductores? Los fundamentales dicen que sí. La demanda de IA es real, la adopción se está acelerando y la visibilidad del gasto se extiende bien entrado 2027. La trayectoria no será lineal, pero la dirección del viaje está clara.