El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán puede convertirse en la escalada militar más trascendental en Oriente Medio en más de dos décadas. Las informaciones sobre la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, han sumido a la República Islámica en su crisis más grave desde la Revolución de 1979.

El presidente Trump ha indicado que el conflicto podría prolongarse durante semanas, mientras que la cúpula de seguridad iraní ha descartado negociaciones. La represalia de Teherán —incluidos ataques contra bases militares estadounidenses e israelíes en la región— está contribuyendo cada vez más a su aislamiento. Las víctimas civiles, la disrupción económica y los daños a infraestructuras regionales difícilmente mejorarán su posición diplomática.

La respuesta iraní era esperada. Sin embargo, su magnitud y alcance parecen mayores de lo que muchos observadores anticipaban. Los ataques no se han limitado a objetivos militares, sino que se han extendido a infraestructuras energéticas en países vecinos.

Probablemente estemos más cerca del inicio que del final del conflicto. Su duración y alcance determinarán cuántas clases de activos resultan afectadas y la magnitud del impacto en los precios.

Activos Refugio

El oro tiene una larga historia de sensibilidad ante el estrés geopolítico. En la apertura del mercado el lunes 2 de marzo de 2026, el oro registró una fuerte subida. Aunque posteriormente moderó parte de las ganancias iniciales, consideramos que el metal mantiene potencial alcista adicional si las tensiones persisten o se intensifican.

En enero de 2026, el oro reaccionó con fuerza a acontecimientos geopolíticos en Venezuela y Groenlandia. El conflicto actual tiene implicaciones globales mucho más amplias, lo que sugiere que el movimiento inicial podría no reflejar plenamente el riesgo subyacente.

La plata repuntó con fuerza antes de la escalada del fin de semana, pero registraba pérdidas intradía en la tarde del 2 de marzo de 2026. La divergencia entre oro y plata es significativa. El oro actúa principalmente como activo defensivo, mientras que la plata tiene mayor exposición industrial. Aunque puede comportarse como una versión de mayor beta del oro, históricamente el oro ha demostrado ser la cobertura geopolítica más fiable.

Petróleo

Irán produce aproximadamente 3 millones de barriles diarios (en torno al 3% de la oferta mundial). Una interrupción total supondría un shock de oferta relevante. No obstante, las sanciones han limitado su base de clientes. China —su mayor comprador— habría estado acumulando petróleo durante más de un año, con niveles de almacenamiento elevados.

La OPEP+ ha anunciado un aumento de producción de 206.000 barriles diarios en abril, equivalente a aproximadamente el 0,2% de la oferta mundial, cifra muy inferior a las posibles pérdidas iraníes. Aun así, el grupo dispone de capacidad adicional y podría actuar con flexibilidad si las interrupciones se intensifican.

El mayor riesgo estructural reside en el estrecho de Ormuz, el cuello de botella petrolero más crítico del mundo. Aproximadamente 14 millones de barriles diarios (en torno al 32% del crudo transportado por vía marítima) transitan por este paso. Cualquier interrupción significativa desencadenaría previsiblemente un shock de oferta considerable. Algunos petroleros estarían desviando rutas, mientras que las primas de seguros por riesgo de guerra están aumentando, lo que desincentiva los envíos.

Es importante señalar que no es necesario un cierre físico del estrecho para alterar el mercado. Aunque Irán podría no tener capacidad naval para bloquear completamente la vía marítima, el encarecimiento de los seguros puede actuar como restricción de facto. Si aumentan los ataques a buques, los costes de seguro podrían dispararse, encareciendo el tránsito. En tal escenario, el precio del petróleo tendría que ajustarse al alza para compensar el mayor coste de transporte, generando una “espiral de prima de guerra”.

Por ahora, estas dinámicas permanecen contenidas. Esto podría cambiar si el conflicto se prolonga.

Gas Natural

Las exportaciones de gas natural licuado (GNL) de Catar y Emiratos Árabes Unidos —que representaron aproximadamente el 20% del suministro mundial el año pasado— deben transitar por el estrecho de Ormuz. Cualquier interrupción tendría implicaciones globales.

Tras los ataques a instalaciones de QatarEnergy en Ras Laffan y Mesaieed, la compañía anunció la suspensión de la producción de GNL y productos asociados. Incluso interrupciones temporales tensan significativamente el equilibrio mundial.

Aunque la mayor parte del GNL se dirige a Asia, un repunte de precios en esa región intensificaría la competencia por suministros alternativos, elevando los precios en Europa. Los niveles de almacenamiento europeos son relativamente bajos para esta época del año. Aunque el invierno se acerca a su fin, no pueden descartarse nuevas olas de frío.

El contrato TTF, referencia europea del gas natural, subió más del 50% intradía el 2 de marzo de 2026 antes de moderar parte del avance. Nuevas disrupciones podrían generar volatilidad adicional.

Defensa

Las acciones del sector defensa están superando al mercado ante expectativas de un aumento sostenido del gasto militar. El índice WisdomTree Europe Defence UCITS subía un 0,7% a las 11:00 horas del 2 de marzo de 2026, en contraste con la caída generalizada de la renta variable (Euro Stoxx 50 -1,9%).

Aunque el liderazgo militar corresponde a Estados Unidos e Israel, los beneficiarios podrían ir más allá. La administración Trump ha enfatizado la expansión de la capacidad productiva en defensa más que la priorización de dividendos. Empresas europeas y asiáticas (excluyendo las chinas), especialmente las centradas en drones, sistemas de interceptación de misiles y tecnologías de detección, podrían ver mayor demanda.

Un conflicto prolongado reforzaría la expectativa de un gasto estructuralmente más alto en defensa en múltiples regiones.

Los plazos importan

La duración del conflicto será determinante para evaluar la amplitud y persistencia de su impacto en los mercados.

Las empresas intensivas en activos físicos y con baja obsolescencia —como utilities, operadores de infraestructuras, productores energéticos y compañías de transporte— podrían mostrar mayor resiliencia. Estas compañías están menos expuestas a disrupciones tecnológicas rápidas y suelen aportar insumos esenciales para los sistemas energéticos y las cadenas de suministro de defensa.

En la primera jornada bursátil tras la escalada, el petróleo superó al oro. No obstante, el hecho de que el Brent no haya superado de forma sostenida los 80 dólares por barril sugiere que los elevados inventarios actúan como colchón temporal. Si el conflicto persiste o se amplía, cabría esperar un aumento de las primas de riesgo, con el oro reflejando el estrés geopolítico de forma más marcada en las próximas semanas.

Nos encontramos en las primeras fases de lo que podría convertirse en un conflicto prolongado. Su duración y alcance geográfico determinarán la magnitud y persistencia de los movimientos de precios en materias primas, renta variable y otros activos de riesgo.