Un entorno estratégico en transformación
El renovado enfoque de Europa en la defensa está impulsado por una combinación de factores que van más allá de la guerra en Ucrania. La incertidumbre geopolítica más amplia —incluidas las dudas sobre el papel futuro de Estados Unidos dentro de la OTAN— ha llevado a los gobiernos europeos a reforzar sus propias capacidades y su resiliencia. La creciente asertividad de China y la difusión global de tecnologías militares avanzadas refuerzan aún más la necesidad de una inversión sostenida en preparación operativa, resiliencia y capacidad industrial.
Lo que diferencia el entorno actual de ciclos anteriores es la creciente traducción de la intención política en acciones concretas. Los gobiernos no se limitan a elevar objetivos presupuestarios o emitir declaraciones políticas: están realizando pedidos. Los marcos de adquisición plurianuales, las asociaciones a largo plazo y los acuerdos vinculantes de ampliación de capacidad están proporcionando a las empresas del ámbito de la defensa y la seguridad un grado de visibilidad y estabilidad que no se veía en Europa desde hace años. Esto marca un punto de inflexión en el que una narrativa macroeconómica se traduce cada vez más en actividad industrial tangible.
2025: el punto de inflexión para las carteras de pedidos en defensa
Durante el último año, 2025 ha marcado un punto de inflexión decisivo en la entrada de pedidos del sector de defensa europeo. Tras varios años en los que los anuncios presupuestarios superaban a la contratación efectiva, ahora observamos una expansión significativa de las carteras de pedidos en las empresas de defensa cotizadas. De forma relevante, estos pedidos vienen acompañados de una mayor claridad en los calendarios de entrega y en las fuentes de financiación, elementos que el mercado aún no tenía claros hace tan solo entre 12 y 18 meses.
El argumento de inversión en la defensa europea se basa ahora en negocio ya contratado, no en necesidades proyectadas. Esa distinción es clave. Desplaza el foco del análisis desde los titulares políticos hacia la ejecución industrial.
2026: el año de la entrega y la ejecución
Si 2025 fue el año de la aceleración de las carteras de pedidos, 2026 será el año de la materialización. El desempeño del sector dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para ejecutar incrementos de producción, convertir carteras de pedidos récord en ingresos y ampliar márgenes mediante escala y eficiencia operativa.
La defensa europea es hoy simultáneamente una historia tecnológica y una historia industrial. Las compañías mejor posicionadas para destacar serán aquellas que combinen capacidades diferenciadas con la habilidad de producir a gran escala.
Innovación y escala industrial: un imperativo doble
Las fuerzas armadas europeas se están modernizando a lo largo de dos ejes paralelos:
1. El dominio de alta tecnología
La innovación es ahora un elemento central para la supervivencia y la ventaja operativa. Las áreas clave incluyen:
- drones y sistemas antidrones (counter-UAS)
- guerra electrónica
- sensores avanzados
- comunicaciones tácticas seguras
- ciberdefensa
- sistemas de mando y control definidos por software
Estos segmentos son cada vez más críticos para posibilitar operaciones multidominio, mejorar la eficacia del combatiente y contrarrestar las tecnologías de los adversarios.
2. La columna vertebral industrial de la guerra
A pesar del rápido auge de los sistemas de alta tecnología, los conflictos contemporáneos han demostrado que la guerra a gran escala sigue dependiendo de plataformas y municiones tradicionales. Europa necesita capacidad de producción industrial en:
- carros de combate y vehículos blindados
- sistemas de artillería
- aviones de combate y de transporte
- defensa aérea integrada
- munición y repuestos
Este perfil de demanda subraya que el futuro de la guerra son los drones y los datos, pero sigue sustentándose en tanques, aviones, artillería y municiones producidos a escala.
Cadenas de suministro y habilitadores: los ganadores ocultos de 2026
Aunque los contratistas principales siguen siendo centrales para la capacidad soberana de Europa, la siguiente fase de mejor comportamiento del sector podría venir de proveedores y habilitadores. Subsistemas, electrónica, materiales compuestos, componentes de propulsión, proveedores de mantenimiento, formadores y especialistas en modernización están bien posicionados para beneficiarse de la profundidad y amplitud del ciclo de rearme europeo.
En 2026, la calidad de las carteras de pedidos y la capacidad de entrega serán más relevantes que los anuncios de contratación en términos de ingresos totales.
Posicionamiento de cartera: tres pilares estratégicos
La estrategia se centra en compañías que se sitúan en la intersección entre la diferenciación de capacidades, la relevancia industrial y un crecimiento visible.
1. Primes europeos – escala y relevancia soberana
Rheinmetall y Thales:
- Rheinmetall sigue siendo el beneficiario más claro del ciclo de rearme europeo, con una exposición inigualable a la demanda de vehículos, munición y defensa aérea.
- Thales aporta el centro neurálgico de la guerra moderna: radares, guerra electrónica, redes seguras y sistemas de mando y control, junto con un negocio de ciberseguridad competitivo a escala global.
2. Líderes tecnológicos ágiles – habilitadores de nicho con alcance global
Ejemplos de compañías expuestas a estas temáticas incluyen:
- Invisio, líder en comunicaciones tácticas y sistemas de conciencia situacional para soldados desmontados. Su propuesta es una solución a nivel de sistema, no simplemente un dispositivo periférico.
- Exosens, cuyas tecnologías de detección e imagen —incluidos intensificadores de visión nocturna— están integradas directamente en los programas de modernización del soldado y en los ciclos de actualización de ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento).
3. Kongsberg Gruppen – un campeón especializado en misiles y defensa aérea
Kongsberg es una posición de alta convicción. La actual separación de carteras del grupo está afinando su enfoque estratégico, mientras que su franquicia principal de misiles y defensa aérea integrada está excepcionalmente bien alineada con la aceleración de la demanda en Europa. La visibilidad en estos segmentos continúa fortaleciéndose.
Todas las posiciones se evalúan conforme a la DNB Group Instruction for Responsible Investments, que integra consideraciones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Esto incluye criterios de exclusión, ejercicio activo de la propiedad y un seguimiento continuo para garantizar la alineación con las normas internacionales y las prácticas empresariales responsables. Las inversiones no están impulsadas únicamente por desarrollos geopolíticos, sino por una evaluación a largo plazo de la gobernanza de las compañías, su perfil de sostenibilidad y su papel dentro de marcos de defensa regulados y transparentes.
Las referencias a empresas individuales ilustran distintos segmentos del ecosistema de defensa y no constituyen recomendaciones de inversión.
Conclusión: un rearme europeo estructural, no cíclico
El panorama de la defensa europea se está transformando en todos los niveles: estratégico, político, tecnológico e industrial. El gasto en defensa ha pasado de ser opcional a esencial; las carteras de pedidos han pasado de ser aspiracionales a materiales; y la oportunidad de inversión ha evolucionado de estar impulsada por la narrativa a estar guiada por la ejecución.
Las compañías mejor posicionadas para liderar —ya sean contratistas principales, habilitadores o innovadores— serán aquellas que combinen capacidades, escala y una ejecución fiable en un mundo que exige las tres.