China parece no levantar cabeza este año: el consumo y la población descienden, la crisis inmobiliaria persiste, el mercado bursátil cae... Así, el MSCI China se anota una de las peores evoluciones a escala mundial durante el último semestre con unas pérdidas del 15 % en dólares, mientas que el MSCI World avanza un 10 %.
Sin embargo, esta imagen es engañosa. Las acciones del mercado interno chino que cotizan en Shanghái y Shenzhen (denominadas «acciones A») suben alrededor de un 12 % durante el periodo, lejos del mal comportamiento de los valores cotizados en Hong Kong. Además, una parte de la bolsa china encadena buenas noticias: el índice de los valores tecnológicos cotizados en Shanghái gana ¡casi un 70 %! en dólares durante el semestre.
En realidad, el mal comportamiento bursátil de China es menos el de la economía china y más el de un pequeño grupo de plataformas de Internet concentradas en el mercado bursátil de Hong Kong, como Tencent (-27 %) o Alibaba (-34 %). Estos pioneros de la economía digital de masas ya no son el principal foco de interés de los inversores, centrados ahora en la IA y las tecnologías industriales. No obstante, en la parte industrial vinculada a la IA y, en un sentido más amplio, en las tecnologías innovadoras vinculadas a la electrificación, China cuenta con numerosas empresas que podrían erigirse en serios competidores para los campeones occidentales.
En los semiconductores, SMIC (Semiconductor Manufacturing International Corporation) se ha convertido en el símbolo de la capacidad de adaptación tecnológica de China y el valor sube alrededor de un 33 % en dólares durante el semestre. Aunque todavía marcha por detrás de TSMC o Samsung, la empresa ha conseguido fabricar chips avanzados (de los denominados «clase 7»), a pesar de las restricciones estadounidenses a los equipos de fabricación de vanguardia.
En eslabones anteriores de la cadena de valor, cuya acción ha ganado casi un 80 % durante el mismo periodo, aspira a convertirse para China lo que Nvidia representa actualmente para EE. UU. La empresa desarrolla procesadores dirigidos a los centros de datos, a las aplicaciones industriales y a los sistemas integrados. Aunque la brecha tecnológica con Nvidia sigue siendo importante, Cambricon se beneficia, por un lado, de un mercado interno gigantesco y muy protegido y, por otro, de la voluntad de Pekín de reemplazar las tecnologías estadounidenses y de la voluntad de Washington de restringir el acceso de China a los chips más avanzados de Nvidia.
Además, la Bolsa refleja de forma imperfecta los avances tecnológicos chinos, ya que muchas empresas de vanguardia no cotizan, como DeepSeek en la inteligencia artificial, DJI en los drones o Unitree Robotics en los robots humanoides. Sin embargo, eso podría cambiar, ya que varias de ellas figuran entre los posibles candidatos a protagonizar salidas a bolsa durante los próximos años, lo que promete episodios bursátiles muy animados.
La dinámica tecnológica china sigue, pues, generando resultados destacados de forma discreta, pero regular. De acuerdo con el Hamilton Index, un indicador elaborado por el Hamilton Center on Industrial Strategy que mide el liderazgo industrial mundial en diez sectores avanzados, China representa ya cerca del 25 % de la producción mundial en estas áreas, frente al 19 % de 2012. Según este mismo índice, China ya reemplaza a EE. UU. en siete de los diez sectores avanzados objeto de este estudio.
Lejos del espectáculo que rodea a las OPV estadounidenses y de los valores de Internet del mercado de masas que han sido dados de lado en el mercado de Hong Kong, China sigue dejando su impronta imperturbablemente en las industrias de vanguardia. El florecimiento bursátil podría ser espectacular el día que el árbol de Alibaba ya no oculte el bosque de las empresas convertidas en líderes en las tecnologías más estratégicas del momento.