Tradicionalmente, cuando las acciones bajaban, los bonos subían y protegían al inversor. Ahora que esa regla parece haberse roto, ¿qué activos está utilizando para que las carteras de sus clientes no sufran caídas drásticas cuando el mercado se pone nervioso?
Tradicionalmente es verdad que cuando las acciones caían, los bonos podían actuar como amortiguador. Pero claro, tal y como nosotros lo entendemos, no es tanto que esta regla haya cambiado, sino que es que los bonos defienden, pero en según qué contextos y en según qué situaciones. Es decir, por ejemplo, ¿cuándo hacían esta cobertura perfecta de la que hablamos? En contextos donde, por ejemplo, había un miedo a una recesión, donde las curvas se desplazaban hacia abajo, donde había esta tendencia a la bajada de tipos, que entonces los bonos por su naturaleza, bonos tradicionales (ahora no estoy hablando ni de bonos flotantes ni de bonos ligados a la inflación, solo a bonos tradicionales), sí que cuando había esta tendencia a la baja, al final era el movimiento perfecto: los bonos apreciaban su valor, se vendían y se compraban acciones, que era lo que había bajado.
Pero claro, esto es una situación concreta donde los bonos actúan como defensa. Creemos que el contexto de ahora es distinto. Justamente el contexto donde estamos ahora, con todo el conflicto además de Estados Unidos-Irán, la situación es distinta. La situación ahora es que los mercados lo que descuentan es un escenario inflacionista. Por lo tanto, cuando se descuenta este tipo de escenario, las curvas de tipos hacen lo contrario, que es irse para arriba. Por lo tanto, los bonos en un contexto como este no te pueden defender, porque cuando los tipos se van para arriba, los bonos lo que hacen es perder valor. Un escenario como este también fue, por ejemplo, en 2022. También lo vimos, cuando las curvas se fueron para arriba, era un escenario inflacionista, los bonos también cayeron, y cuesta ver qué es entonces lo que te puede defender. Pero no es tanto que esta norma sea siempre así, sino que es que los bonos al final son defensivos en según qué contextos y según qué situaciones.
¿Cuáles son los activos que podemos utilizar? Yo os diría básicamente que uno de ellos son los fondos monetarios, por ejemplo, que sí que lo que hacen es mantener esta estabilidad. Al final los fondos monetarios sabemos que se mueven muy poquito y siempre es esta línea recta cuando los tipos están en positivo, que te va dando esta rentabilidad ajustada, pero con una volatilidad muy, muy baja, y además aportan liquidez muy rápido.
Otro activo que es el que para nosotros es el activo refugio por naturaleza es el dólar. En situaciones como la que estamos viviendo ahora, o como la que vivimos en 2022, el dólar se apreció. Por lo tanto, es también un activo que se puede tener en cartera.
Y, por último, pero no menos importante, también la asignación de activos (asset allocation). Tener una asignación de activos con margen. Es decir, que cuando vienen situaciones donde no sabemos muy bien cómo pueden reaccionar los bonos o las acciones, tener este margen por si las acciones bajan poderlas incrementar, o por si las curvas se van hacia arriba poder incrementar también la exposición a bonos, es importante. Por lo tanto, nos quedaríamos con estos tres.
Al final el objetivo es que una cartera pueda soportar episodios de volatilidad sin comprometer sus objetivos a largo plazo.
Diverinvest se caracteriza por ser independiente al elegir dónde invertir. En un momento en que casi todos los fondos parecen iguales, ¿en qué detalles os fijáis para saber que un gestor tiene talento de verdad y no es simplemente alguien que ha tenido suerte con la dirección del mercado?
La elevada concentración que tienen ahora los índices, el ejemplo más claro es el S&P 500, donde vemos que el top 10 de sus principales compañías pesa casi el 40% del índice, por lo tanto, esta concentración de los índices es verdad que ha devuelto el foco a la gestión activa. Pero claro, la gestión activa no toda aporta valor. Por lo tanto, ahora entramos en el mundo de los gestores.
Hay gestores que tienen un año brillante, hay gestores que lo hacen muy bien en mercados alcistas, hay gestores que destacan en mercados bajistas, y hay gestores que saben hacer un stock picking perfecto en según qué sectores.
Lo que está claro es que es muy difícil que un gestor lo haga bien en todo. Y nosotros partimos siempre de la base de una construcción de carteras de inversión a largo plazo. Por lo tanto, nosotros, partiendo de una construcción de carteras donde cada línea, es decir, cada fondo, tiene un sentido y una agregación de valor, lo que nosotros hacemos es primero tener muy claro cuál es el mandato que queremos dar a cada uno de los gestores.
Una vez tenemos claro qué queremos de cada uno de ellos, lo que hacemos es obviamente todo el proceso (due diligence, etcétera), todos los análisis cuantitativos, vemos track records históricos. Pero como tenemos muy claro el mandato, por ejemplo, si queremos tener un fondo growth, ¿qué es lo que queremos? Primero, que nos aporte alpha respecto a su índice de referencia. Pero vamos a ver cómo lo hizo en 2022. Porque en 2022 se tenía que hundir si era un gestor growth. Pero en cambio en 2023 tuvo que destacar y aportar este alpha. Por lo tanto, esto es lo que le pediríamos, por ejemplo, a un gestor growth. ¿Qué le pedimos a un gestor de retorno absoluto? Pues ¿cómo lo hizo en 2022? Pues que aguantara la volatilidad. ¿Cómo lo está haciendo ahora? Pues que aguante esta volatilidad. A un gestor europeo, por ejemplo, nos fijamos mucho en cómo ha sido su estrategia de stock picking. Europa al final es una región donde sí que se puede aportar mucho valor con la gestión activa.
Por lo tanto, tener muy claro el mandato y ver su track record histórico y ver que sea consistente con su estrategia. Tenemos que tener en cuenta que, cuando tenemos una cartera de inversión, el principal foco de la rentabilidad global de la cartera no suele ser solo un fondo o solo un gestor, sino que el principal foco y lo que aporta la mayor parte de la rentabilidad suele ser la asignación de activos de aquella cartera. Y los pesos que asignamos a cada línea que tiene un sentido.
Por lo tanto, esto es lo que hacemos cuando seleccionamos fondos y sobre todo ver sus track records, lo que les pedimos y que la estrategia sea consistente.
Muchos inversores se sienten tentados por inversiones a muy largo plazo, como el capital privado, que 'bloquean' el dinero años. ¿Cómo equilibráis la necesidad de obtener rentabilidad con la importancia de que el cliente pueda disponer de su efectivo si surge una emergencia o una oportunidad imprevista?
La principal parte de construir una cartera de inversión es empezar por una planificación financiera. Es decir, de esta planificación financiera sale una política de inversión. Y a partir de esta política es cómo se construye la cartera con sus distintos tipos de activo. Por lo tanto, a la hora de construir una cartera ya hemos partido de una planificación financiera y ya estamos dejando un cierto margen para conocer estas necesidades de liquidez que puede tener el inversor.
¿Qué es lo que hacemos? Obviamente estimamos, porque es lo que comentábamos, puede haber momentos imprevistos que ahora hablaremos, pero estimamos cuáles pueden ser estas necesidades de los próximos par o tres de años, y esto sí que lo tenemos en mente que tarde o temprano puede salir de la cartera. Por lo tanto, esto ya va a ser o muy conservador, dependiendo del perfil del cliente también, o sobre todo muy líquido, teniendo esto en cuenta.
¿Qué es lo que hacemos por eso? Tener una planificación financiera bien definida también lo que nos permite es asignar de manera consistente un porcentaje de dicha cartera a activos que puedan asumir esta iliquidez. Por lo tanto, lo importante es que el inversor entiende que tiene una parte de su cartera que puede utilizar por sus necesidades, y que hay dicha parte que él entiende que no la va a poder recuperar, pero que precisamente es la que le da este plus de rentabilidad del que hemos hablado. Por lo tanto, partimos ya de una base organizada.
Al final las carteras se parten por conceptos de qué es lo que necesito a la parte más conservadora o qué es lo que voy a necesitar a la parte conservadora, pero que pueda tener un poco más de movimiento, y se puede establecer de una manera bastante previsible qué es lo que podemos poner en activos de renta variable o en activos ilíquidos, que aún sería a más largo plazo, para que puedan aportar pues este punch de rentabilidad. Pero lo importante es que el inversor se pueda beneficiar de este plus de rentabilidad en el largo plazo, dada una buena organización de la cartera para que sus necesidades también queden completas.
Con la situación geopolítica tan inestable, ¿crees que los precios actuales de las inversiones ya reflejan el riesgo de nuevos conflictos, o recomiendas ser cautos y evitar ciertas regiones del mundo hasta que el panorama se aclare?
Los mercados lo que hacen es reflejar el promedio de las estimaciones. Es decir, ¿qué es lo que pasa? Por ejemplo, hoy en día, con el conflicto que tenemos desgraciadamente abierto, el mercado lo que descuenta es que hay miedo a que se complique. Pero, ¿qué es lo que pasa? Que el panorama cambia radicalmente. Por lo tanto, lo que el mercado hace es ajustarse a estas nuevas expectativas, porque una cosa muy importante es que los mercados descuentan expectativas, no realidades.
Por lo tanto, a medida que va cambiando la expectativa, que últimamente es cada semana, podríamos decir, el mercado lo que hace es ajustarse a esta nueva expectativa y descontar lo que espera que pase en cada momento. ¿Qué es lo que los mercados descuentan ahora? Descuentan una situación incierta. Como comentaba, descuentan que haya miedo a una escalada y descuentan pues que hay incertidumbre y de ahí la volatilidad.
¿Cómo nos estamos moviendo nosotros ante este contexto? Sobre todo con prudencia. Es decir, la volatilidad se puede leer de dos maneras: una con miedo al movimiento, o la otra como una oportunidad. Para que la volatilidad sea una oportunidad, tenemos por eso que partir de un poco de todo lo que hemos hablado antes, que es de una construcción organizada de cartera, de una asignación de activos con margen, etcétera. Cuando tienes una asignación de activos con margen, la volatilidad se convierte en una oportunidad. En este conflicto ha habido, por ejemplo, sectores de calidad, como en tecnología el sector software, que se ha visto muy afectado. Asia, regiones sobre todo como China que dependen mucho del petróleo de Irán, también se han visto muy afectadas. Las grandes tecnológicas, ¿quién no quiere comprar una gran tecnológica al descuento? Todo esto constituye oportunidades para poder tener este margen de ampliación en la asignación de activos.
Aun así, como comentaba, para nosotros lo que es más importante es tener carteras con una exposición equilibrada. A nosotros esta situación nos ha cogido infraponderados en renta variable, por lo tanto, para nosotros puede ser una oportunidad. No tenemos prisa aún para comprar, pero sí que vamos picoteando de estos movimientos bruscos para poder comprar activos de calidad.
¿Qué es lo importante? No solo en esta situación, sino siempre, porque al final el futuro no lo podemos saber y siempre vienen situaciones que pueden ser inesperadas, lo importante es tener una cartera con direccionalidad, porque al final si no, no tenemos este alpha, pero sí que tiene que estar diversificada, equilibrada, y sobre todo coherente con el perfil del cliente y con su horizonte de inversión. Por eso comentaba que la volatilidad puede ser una oportunidad, porque la padecemos en el corto plazo, pero para que retorne en el largo.
El gran miedo de cualquier inversor es que su dinero valga menos mañana por culpa de la subida de precios. Para dormir tranquilos, ¿es mejor confiar en empresas sólidas que puedan subir sus precios sin perder clientes o deberíamos mirar hacia activos físicos como el sector inmobiliario o las materias primas?
En España existe una tradición inmobiliaria muy fuerte. Por lo tanto, para nosotros también es verdad que una cartera en general, también teniendo en cuenta los activos inmobiliarios que ya se tienen, para tener una cartera bien construida debemos ir un poco más allá, precisamente para diversificar.
Para nosotros lo más importante para que un inversor, un cliente pueda dormir tranquilo es que entienda lo que tiene. Es decir, es que entienda por qué activos está compuesta su cartera. Y que entienda, según los escenarios que puedan venir, cómo su cartera se puede mover. Por ejemplo, si es un inversor con un sesgo muy tecnológico, él ya sabrá que tiene una cartera growth, que tiene una cartera que si vienen situaciones inflacionistas de subida de tipos o de desconfianza, puede ser que esta cartera se mueva bastante. Pero va a dormir tranquilo porque lo sabe. Entonces para nosotros esto es lo principal.
Ahora bien, también se necesitan activos que puedan defender una cartera y que puedan hacer que nos sintamos más cómodos cuando vienen situaciones de volatilidad. ¿Cuáles son estos activos? Por la parte de renta variable, por ejemplo, sobre todo los que son sectores defensivos, que históricamente y de manera natural normalmente siempre son tres, que son las utilities, el consumo básico y el sector salud, aunque este último ahora está un poco puesto en duda como defensivo, pero históricamente siempre han sido estos tres. Tener siempre una pequeña exposición que se puede modular dependiendo de las expectativas que haya a este tipo de sectores en renta variable, puede hacer que la volatilidad se nos atenúe un poco. También tenemos, como comentaba antes, bonos flotantes, los sectores defensivos que acabamos de comentar, la exposición al dólar, los fondos monetarios.... Todo esto son activos que cuando se puede tener situaciones de volatilidad, pueden hacer que la volatilidad global de la cartera se atenúe.
El tema de las materias primas, sobre todo el oro. El oro lleva dos años disparado. Nosotros podemos cuestionar su naturaleza como activo refugio porque sí que es verdad que lleva dos años disparado, pero también de hecho desde 2022, digamos, que fue cuando también estalló todo el conflicto de la guerra de Ucrania, sí que es verdad que los bancos centrales, sobre todo asiáticos, empezaron a comprar muchas reservas de oro, a cambiar dólares por reservas de oro. Claro, al final el oro se mueve por oferta y demanda. Por lo tanto, se empezó a disparar. Y también es cierto que tiene un componente de activación cuando la geopolítica se complica, por lo tanto, también obviamente tener un porcentaje de materias primas puede tener sentido... también oro. Pero sí que, así como antes comentaba que el dólar ha demostrado en situaciones tan específicas como estas que actúa realmente como un refugio, del oro puede ser más dudoso porque también su evolución viene marcada por más variables. Por ejemplo, el oro, que ahora está muy activado, si vienen mal dadas para las acciones, es obvio que habrá muchas llamadas a margen (margin calls) y por lo tanto siempre se acostumbra a vender oro para atender a estos margin calls, y entonces podemos ver que el oro también baja. Llevamos una semana donde el oro ha bajado casi un 10%, y seguimos con un conflicto bastante activado.
Por lo tanto, ¿tener oro, materias primas también que actúen, que se activen en geopolíticas complicadas? Sí, pero siempre teniendo en cuenta también su volatilidad y que su naturaleza de refugio puede ser que a veces no actúe como se espera.
Por último, pero no menos importante. Para nosotros, aparte de todos estos activos que he dicho, el verdadero refugio son los activos de calidad. Si un activo no es de calidad, no lo va a salvar nadie, ni el mercado ni nadie. En cambio, si un activo es de calidad, lo que sí que puede pasar es que en situaciones de volatilidad, si tenemos una cartera bien construida, diversificada y prudente, entonces sí que podremos tener oportunidades para incrementarlos en la cartera.
También para acabar, en un contexto de este estilo también el inversor que más sufre suele ser el de renta fija en un contexto inflacionista y de subida de tipos. Y lo que naturalmente sería una inversión conservadora es la que más sufre. Entonces conviene complementar lo que serían estrategias conservadoras por naturaleza, con otros activos más adaptables a este tipo de situaciones.