Hablamos de un fondo que saca partido de la inversión en el espacio, el Echiquier Space. ¿En qué consiste y cómo se estructura actualmente la cartera?

Francisco Lomba:  La idea de invertir en la temática espacial o en el ecosistema espacial tiene su origen en un catalizador muy claro, que fue el lanzamiento del cohete Falcon 9 por parte de SpaceX en 2019. A partir de ahí, creemos que esta estrategia, Echiquier Space, representa una oportunidad de inversión a medio y largo plazo, principalmente porque existen motores de crecimiento muy sólidos dentro de esta temática. Pero quizá merece la pena volver al origen.

Hace años hablábamos del ecosistema espacial como el “Espacio 1.0”, un entorno mucho más dominado por los gobiernos y la inversión pública. Hoy estamos en lo que denominamos el “New Space” o “Espacio 2.0”, donde los actores privados han ido ganando protagonismo con el paso del tiempo.

Esto ha ocurrido principalmente por dos razones.

  • La primera es el fuerte abaratamiento de los costes de acceso al espacio. Si miramos los años 80, enviar un kilogramo a la órbita baja costaba aproximadamente 60.000 dólares. Hoy estamos en torno a 1.500 dólares, lo que supone una reducción superior al 95%.Este cambio ha permitido que actores privados se interesen por este mercado.
  • La segunda razón es la innovación tecnológica, especialmente con el Falcon 9, que no solo permitía lanzar cohetes, sino también recuperarlos y reutilizarlos. Este fue un hito fundamental que facilitó la entrada de empresas privadas en el sector.

Desde La Financière de l’Echiquier creemos que esta temática tiene un gran potencial. Actualmente tiene un tamaño aproximado de 600.000 millones de dólares y se espera que alcance los 1,8 billones en 2035. Este crecimiento abre la puerta a muchas compañías que pueden beneficiarse.

El fondo Echiquier Space es una estrategia de gestión activa que invierte de forma global, sin limitarse a una geografía concreta, y también de forma multisectorial. De hecho, el sector industrial es el más relevante dentro de la cartera, no solo el tecnológico.

A través de un proceso de inversión disciplinado —que combina filtros temáticos, financieros y ASG— construimos una cartera concentrada de entre 25 y 35 valores.

La cartera se organiza en cuatro grandes bloques:

  • Operar desde el espacio (satélites, telecomunicaciones)
  • Operar en el espacio (infraestructura)
  • Acceso al espacio (cohetes)
  • Ecosistema en tierra (análisis de datos espaciales)

Carlos, hoy vienes a hablarnos de inteligencia artificial a través de un ETF como es el WisdomTree Artificial Intelligence. ¿En qué consiste este producto y cómo se estructura?

Carlos Andrés: Desde WisdomTree contamos con dos estrategias relacionadas con inteligencia artificial. Una de ellas tiene un mayor track record y fue lanzada en 2018. La otra es más reciente y busca capturar toda la cadena de valor de la inteligencia artificial aplicada al mundo físico. Para construir estas estrategias, colaboramos con un experto en tecnología, la CTA (Consumer Technology Association de Estados Unidos). Ellos nos ayudan a identificar qué compañías representan de manera más “pura” la inteligencia artificial.

Cuando diseñamos estrategias temáticas, buscamos precisamente eso: ofrecer una exposición con un alto grado de pureza a la temática.

La cartera se estructura en tres grandes bloques:

  1. Empresas que permiten el desarrollo de la IA: fundamentalmente semiconductores y hardware. En este bloque no ponderamos por capitalización, por lo que compañías como Nvidia no tienen un peso excesivo.
  2. Empresas que desarrollan o comercializan soluciones de IA: principalmente software.
  3. Empresas que fomentan el ecosistema (10%): aquí incluimos algunas de las “Siete Magníficas”, que invierten fuertemente en inteligencia artificial, pero que no son compañías puras, por lo que su peso es reducido.

Además, hemos lanzado una segunda estrategia centrada en la inteligencia artificial física, que busca invertir en compañías capaces de integrar la IA en el mundo real, como robótica humanoide, drones, fábricas inteligentes o logística.

Has comentado algo muy interesante, y además va en contra de lo que estamos viendo en el mercado: no tener en cartera a las Siete Magníficas o, en concreto, a Nvidia. ¿Por qué este posicionamiento?

Carlos Andrés: Desde la CTA se considera que la inteligencia artificial tiene el potencial de mejorar la productividad y fomentar el crecimiento económico. En la inversión temática, las valoraciones no siempre son el mejor aliado.

Podemos apoyarnos en señales de momentum para decidir cuándo entrar o salir o cuándo sobreponderar o infraponderar, pero el comportamiento muchas veces viene impulsado por factores externos. Por ejemplo, durante el boom de ChatGPT, Nvidia no estaba barata.

Nosotros buscamos que todas las compañías tengan una ponderación similar dentro de cada bloque.

La razón de infraponderar o excluir a las mega-caps es la pureza. Empresas como Amazon, Meta o Netflix utilizan inteligencia artificial, pero no son negocios centrados exclusivamente en ella. Son facilitadores, no jugadores puros de la temática.

Si quieres replicar esta idea de inversión puedes hacerlo fácilmente a través de Self Bank