Varias presiones han incrementado la volatilidad en los sectores de crédito, y la guerra en Irán ha contribuido con un aumento de aproximadamente 50 puntos básicos en los diferenciales de crédito high yield en EE.UU. y de 80 puntos básicos en los high yield europeos durante febrero y marzo. (El cambio en los diferenciales de grado de inversión fue más moderado: 15 pb en EE. UU. y 25 pb en Europa).

Dado el serio impacto potencial sobre el crecimiento, los costes y los márgenes de beneficio, este ensanchamiento es comprensible, y aun así podría ampliar las oportunidades para exposiciones prudentes que aumenten el rendimiento relativo, por ejemplo, en obligaciones de préstamos titulizados (CLOs por sus siglas en inglés) y en high yield.

Dentro del mercado estadounidense de high yield, por ejemplo, las condiciones siguen siendo relativamente constructivas gracias a unas expectativas de impago aún moderadas, una mejora en la calidad crediticia y una exposición relativamente limitada al sector del software, donde la dislocación derivada de la inteligencia artificial podría ser especialmente severa.

Los eventos de riesgo idiosincrático van en aumento; la IA probablemente tendrá efectos en toda la economía, aunque con cierta dispersión entre geografías y sectores de mercado. Esto refuerza el valor de la selección de mercados y emisores, junto con pruebas de estrés que permitan evaluar el posible impacto de escenarios económicos más negativos.

Mercados emergentes: mayores rendimientos y fundamentales resilientes

A medida que continúa el conflicto en Oriente Medio, el riesgo a la baja en los mercados emergentes proviene principalmente del impacto indirecto del shock petrolero sobre la inflación y el crecimiento. Para los mercados emergentes, que han estado creciendo a un ritmo anual cercano al 4%, el umbral para un escenario realmente negativo es elevado, pero la dispersión podría ser significativa.

Por ejemplo, Latinoamérica está relativamente bien protegida gracias a su exposición a materias primas y energía, además de su distancia geográfica respecto al conflicto; mientras que Asia, como importador neto de energía, enfrenta presiones más directas, aunque los efectos podrían suavizarse debido a la alta calidad crediticia de la región.

Si bien el riesgo a corto plazo sigue siendo alto, creemos que el importante ajuste al alza en los rendimientos de la deuda emergente, el abaratamiento de las divisas y un punto de partida generalmente sólido en los fundamentales (ver gráfico) respaldan una perspectiva positiva de rentabilidad total a medio plazo, con un potencial especialmente atractivo una vez que la crisis avance hacia su resolución.

La relación rentabilidad/riesgo en los mercados emergentes resulta atractiva a medio plazo