El BCE acaba de subir los tipos hasta el 2,25% tras el repunte de la inflación por la energía y la tensión en Oriente Próximo. ¿Cómo debería interpretar este movimiento un inversor conservador: como una amenaza para los bonos o como una oportunidad para volver a construir cartera de renta fija?

Es verdad que los tres tipos de referencia del Banco Central Europeo acaban de subir, pero en un escenario que ya se había ido poco a poco descontando. De hecho, desde mediados de marzo, tanto el Euríbor como el bono alemán a 2 años han estado cotizando entre el 2,5% y el 2,8%. 

Es cierto que los tipos, aunque se han moderado desde el nivel más tensionado de este año porque la guerra ha aflojado, siguen por encima de los niveles previos a enero. Eso es una buena noticia en principio para el perfil conservador. También es verdad que hay más inflación, con lo cual en términos reales tampoco hay una diferencia muy relevante. 

Por poner cifras, nuestra cartera de renta fija ahora mismo cuenta con una rentabilidad a vencimiento del 4,2%, cuando a principios de año estaba en torno al 3,7%. Así que sí se puede aspirar a algo más de rentabilidad, pero aquí nosotros siempre insistimos desde Diaphanum  que ojo con la deuda soberana, que consume mucha volatilidad en las carteras. Nosotros preferimos deuda corporativa con baja duración y de alta calidad crediticia.

Con una inflación de la eurozona de nuevo por encima del objetivo del 2% y previsiones revisadas al alza para 2026 y 2027, ¿qué activos pueden proteger mejor el poder adquisitivo: bonos ligados a inflación, bolsa de calidad, materias primas o liquidez remunerada?

Las inflaciones generales se han ido del entorno 2% al 3,2%, algunos países por debajo, otros por encima, pero de media son esas las cifras. También hay que resaltar que la inflación subyacente y los breakeven de inflación (las expectativas de inflación que se cotizan en el mercado a medio y largo plazo) todavía no descuentan un escenario estructural de subida de precios ni efectos de segunda ronda de forma generalizada. 

Ahora bien, no hay un activo en una cartera diversificada mágico que sea capaz de cubrir en todos los horizontes temporales de la inflación. Lo que sí que es cierto es que si un inversor tiene un horizonte temporal de largo plazo, la renta variable históricamente tiende a ser el activo que mejor te protege. Para nosotros también el oro, que lo tenemos en las carteras, durante los últimos años ha servido de refugio.

Los mercados han reaccionado con fuerza a las noticias sobre una posible desescalada en Oriente Próximo y la caída del petróleo. ¿Cree que las bolsas están descontando demasiado rápido un escenario benigno o todavía hay margen para asumir riesgo?

En el mes de marzo, cuando ocurrió lo de la guerra de Irán, las bolsas cayeron pero tampoco fue un shock muy fuerte. De hecho, se cumplió el patrón estadístico histórico de que en eventos geopolíticos hay una sobrerreacción inicial a la baja y luego una recuperación posterior, que es lo que hemos vivido. 

El mercado ha estado más enfocado en ver el efecto sobre el crecimiento económico, que en el caso de Estados Unidos está siendo limitado. También las encuestas de confianza empresarial han permanecido en terreno expansivo y, sobre todo y más importante, los resultados empresariales han sido capaces de concentrar toda la atención de los inversores porque no solo han batido las previsiones del primer trimestre, sino que se han revisado las guías para el 2026 y el 2027, de nuevo también principalmente en Estados Unidos.

Todo esto ha permitido que las valoraciones de principios de año, con esa subida de beneficios, se hayan dulcificado. Ahora bien, nosotros, que aprovechamos en marzo para comprar renta variable, desde mínimos la bolsa de Estados Unidos ha subido un 20% y la europea entre un 10% y un 15%, con lo cual ya estás comprando a múltiplos más exigentes que hacen que el potencial de revalorización sea menor. 

Nosotros ahora mismo, aunque tenemos las carteras ligeramente sobreponderadas por pura revalorización, si siguen subiendo los mercados probablemente tomaremos algo de beneficios.

En España, la economía sigue mostrando más resistencia que la media europea, pero la inflación también repunta por el encarecimiento energético. ¿Tiene sentido que un inversor español sobrepondere activos domésticos o es mejor diversificar más fuera de Europa?

Nosotros ahí en general, en los últimos casi 10 años de historia que tiene Diaphanum, hemos sobreponderado, hablando de renta variable, Estados Unidos frente a España y Europa. 

En primer lugar por una cuestión de crecimiento, es decir, que el mercado laboral es más sólido, la competitividad de las compañías de Estados Unidos frente al exterior es muy elevada y luego la capacidad de innovación y de emprendimiento también permite tener grandes compañías que tienen unos retornos sobre el capital invertido muy relevantes. Es una cuestión económica, también de composición sectorial y geográfica, ya que preferimos estar invertidos en Estados Unidos de forma más diversificada, con sectores de crecimiento y no tanto maduros. Adicionalmente, es verdad que el inversor español ya asume riesgo España en otro tipo de activos, con lo cual, con esa forma diversificamos aún más las carteras de nuestros clientes.

En un entorno de tipos más altos, inflación incierta y episodios geopolíticos que mueven petróleo, divisas y bolsas en cuestión de días, ¿cuál debería ser hoy la estructura razonable de una cartera equilibrada para un inversor de perfil medio?

Ahí nosotros, la primera recomendación que siempre hacemos es permanecer invertido. No intentar predecir lo que el mercado va a hacer en el corto plazo porque tiende a generar que el inversor tome una mala decisión en el peor momento posible, y luego recuperarse es muy difícil. 

Luego, si un inversor quiere una volatilidad controlada en su cartera necesita tener evidentemente una diversificación suficiente de activos, donde intentando rebajar la correlación entre diferentes estrategias. 

Nosotros ahora mismo en renta variable para un perfil equilibrado estamos ligeramente sobreponderados tras la compra que hicimos de renta variable en marzo con las caídas por la guerra de Irán. 

En renta fija mantenemos también un peso de en torno al 30%, pero en compañías, no en gobiernos, con poca duración y alta calidad crediticia. 

Y luego empleamos dos clases de activos que son el activo monetario y alternativos, que nos sirven para, uno, margen en caso de que vengan correcciones adicionales (y además rebajas la volatilidad de la cartera); y, por otro lado, los activos alternativos líquidos como puede ser el oro, te permiten descorrelacionar y diversificar la direccionalidad que suele haber en bonos y en renta variable.