Esperamos que el Banco de Japón (BoJ) se mantenga sin cambios y sin modificaciones relevantes de política monetaria en la reunión de marzo. Aunque, en nuestra opinión, el escenario fundamental para continuar con la normalización de la política monetaria y con nuevas subidas de tipos sigue siendo válido, la combinación de datos aún pendientes y el cambio en los riesgos geopolíticos sugiere un enfoque de “esperar y ver” para esta reunión.
La cuestión central es si el gobernador Ueda orientará hacia una subida en abril durante la rueda de prensa. Las declaraciones recientes parecen sugerir que la confianza en un movimiento de este tipo está aumentando, especialmente dada la debilidad del yen. El USD/JPY está volviendo a probar el nivel psicológicamente crítico de 160. Para evitar una mayor depreciación, el BoJ podría verse obligado a adelantar una subida de tipos para anclar el yen. Sin embargo, existen dos obstáculos clave que sugieren cierta cautela.
En primer lugar, los riesgos geopolíticos. El conflicto con Irán plantea un riesgo creíble de estanflación: un shock energético significativo podría frenar el crecimiento económico y los ingresos reales, lo que haría que el BoJ fuese reacio a endurecer la política monetaria en un contexto de desaceleración del crecimiento. Por ello, será importante observar los comentarios sobre cómo el BoJ está evaluando los componentes de inflación y crecimiento ante un posible shock energético.
En segundo lugar, en marzo todavía hay datos relevantes pendientes. Los resultados completos de las negociaciones salariales de primavera (Shunto) y los importantes ajustes de precios del nuevo ejercicio fiscal por parte de las empresas japonesas aún no son totalmente visibles. El BoJ podría tener suficiente confianza en estos datos en la reunión de abril, pero podría no querer ofrecer una orientación firme ya en marzo.
En consecuencia, esperamos que el BoJ mantenga abiertas sus opciones. Mantener sobre la mesa una subida en abril con un mensaje ligeramente más hawkish podría ayudar a apoyar al yen. Dicho esto, es probable que Ueda incluya matices relacionados con la dependencia de los datos, con el fin de mantener margen para retroceder si se materializan shocks externos.
En este contexto, mantenemos nuestra visión constructiva sobre la renta variable japonesa. Aunque la bolsa japonesa está expuesta al riesgo de una posible escalada del conflicto en Oriente Medio, consideramos que los factores estructurales siguen siendo favorables. En cuanto al yen japonés, adoptamos una postura neutral. Actualmente, los vientos en contra a corto plazo derivados del aumento de los precios de la energía están presionando al yen y apoyando al dólar estadounidense. Aunque existen argumentos sólidos para una apreciación del yen a medio plazo, preferimos mantenernos tácticamente al margen hasta que desaparezcan esos factores adversos de corto plazo.
Por último, mantenemos nuestra histórica posición infraponderada en los bonos del gobierno japonés (JGB). Es positivo que varias subidas de tipos previstas ya estén descontadas por el mercado y que la elección de la primera ministra Takaichi parezca bien digerida por los mercados. No obstante, los riesgos al alza para la inflación derivados del aumento de los precios de la energía y la necesidad de mayor claridad sobre los planes fiscales del Gobierno nos impiden neutralizar por ahora nuestra posición infraponderada.