• Creemos que aumentará la volatilidad de los tipos de interés provocada por la Fed. Seguir de cerca a la Fed y descifrar sus señales de política monetaria siempre ha sido una parte fundamental del proceso de inversión para los inversores en renta fija. Pero aquí está el giro inesperado. Esa tarea se ha complicado aún más con el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien parece dispuesto a promover una menor comunicación, sin orientaciones futuras (forward guidance), sin detalles sobre la nueva función de reacción de la Fed y con una postura poco clara respecto al objetivo de inflación. A juzgar por lo que nos dice nuestro equipo de inversión en renta fija, creemos que esto solo puede significar una cosa: mayor volatilidad de los tipos de interés y una prima de riesgo más elevada. Por supuesto, aún es pronto, pero no parece que interpretar las señales de la Fed vaya a ser sencillo en el periodo que se avecina.
  • ¿En qué punto del ciclo económico estadounidense nos encontramos? No parece que estemos ante una economía en una fase tardía del ciclo. De hecho, probablemente sea todo lo contrario. Nuestro equipo de inversión en activos múltiples cuenta con un modelo probabilístico que asigna una probabilidad del 98 % de que la economía se encuentre en fase de expansión. En otras palabras, el ciclo aún está en sus inicios. Los últimos datos del PIB confirman esta observación. En el primer trimestre, el crecimiento de los beneficios empresariales se situó holgadamente en territorio de dos dígitos. Mientras tanto, los márgenes de beneficio registraron su mayor aumento desde mediados de 2022.  Cuando el sector empresarial en general goza de tan buena salud, con beneficios al alza y márgenes en expansión, suele ser señal de que el ciclo económico es muy sólido. La Fed parece estar de acuerdo. Las estimaciones de crecimiento del PIB tanto de la Fed de Atlanta como de la de Nueva York —las denominadas “nowcasts” del PIB— se sitúan actualmente por encima del 2,5 %, lo que apunta a unas perspectivas de crecimiento sólidas. ¿Qué significa esto? El contexto macroeconómico sigue siendo favorable para los activos de crecimiento (growth), ya sean acciones o deuda.
  • La correlación entre la renta fija y la renta variable no es negativa, al menos no todavía. Pero se está acercando. Según nuestro propio cálculo, basado en la correlación móvil a dos años de las rentabilidades mensuales de los bonos del Tesoro de EE. UU. (UST) y del S&P 500, el coeficiente de correlación ha caído hasta situarse en tan solo 0,15, su nivel más bajo desde principios de 2022, antes del brutal ciclo de subidas de tipos de la Fed. Esto significa que la renta fija va por buen camino para ofrecer mejores beneficios de diversificación. Esto es importante. Al reflexionar sobre las ventajas actuales de la exposición a la renta fija, los dos argumentos principales son el atractivo de los rendimientos totales y los mayores beneficios de diversificación que ofrece la renta fija.
  • Europa: debilidad cíclica, oportunidad estructural. La renta variable europea ha tenido dificultades para seguir el ritmo de la estadounidense, pero el bajo rendimiento reciente parece más cíclico que estructural. La clave es que Europa no necesita convertirse en el nuevo motor de los mercados bursátiles mundiales para obtener mejores resultados. Puede que solo necesite un contexto más equilibrado: un crecimiento que se estabilice, un liderazgo de mercado menos concentrado y un renovado enfoque en la disciplina de valoración. Si eso ocurre, la región podría beneficiarse de una reevaluación de la fortaleza de los beneficios y de una reducción de parte de la brecha de valoración con EE. UU. Creemos que el panorama de los beneficios también es menos débil de lo que sugiere la narrativa general. Aunque es poco probable que Europa iguale a EE. UU. en crecimiento agregado, muchas de sus empresas cotizadas son negocios globales, con ingresos vinculados a la demanda internacional más que a la actividad puramente nacional. Esto ofrece a los inversores exposición a los ciclos industriales, de consumo y financieros globales a valoraciones que ya reflejan un grado considerable de cautela. El mensaje es que Europa puede ofrecer una relación riesgo/rentabilidad más equilibrada de lo que sugieren los resultados recientes (Contribución de Ross Cartwright, Lead Strategist - Strategy and Insights Group).
  • Los indicios de agotamiento en el mercado de la IA refuerzan los argumentos a favor de la diversificación. La oleada de ventas (sell-off) refleja una combinación ya conocida: posiciones sobrecompradas, la preocupación de que el aumento de los costes de los componentes pueda afectar a la demanda de dispositivos finales y las informaciones sobre que OpenAI podría retrasar su salida a bolsa hasta 2027. Los movimientos fueron bruscos, pero el contexto fundamental no se ha deteriorado. Micron presentó unos resultados trimestrales sólidos, superó con creces las expectativas y señaló que la demanda de infraestructura de IA sigue siendo robusta. Los analistas están divididos sobre lo que vendrá a continuación. Algunos ven esto como un reajuste necesario tras un periodo prolongado de posiciones sobrecompradas. Otros sostienen que es demasiado pronto para dar por alcanzado el punto álgido del ciclo de la IA. Para los inversores, la pregunta clave es si se trata de una rotación saludable dentro del sector de la IA o del inicio de una revisión a la baja más generalizada. El enfoque está pasando de limitarse a invertir en IA a invertir en los segmentos adecuados de la IA. Y lo que es más importante, la reciente volatilidad refuerza los argumentos a favor de diversificar más allá de las empresas de megacapitalización del sector IT (Contribución de Karis Burrell, Insights Analysis Sr. Analyst).