Para los mercados de bonos europeos y el BCE, una cuestión clave es la duración y la gravedad de la actual crisis energética y si tendrá más efecto sobre la inflación o sobre la actividad económica. Los miembros del BCE podrían debatirse entre evitar una reacción tardía ante un repunte de precios (como en 2022) o esperar para ver si surgen efectos de segunda ronda.
Hasta ahora, los inversores parecen considerar que la inflación es el principal riesgo, lo que ha generado aversión al riesgo en los mercados. Esto ha influido en las expectativas del mercado, que —asumiendo que no habrá una solución a corto plazo para la crisis— contemplan dos subidas de tipos del BCE antes de finales de julio.
Así pues, creemos que el banco central esperará antes de actuar mientras se desarrolla la situación en Oriente Medio. En nuestra opinión, la inflación europea podría alcanzar un máximo durante el verano en torno al 3,5%, antes de volver a acercarse al objetivo del 2% en un entorno económico relativamente débil, reflejado en una baja confianza, un consumo lento y un mercado laboral debilitado. Esto probablemente eliminaría la necesidad de subidas de tipos, creando así una posible oportunidad para aumentar la duración en cartera.
¿Están realmente justificadas las posibles subidas de tipos?
Los swaps del BCE reflejan subidas sustanciales…

…Pero las previsiones de crecimiento podrían ser demasiado optimistas

Los cambios en los fundamentales de los países están generando nuevas oportunidades relativas
A medida que se acentúan los efectos de la crisis de Oriente Medio en la economía y los mercados, conviene señalar cómo las diferentes posiciones de los fundamentales se traducen en el comportamiento de los precios. En Europa, por ejemplo, los dos mercados periféricos, España e Italia, han mostrado históricamente una elevada volatilidad debido a su relativa debilidad fiscal. Sin embargo, sus reformas, en contraste con los problemas persistentes en los mercados centrales de Francia y Alemania, han dado lugar a una respuesta relativamente moderada ante la crisis.
Al comparar los mercados de tipos de interés de EE. UU. y Europa, observamos un denominador común: los mercados podrían estar subestimando en qué medida los altos precios del petróleo podrían frenar el crecimiento y, por ende, la inflación; sin embargo, desde una perspectiva de política monetaria, la Fed debe equilibrar su doble mandato de empleo e inflación, mientras que el BCE debe concentrarse únicamente en la inflación, lo que conduce a una orientación más restrictiva en Europa.
Crecientes diferencias entre bonos soberanos
Diferencial a 10 años frente al Bund alemán (pb)

Swaps de inflación a cinco años dentro de cinco años
