Añadir Estrategias de Inversión en Google

En un contexto en el que se baraja un acuerdo entre EE. UU. e Irán, los mercados están descontando una caída del nivel de riesgo, no su desaparición. Esto apunta a un escenario macro algo más resiliente, aunque todavía frágil.

Después de varios intentos fallidos, Estados Unidos e Irán han acordado ampliar el alto el fuego durante 60 días, incluyendo la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz. Aunque se han hecho públicos algunos datos clave (como un posible alivio de sanciones y compromisos en torno al programa nuclear iraní), los detalles siguen siendo incompletos y están sujetos a negociación.

Sin embargo, el riesgo de que este avance no llegue a materializarse sigue siendo elevado:

  • Aspectos clave, como el alcance y el calendario del alivio de sanciones o la definición exacta de “libre tránsito” por el estrecho, aún no están cerrados.
  • Otros actores, como Israel o aliados de EE. UU. en la región del Golfo, podrían no respaldar el marco actual.
  • Incluso si se alcanza un acuerdo definitivo, su aplicación sigue planteando riesgos elevados, lo que podría dejar la seguridad regional más frágil que antes del conflicto

Tras el anuncio, el Brent se sitúa en torno a los 83 dólares por barril, alrededor de un tercio por encima de los niveles de principios de 2026, y con los futuros cerca de los 80 dólares a final de año.

Estos niveles elevados responden probablemente a una combinación de factores: disrupciones persistentes en la oferta como consecuencia del conflicto, un repunte puntual de la demanda ligado a la reposición de inventarios y una prima de riesgo asociada al estrecho de Ormuz.

Si el suministro se normaliza y los precios del petróleo se mantienen en estos niveles, los riesgos para el crecimiento global deberían moderarse. Esto podría favorecer una recuperación de la confianza de empresas y consumidores y permitir volver a centrar la atención en factores de apoyo, como la inversión en inteligencia artificial o la progresiva absorción del impacto de los aranceles del año pasado. En este contexto, los importadores de petróleo en Europa y Asia serían los principales beneficiados, por delante de los países exportadores, entre ellos Estados Unidos.

Los riesgos de reflación siguen presentes

Una moderación de los precios del petróleo aliviaría la presión inflacionista a corto plazo y reduciría la probabilidad de nuevas subidas de tipos por parte de los bancos centrales. Esto podría reabrir el debate sobre posibles recortes en economías como Estados Unidos o Reino Unido.

Sin embargo, el nivel actual del petróleo sigue siendo suficientemente elevado como para mantener la inflación por encima de los objetivos en la mayoría de las grandes economías. Además, una eventual recuperación de la demanda podría reforzar un entorno de reflación, más que dar paso a uno de “Goldilocks” (crecimiento estable con baja inflación). El Banco Central Europeo ya señalaba la semana pasada que su tipo en el 2,25% sigue siendo adecuado incluso en escenarios de rápida desescalada en Oriente Medio. Esta semana, la Reserva Federal y otros bancos centrales celebran reuniones en las que podrían valorar las implicaciones del acuerdo.

Cabe esperar cierto repunte en los mercados de riesgo, aunque probablemente limitado. Los mercados están descontando un menor nivel de riesgo, pero no su desaparición. El entorno de reflación sigue siendo un reto para la renta fija, mientras que los riesgos que aún persisten continúan dando soporte a un dólar relativamente fuerte frente al euro y otras divisas.