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Con cientos de miles de millones de dólares invertidos solo en los últimos años, el desarrollo de la inteligencia artificial se ha producido a un ritmo vertiginoso. Y la tendencia continúa. ¿Qué compañías podrían estar mejor posicionadas para beneficiarse de ella a largo plazo?

Han surgido tres áreas bien diferenciadas de oportunidad de inversión en inteligencia artificial: la pila tecnológica de cuatro capas sobre la que se apoyan los sistemas de inteligencia artificial, las compañías que proporcionan la infraestructura necesaria para las operaciones y las organizaciones que adoptan aplicaciones para aumentar la productividad. 

Microsoft, Alphabet, Meta y otras compañías cuentan con los incentivos y los recursos necesarios para continuar realizando grandes inversiones en este ámbito, lo que aumentará la demanda de infraestructuras y semiconductores avanzados.   

Los desarrolladores de inteligencia artificial están buscando también fuentes alternativas de energía para cubrir sus crecientes necesidades. Por ejemplo, se prevé que el mercado de pequeños reactores modulares alcance los 13.800 millones de dólares en 2032, lo que favorecería a fabricantes como Rolls-Royce, GE Vernova e Hitachi.

Compañías de sectores tan diversos como el financiero, el sanitario o el de medios de comunicación ya han adoptado soluciones de inteligencia artificial en busca de ventajas competitivas. Por ejemplo, JPMorgan Chase comunicó en mayo un ahorro de 2.000 millones de dólares gracias al uso de la tecnología para generar eficiencias operativas.

Aún nos encontramos en una fase muy temprana tanto del desarrollo como de la implantación de la inteligencia artificial. Creo que, a lo largo de los próximos diez años, la inteligencia artificial va a ir integrándose en la mayoría de los productos de software y hardware, y también que utilizaremos todo tipo de robots en nuestra vida cotidiana.

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