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La deuda de mercados emergentes vuelve a despertar el interés de los inversores. ¿Qué ha cambiado en los últimos años para que esta clase de activo vuelva a considerarse una oportunidad dentro de las carteras?

Estamos viendo un interés creciente por parte de los inversores institucionales hacia esta clase de activo. El cambio no responde tanto a un movimiento puntual de corto plazo, sino a una transformación estructural que se ha producido en el medio y largo plazo.

Actualmente, los países emergentes representan cerca del 30% del total de las emisiones de deuda y alrededor del 45% del crecimiento global. En los últimos 20 años, estos mercados han pasado de representar apenas entre el 7% y el 8% de la deuda mundial a adquirir un peso mucho más significativo. Su contribución al crecimiento económico global ha pasado del 20% a cerca del 45%.

Esto refleja cómo las economías emergentes han ido desarrollándose, mejorando sus fundamentales, avanzando hacia bancos centrales más independientes y aplicando políticas fiscales y monetarias más sólidas, una evolución que también recoge el Fondo Monetario Internacional.

¿Cuáles son hoy los principales motores de rentabilidad que ven desde DPAM en la deuda emergente en moneda local?

Claramente vemos un carry muy atractivo en esta clase de activo. En particular, en la deuda soberana de países emergentes y de mercados frontera en moneda local en donde se pueden encontrar rentabilidades, o yields, superiores al 8%, un nivel realmente interesante en el contexto actual de mercado para incorporar a una cartera de renta fija o a un portfolio diversificado.

Además, vemos potencial de rentabilidad a través de la curva de tipos. A medida que los bancos centrales comiencen a reducir los tipos de interés, creemos que puede generarse un valor añadido adicional para estos activos. Por otro lado, también identificamos una oportunidad en las divisas emergentes. Este año estamos viendo una posible revalorización de estas monedas, especialmente frente al euro, impulsada por unos tipos reales muy atractivos en países como Brasil o México. Estos diferenciales están favoreciendo la entrada de flujos hacia estos mercados y, por tanto, dando apoyo a sus divisas.

En definitiva, vemos tres pilares principales de atractivo en la renta fija emergente en moneda local: un carry superior al 8%, el potencial de revalorización derivado de la evolución de las curvas de tipos y la oportunidad que ofrecen las divisas emergentes.

La renta fija emergente aporta una diversificación que muchas veces el inversor infravalora. ¿Qué papel debería desempeñar dentro de una cartera?

Desde DPAM creemos que este tipo de activo ya no debería considerarse únicamente como una posición satélite, sino que debe ocupar un papel mucho más central dentro de las carteras. Hay dos razones fundamentales. En primer lugar, ofrece un yield muy atractivo que complementa a la renta fija europea de crédito. En segundo lugar, aporta un elemento de diversificación muy relevante, gracias a las bajas correlaciones que presenta frente a otros activos, como el crédito europeo, la deuda soberana europea o incluso el Brent.

Estamos viendo esta capacidad de diversificación en el comportamiento del activo durante este año. A cierre de junio, la deuda emergente en moneda local se ha revalorizado cerca de un 5%, frente al comportamiento de otros segmentos más tradicionales de la renta fija. Por eso, creemos que la combinación de un carry atractivo y una elevada capacidad de diversificación convierte a la renta fija emergente en uno de los activos más interesantes para incorporar actualmente en una cartera.

¿Qué regiones o países ofrecen actualmente las mejores oportunidades?

En DPAM llevamos a cabo una gestión activa, lo que significa que no tenemos la obligación de replicar los índices de referencia. Esto nos permite sobreponderar o infraponderar determinadas regiones en función del valor que encontramos en cada mercado.

Actualmente, donde vemos más oportunidades es en Latinoamérica, especialmente en países como Brasil y México. Ambos mercados ofrecen unas tires realmente atractivas en los tramos cortos de sus curvas: Brasil, cerca del 13%, y México, alrededor del 11%, con niveles de inflación situados entre el 3% y el 4%. Por ello, creemos que presentan una combinación de rentabilidad y fundamentales muy interesante. Además, es una región que se encuentra más alejada del conflicto en Oriente Medio y, por tanto, menos expuesta a ese riesgo geopolítico.

En cambio, en Asia, donde los índices de referencia tienen un peso muy elevado, cercano al 50%, mantenemos una posición infraponderada, con una exposición aproximada del 25%. La razón principal es que encontramos unas tires más ajustadas, con yields realmente bajas. Además, consideramos que es una región con una mayor sensibilidad al conflicto de Oriente Medio.

Por último, seguimos encontrando oportunidades en Europa del Este, especialmente en países como República Checa y Polonia, que todavía ofrecen rentabilidades atractivas y pueden aportar complementariedad y diversificación dentro de una cartera.

En DPAM tenéis vuestro fondo insignia que es el DPAM L Bonds Emerging Markets Sustainable, ¿cómo se traduce esta visión macro en la construcción de la cartera? ¿Qué características diferencian el enfoque de gestión activa frente a una exposición más tradicional al mercado emergente?

Desde DPAM creemos que en este tipo de activos la gestión activa es fundamental. Nuestro fondo cuenta con más de 5.000 millones de euros bajo gestión, lo que refleja la confianza de inversores de todo el mundo, y una de las claves de este éxito es precisamente la capacidad de alejarnos de los índices de referencia.

En renta fija emergente, los índices presentan una elevada concentración: más del 50% de la cartera está actualmente expuesta a Asia. Por eso, nosotros preferimos tener una aproximación más diversificada, sobreponderando aquellas regiones donde encontramos mayor valor. Actualmente, tenemos una preferencia clara por Latinoamérica, mantenemos una posición underweight en Asia, una exposición cercana al 20% en Europa del Este y complementamos la cartera con países frontera y algo de Sudáfrica. Esta gestión se basa en un análisis fundamental, al que añadimos un componente ESG. De hecho, nunca hemos invertido en un país que no sea democrático o que no respete los derechos humanos. Este es un filtro fundamental que aplicamos antes de que los gestores puedan tomar cualquier decisión de inversión.

Este enfoque nos ha permitido aportar un valor significativo durante los últimos 13 años: más de un 40% de rentabilidad adicional frente a los índices de referencia, con una menor volatilidad y menores drawdowns. Por ello, consideramos que esta filosofía de inversión de DPAM es especialmente adecuada para invertir en renta fija emergente en moneda local.