
- Ha sido otra semana intensa en términos geopolíticos, ya que Estados Unidos continúa intensificando su retórica en torno a la propiedad de Groenlandia.
- El presidente Trump ha anunciado aranceles del 10% sobre ocho países europeos, con incrementos de hasta el 25% a partir de junio si no se alcanza un acuerdo sobre Groenlandia.
- La legalidad de estos anuncios es incierta y los países europeos se mantienen firmes en su oposición.
- Los líderes europeos disponen de varias opciones. Podrían negarse a ratificar los acuerdos previamente pactados e incluso aplicar un instrumento contra la coerción.
- Por ahora, los mercados permanecen imperturbables en gran medida, aunque la incertidumbre sigue pesando sobre el ánimo inversor.
Acabamos de cerrar otra semana en la que la geopolítica y los mercados financieros han interactuado entre sí. Durante el fin de semana se conoció que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene la intención de imponer aranceles a ocho países europeos, entre ellos el Reino Unido, Francia, Alemania y Dinamarca, que decidieron enviar la semana pasada un número muy limitado de efectivos militares a Groenlandia. De acuerdo con este anuncio, los aranceles se situarían inicialmente en el 10% y aumentarían hasta el 25% a partir de junio si, como describe el presidente, no se alcanza un acuerdo para una “adquisición completa y total” de Groenlandia.
Conviene tener en cuenta que no se trata de una orden ejecutiva; sino únicamente, por ahora, de una publicación en redes sociales. De hecho, la semana pasada pudimos ver un mensaje similar en el que Trump amenazaba con aranceles del 25% a los países que continuaran comerciando con Irán. Ese anuncio fue prácticamente ignorado por los mercados financieros.
Otro factor a considerar es que estos aranceles entrarían en vigor en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, y sigue existiendo una gran incógnita sobre la legalidad de estas medidas. Esta cuestión deberá ser resuelta por el Tribunal Supremo de Estados Unidos próximamente.
Los líderes europeos cuentan con un amplio margen de opciones de represalias para responder desde la UE a estas nuevas medidas arancelarias. Pueden negarse a ratificar el acuerdo comercial alcanzado en 2025 y también podrían impulsar aranceles sobre 93.000 millones de euros en bienes estadounidenses. Precisamente, estos aranceles se propusieron el año pasado antes de que se cerrara el acuerdo comercial, pero nunca llegaron a aplicarse.
Asimismo, la UE cuenta con un instrumento contra la coerción, una medida establecida pero nunca utilizada. De aplicarla, la Unión podría ir mucho más lejos en términos de restricciones comerciales, propiedad intelectual y otros ámbitos, aunque llevaría tiempo y es considerada una opción de último recurso. Aún no estamos en ese punto.
La cuestión ahora para Trump —pero sobre todo para los líderes europeos— es cómo se producirá la “coerción” para lograr que los aliados acepten las ambiciones territoriales del presidente estadounidense.
Los mercados han retrocedido ligeramente, pero los movimientos no han sido demasiado pronunciados. Parece que todavía existe cierto escepticismo sobre si estos anuncios llegarán a materializarse. Un arancel del 25% —como el propuesto para junio— equivaldría aproximadamente al 0,2% del PIB de la UE. Las cifras no son especialmente dramáticas desde el punto de vista económico, pero lo más relevante es el hecho de que Estados Unidos esté dispuesto a ejercer una presión real de este tipo sobre aliados políticos y militares.
En este contexto, la pregunta para Estados Unidos es: ¿Vale la pena la compra o anexión de Groenlandia a costa de poner en riesgo la estabilidad continuada de la OTAN, una organización mucho más importante para la seguridad nacional? Conviene recordar que existe un acuerdo entre Estados Unidos y Dinamarca que data de 1951 y que permite a Estados Unidos estacionar tantas tropas como desee en Groenlandia. Actualmente, el país cuenta con unos 200 efectivos allí, aunque en el pasado esa cifra llegó a ser de hasta 10.000.
El punto clave desde la perspectiva europea es que la política que vimos en 2025 —esencialmente, el apaciguamiento de la Administración estadounidense— puede estar llegando a su fin. Se espera una respuesta más firme frente a algunas de las ambiciones de Trump. Se entiende por qué se recurrió al apaciguamiento en 2025: se trataba de mantener a Estados Unidos de parte europea en relación con el acuerdo de paz —o un posible acuerdo de paz— en Ucrania, con las correspondientes garantías de seguridad estadounidenses y el apoyo a Ucrania en un sentido más amplio.
Lo que suceda es incierto, pero por ahora estamos viendo claramente importantes grietas en la alianza transatlántica. Esto podría convertirse en una amenaza existencial para la OTAN.
Estados Unidos está poniendo a prueba la soberanía de un país de la UE, por lo que la respuesta es inevitable. Una situación que va a generar más incertidumbre en los mercados financieros.
Por último, conviene reiterar que los aranceles anunciados no están definitivamente fijados, pero la creciente incertidumbre geopolítica se está trasladando a los mercados. En el momento de redactar este texto, los mercados caen ligeramente, pero están resistiendo razonablemente bien dadas las incógnitas existentes.