Macroeconomía
En Estados Unidos, el PMI preliminar de manufacturas (enero) aumentó ligeramente hasta 51,9 desde 51,8, mientras que el índice PMI de servicios se mantuvo sin cambios respecto al mes anterior en 52,5. Las opiniones en el sector manufacturero han mejorado en cuanto a los nuevos pedidos, aunque persisten las preocupaciones por la debilidad de las exportaciones.
La confianza del consumidor ha mejorado (el índice de Michigan se sitúa en 56,4, frente a 52,9), gracias a una mejora de las perspectivas y de la situación financiera. La inflación subyacente (PCE subyacente de noviembre) se mantuvo contenida (0,16 % mensual; 2,8 % interanual).
En la eurozona, el PMI manufacturero ha mejorado (el índice se sitúa en 49,2, frente a 48,8) gracias a un aumento de la producción y de los pedidos, mientras que el PMI de servicios cayó ligeramente (de 52,4 a 51,9). La inflación descendió en diciembre del 2,1 % interanual al 1,9 % interanual, debido a la bajada de los precios de la energía y de los bienes.
En el Reino Unido, tanto el PMI manufacturero (51,6) como el PMI de servicios (54,3) avanzaron respecto al mes anterior, y las ventas minoristas (diciembre) se vieron impulsadas por las compras en línea a final de año. La inflación fue más fuerte de lo esperado (subió un 0,4 % mensual y un 3,4 % interanual) debido al encarecimiento del transporte, la energía y los alimentos.
Esta semana, la atención se centrará en la reunión del FOMC de la Fed: aunque no se esperan cambios en los tipos clave, los gobernadores seguirán divididos sobre la gestión de los tipos y sobre el equilibrio de riesgos entre el mercado laboral y la inflación. Varios otros bancos centrales (Canadá, Brasil, Chile, Sudáfrica y Suecia) celebrarán sus reuniones periódicas.
Entre los indicadores estadounidenses, los pedidos de fábrica y el IPP de diciembre deberían ser los más relevantes, mostrando un repunte de los pedidos industriales y cierta moderación de las presiones inflacionistas. En Japón, los indicadores mensuales (empleo, producción y ventas minoristas) deberían seguir siendo mixtos, especialmente el consumo. En Alemania, aunque se espera cierta mejora en la industria (índice IFO), los datos de demanda (ventas minoristas y confianza de los hogares) y de empleo serán dispares, mientras que la inflación final (diciembre) debería descender hasta el 2,0 % interanual.

Renta variable
Las bolsas mundiales cerraron la semana pasada estables (retorno total del MSCI ACWI: -0,1 %), a pesar de una montaña rusa de titulares geopolíticos. El resurgimiento de los temores a una guerra comercial global provocó inicialmente fuertes caídas en los mercados, pero estos se recuperaron hacia el final de la semana después de que el presidente de Estados Unidos, Trump, suavizara su postura sobre los aranceles y anunciara un acuerdo marco con la OTAN en relación con Groenlandia.
La carrera por el control de los recursos estratégicos sigue aportando vientos de cola al sector global de materiales, que fue el de mejor comportamiento la semana pasada (+3,5 %). Mientras tanto, los inversores continuaron evitando el sector tecnológico (-0,5 %), lo que indica que la rotación sectorial persiste. No obstante, destacamos el mejor desempeño de los “Magnificent 7” (+1,1 % en la semana), que rebotaron con fuerza tras caer brevemente en territorio de sobreventa al inicio de la semana.
El ruido geopolítico eclipsó los datos macroeconómicos positivos de Estados Unidos, lo que resulta favorable para los beneficios empresariales. Hasta el viernes pasado, el 13 % de las compañías del S&P 500 había publicado resultados del cuarto trimestre, con un 75 % superando las expectativas. En la próxima semana, el 21 % del índice de referencia estadounidense presentará resultados, incluidas cuatro de las “Magnificent 7”. Se espera que este grupo aporte aproximadamente el 50 % del crecimiento total del BPA del cuarto trimestre (+8,2 %), con un incremento agregado estimado del +20,3 %.
Los inversores también se centrarán en los bancos centrales (comentarios de la Fed), en los rendimientos a largo plazo de Japón (riesgo de deshacimiento de operaciones de carry trade, con el Nasdaq entre los más vulnerables) y en la evolución geopolítica (riesgo renovado —parcial— de cierre del gobierno estadounidense y tensiones entre Estados Unidos e Irán).
Renta fija
Los mercados de renta fija cerraron el viernes con un comportamiento semanal sorprendentemente plano (grado de inversión —IG—, alto rendimiento —HY— y AT1 prácticamente sin cambios), a pesar de la volatilidad observada en los mercados financieros, impulsada por titulares económicos y geopolíticos. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años repuntaron hasta el 4,3 %, debido a la incertidumbre en torno a Groenlandia y a los aranceles, pero se moderaron ligeramente hacia el final de la semana.
Además, la mayoría de los miembros de la Fed abogan ahora por mantener los tipos sin cambios hasta mayo, cuando está previsto que Jay Powell sea sustituido como presidente. Esto supone un cambio frente al consenso previo del mercado, que anticipaba un recorte adicional de tipos en marzo. En este contexto, se espera que el presidente Trump anuncie oficialmente al próximo presidente de la Fed tan pronto como esta semana, mientras crece la preocupación entre los participantes del mercado por la independencia de la Fed en la definición de la política monetaria.
En Europa, pese al aumento de las tensiones geopolíticas, los rendimientos de los bonos franceses a 10 años (OAT) volvieron a situarse por debajo del 3,5 %, impulsados por avances positivos en la política interna, donde se espera que el gobierno apruebe un presupuesto antes de febrero.
Además, los miembros del Banco Central Europeo (BCE) parecen ahora más cautelosos a la hora de abordar los riesgos geopolíticos y se abstienen de recortar los tipos de forma preventiva para evitar riesgos, destacando unas expectativas de crecimiento ligeramente mejores para la eurozona.
En contraste, en Japón seguimos observando cambios rápidos en el entorno de los tipos de interés, con un fuerte repunte de los rendimientos a largo plazo (los bonos a 40 años alcanzaron el 4,2 %), a medida que los mercados reaccionan a la creciente incertidumbre en torno al resultado de las elecciones de febrero y a los planes fiscales propuestos por varios políticos.
Divisas y materias primas
La semana pasada, el dólar estadounidense (USD) cedió ligeramente frente a la mayoría de las divisas del G10, a pesar de unos datos económicos de EE. UU. generalmente sólidos. Este descenso probablemente refleja un aumento de las coberturas en el mercado de divisas por parte de los inversores, debido a las preocupaciones en torno a la política comercial y de seguridad de Estados Unidos. El principal acontecimiento para el USD esta semana será la reunión del FOMC de la Reserva Federal, en la que se espera que el banco central mantenga los tipos sin cambios. Existe cierto riesgo de que el presidente Powell destaque la fortaleza general de los datos estadounidenses; sin embargo, no anticipamos un rebote, dado que el billete verde está rompiendo niveles técnicos importantes frente a varias divisas principales como el CNY, el AUD e incluso el EUR.
El yen japonés (JPY) se apreció con fuerza el viernes por la tarde durante la sesión estadounidense, en lo que parece una intervención coordinada con las autoridades de EE. UU. Esta intervención llevó al USD/JPY a niveles ligeramente por debajo de 155 y señala una postura más agresiva en la gestión del yen, lo que sugiere que no se tolerarán movimientos al alza por encima de 160.
El AUD/USD superó la semana pasada niveles clave de resistencia, justo por encima de 0,68, y la próxima semana presenta varios riesgos ligados a eventos, con especial atención a la publicación del IPC del cuarto trimestre. Si los datos se ajustan a las expectativas, justificarían la actual valoración del mercado para el Banco de la Reserva de Australia, que descuenta subidas de tipos por un total de 50 puntos básicos este año. Creemos que es posible un mayor recorrido alcista del AUD/USD en el corto plazo.
El oro continuó la semana pasada su asombroso movimiento alcista, hasta situarse justo por debajo de los 5.000 USD por onza. Este avance refleja una creciente preocupación por la política comercial y de seguridad de Estados Unidos, lo que estaría señalando el fin de la Pax Americana. Cabe destacar que las expectativas sobre los tipos reales no han cambiado de forma significativa, lo que indica que los factores geopolíticos están liderando el movimiento. Anticipamos que aún existe margen de subida a corto plazo.
La plata se disparó la semana pasada hasta niveles superiores a los 103 USD por onza. El bajo ratio oro/plata y su nivel extremadamente elevado de volatilidad nos generan cierta preocupación. Consideramos que la narrativa de mercado sobre la escasez física es exagerada y, en consecuencia, mantenemos una postura cautelosa respecto a la plata en los niveles actuales.