A veces los términos se mezclan. ¿Cuál es la diferencia real entre un 'metal estratégico' (como el cobre o el litio) y las 'tierras raras' (como el neodimio)? ¿Por qué son tan críticos hoy en día?

Cuando hablamos de tierras raras, nos referimos a una serie de componentes químicos que son claves para el desarrollo de ciertos sectores o industrias en las que luego profundizaremos. Por otro lado, cuando hablamos de metales estratégicos, quizás sea más una clasificación económica que nos permite distinguir una serie de metales que juegan un papel crítico o más relevante frente a otros que no lo son tanto. Lo que sí comparten es que ambos grupos, tanto metales estratégicos como tierras raras, cuentan con una demanda creciente y estructural junto a una oferta relativamente inelástica. Esto nos invita a pensar que tienen un caso de inversión atractivo.

Otro punto a destacar tiene que ver con la geopolítica: sin duda son activos económicos, pero también empiezan a considerarse activos estratégicos porque no son materiales muy abundantes y dependemos, en cierta medida, de una serie de países. El ejemplo más significativo podría ser China, que es quien los posee o los desarrolla. Por tanto, estamos viendo cómo muchos países occidentales están empezando a invertir para no tener una dependencia de este tipo de activos respecto a terceros.

¿En qué sectores es más relevante su uso en la actualidad y de cara a futuro? 

Podríamos hablar de varios sectores:

  • El primero de ellos tiene que ver con la transición energética y la descarbonización. Para que las energías renovables se desplieguen, requieren de una serie de metales estratégicos y tierras raras.
  • También estaríamos hablando del almacenamiento energético, concretamente del sector de las baterías.
  • Además, destacaríamos infraestructuras y redes. No solo el transporte de la red eléctrica es muy intensivo en este tipo de componentes, sino también la infraestructura más tradicional, como puentes e infraestructura ferroviaria, así como la de telecomunicaciones. Todas requieren metales estratégicos.
  • Por otro lado, destaca la tecnología avanzada. Si tomáramos nuestro smartphone, veríamos que contiene metales estratégicos y tierras raras, lo que refleja una tecnología en gran auge. Esto aplica no solo a componentes electrónicos como ordenadores o teléfonos, sino también a todo lo relacionado con la inteligencia artificial física. Los semiconductores o chips también requieren de este tipo de metales, al igual que la robótica y los humanoides.
  • Finalmente, sectores como la defensa necesitan estos componentes para fabricar aviones más ligeros, drones o sistemas antimisiles.

En general, se trata de industrias en crecimiento que incrementan constantemente la demanda para este tipo de metales estratégicos.

En los últimos dos años hemos visto una gran volatilidad y fuertes correcciones en metales clave como el litio o el níquel, tras el 'boom' inicial. ¿En qué punto del ciclo nos encontramos ahora mismo? 

Desde WisdomTree consideramos que esta es una temática que ya presentaba un interés particular años atrás. Es verdad que 2025 fue un año en el que la comunidad inversora miró con un cariño especial a este sector como fruto de ese interés, siendo una de las temáticas que mayores flujos captó y logrando una de las rentabilidades más importantes del año. 

En 2026 hemos empezado casi con la misma dinámica, registrando muchos flujos y buena rentabilidad. Si bien es cierto que en marzo hemos visto una corrección, desde WisdomTree consideramos que los fundamentales se mantienen sólidos y que el caso de inversión se sostiene, ganando solidez con el paso del tiempo.

Con las valoraciones actuales de las empresas del sector tras estas correcciones, ¿consideran desde WisdomTree que estamos ante un buen punto de entrada táctico para el inversor de largo plazo?

Consideramos que es una temática muy digna de formar parte de una cartera diversificada, sobre todo con una visión de largo plazo. Lo que ganamos es una mayor visibilidad cuantificable en torno al caso de inversión. Ante correcciones en cualquier temática o sector donde los fundamentales se mantengan sólidos a largo plazo, la invitación es a comprar a precios más baratos. 

Por lo tanto, para aquellos inversores cuya tolerancia al riesgo se lo permita, es una opción a considerar en carteras diversificadas.

Sabiendo que la cadena de valor es muy amplia y compleja, ¿cómo abordan desde WisdomTree esta temática concreta? ¿Qué filtros o enfoques aplican en sus vehículos para capturar el valor real de esta megatendencia?

Para capturar el potencial de esta cadena de valor, en WisdomTree colaboramos con un experto: Wood Mackenzie. Se trata de una consultora con una larguísima experiencia haciendo consultoría en temas relacionados con la energía y las materias primas. Y gracias a su conocimiento, hemos podido lanzar al mercado dos estrategias que nos permiten capturar todo el potencial:

  1. Inversión directa en metales físicos: La primera estrategia invierte directamente en los metales estratégicos. Aquí el aporte de Wood Mackenzie es clave porque analizan a futuro para estimar la demanda y la oferta; en función de ello, nuestra estrategia sobrepondera o infrapondera cada uno de los metales estratégicos.
  2. Inversión en empresas del sector: La segunda estrategia invierte en compañías de toda la cadena de valor; no solo en empresas mineras, sino también en aquellas que procesan, extraen, refinan y permiten su aplicabilidad en distintas industrias. Aquí la clave es asignar a cada compañía un Company Intensity Score (Puntuación de Intensidad de la Compañía), analizando factores como la exposición de sus ingresos (revenues) al sector y a la cadena de valor. En función de esos factores asignamos dicha puntuación y esta se ve reflejada en el peso que acaban teniendo en la cartera.