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En el entorno actual de incertidumbre, ¿qué papel pueden jugar los ABS europeos para aportar estabilidad a las carteras de los inversores?
En el contexto actual, aunque hemos visto un ligero optimismo por la mitigación de algunos riesgos, estos no han desaparecido, y persisten factores como el crecimiento divergente entre regiones y una inflación que cuesta mantener bajo control. Ante esto, los bancos centrales se muestran muy cautelosos. En este escenario, los inversores buscan activos que aporten consistencia a sus carteras.
Los bonos respaldados por activos (ABS) europeos juegan un papel fundamental porque ofrecen rendimientos atractivos y presentan una menor sensibilidad al entorno macroeconómico. Esto permite a los inversores contar con una línea de apoyo que les ayuda a estar más tranquilos, ya que, aunque no están exentos de impactos, están menos expuestos a los riesgos del entorno.
¿Qué argumentos destacarías para explicar a un cliente por qué los ABS europeos ofrecen valor relativo frente al crédito corporativo?
Desde el punto de vista técnico, el nivel de emisiones sigue siendo muy importante y la oferta está siendo absorbida con fuerza por la demanda. Al compararlos con el universo del crédito corporativo tradicional, existen argumentos muy claros de valor relativo:
- Menor duración: Es el activo con menor duración, lo que significa que tiene la menor sensibilidad a los cambios en los tipos de interés.
- Rendimiento optimizado: Proporciona un rendimiento muy atractivo para el bajo nivel de riesgo que se asume.
- Ventaja competitiva: A igualdad de riesgos, los ABS ofrecen mejores rendimientos y una menor exposición gracias a su corta duración.
- Flujos constantes: Permiten complementar la cartera cumpliendo con criterios técnicos y relativos idóneos.
¿Cómo comunicarías a un inversor la importancia del carry en esta clase de activo en el contexto actual de mercado?
El carry —lo que el activo va generando de manera constante dentro de la cartera— es sumamente atractivo a igualdad de condiciones. Actualmente las perspectivas están muy ligadas a riesgos macroeconómicos y el entorno carece de una visibilidad clara.
En un panorama que podemos definir como "un poco nublado", el carry de los ABS proporciona a los inversores una certidumbre muy valiosa sobre lo que van a ir recibiendo de forma recurrente. Esto les permite disfrutar de esos rendimientos sin la necesidad de asumir una exposición tan directa a los vaivenes de la macroeconomía global.
Ante riesgos macro como la inflación o la geopolítica, ¿cómo posicionarías los ABS europeos dentro de una asignación diversificada?
Es evidente que seguiremos dependiendo de la evolución geopolítica, como la relación entre Estados Unidos e Irán, además de los precios de la energía y el coste de la cesta de la compra. Si la situación macroeconómica general se deteriorase, el principal riesgo sería un incremento en el retraso de los pagos o una desaceleración gradual de los mismos, aunque en ningún caso prevemos un escenario grave de impagos.
Para posicionar los ABS en una cartera diversificada ante estos riesgos, nuestra estrategia se centra en seleccionar las clases de activos que van a tener la menor exposición posible a un entorno macroeconómico complicado. Esto se logra priorizando subsectores defensivos vinculados directamente al consumidor y a bienes de primera necesidad.
¿Qué características estructurales de los ABS consideras más relevantes a la hora de convencer a un cliente más conservador?
Para convencer a un perfil conservador, el argumento clave es la solidez y solvencia de los prestatarios que avalan los bonos. Al construir la cartera, nos enfocamos en activos subyacentes vinculados a la economía real y de primera necesidad:
- Hipotecas residenciales.
- Créditos para la compra de vehículos de primera utilidad.
- Consumo necesario de primera necesidad.
Esta estructura se apoya firmemente en un mercado laboral europeo que sigue mostrando solidez, con datos de desempleo que no son alarmantes. Además, aunque los salarios no suban al mismo ritmo que la inflación, el consumidor europeo mantiene un colchón de ahorro y un patrimonio acumulado en los últimos años. Toda esta resiliencia estructural es la que permite ofrecer al inversor conservador una enorme certidumbre sobre qué esperar de sus inversiones.