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A principios de año, vuestras estimaciones apuntaban a un arranque algo debilitado por el efecto de precios y aranceles, con una progresiva aceleración hacia el segundo trimestre. ¿Qué escenario dibujáis de cara a la segunda parte del año?
Mantenemos una visión optimista para lo que resta de ejercicio. Creemos que la segunda mitad del año también será favorable para los activos de riesgo, aunque no estará exenta de episodios de volatilidad derivados de las tensiones geopolíticas. En concreto, la situación en el estrecho de Ormuz puede seguir generando incertidumbre en los mercados. En las últimas semanas, la escalada de las tensiones entre Irán y Estados Unidos ha provocado repuntes en el precio del petróleo y correcciones en las bolsas, lo que refleja la sensibilidad de los inversores a este tipo de acontecimientos.
Aun así, el contexto económico global continúa mostrando fortaleza. Las economías emergentes mantienen un buen comportamiento, Estados Unidos sigue demostrando resiliencia y, aunque Europa avanza a un ritmo algo más moderado, el balance general sigue siendo positivo. Además, las empresas continúan presentando resultados sólidos y las previsiones de beneficios permanecen al alza, factores que respaldan nuestra confianza en el buen comportamiento de los activos de riesgo de aquí al cierre del año.
En vuestra hoja de ruta destacabais que India y China aportarían la mayor parte del crecimiento global este año, dejando a EE.UU. un papel más limitado. ¿Seguís viendo este sesgo geográfico como el más atractivo para los próximos meses? .
En términos de crecimiento económico, tanto China como India siguen siendo las economías que más crecen entre las grandes potencias mundiales. Según el último informe del Fondo Monetario Internacional, publicado en julio, se espera que China crezca un 4,6% este año e India más de un 6%, frente al 2,3% previsto para Estados Unidos y a un crecimiento inferior al 1% en Europa.
Ahora bien, una cosa es la actividad económica y otra muy distinta el comportamiento de los mercados bursátiles. En cuanto a la bolsa, seguimos pensando que Estados Unidos debería seguir liderando las ganancias durante la segunda mitad del año. Al mismo tiempo, creemos que Europa, después de haberse quedado algo rezagada por la subida del precio del crudo, podría tener algo más de recorrido en el corto plazo, al menos hasta finales de verano e incluso hasta Navidad. En definitiva, seguimos siendo optimistas con los mercados desarrollados, tanto en Estados Unidos como en Europa. En cuanto a los mercados emergentes, aunque sus economías seguirán creciendo más, creemos que, tras las fuertes subidas registradas en algunos casos, como Corea, sus valoraciones ya no resultan tan atractivas.
Con las miradas puestas en los tipos de interés de la Reserva Federal y el margen de maniobra del BCE si la economía europea flaquea, ¿cómo tenéis pensado adaptar la duración de vuestras carteras de renta fija para este tramo final del año?
Creemos que el Banco Central Europeo podría realizar una subida más de los tipos de interés, previsiblemente en septiembre, aunque no esperamos movimientos antes de esa fecha. En cuanto a la Reserva Federal, seguimos pensando que no subirá los tipos este año, ya que no vemos motivos para ello.
Dicho esto, si la economía europea empezara a debilitarse durante la segunda mitad del año, creemos que el BCE podría verse obligado a plantearse recortes de tipos hacia finales de año, incluso si persisten las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento del crudo. En ese escenario, la curva de tipos de la zona euro debería empezar a bajar y optaríamos por aumentar la duración de las carteras, ya que sería la posición más beneficiada. No obstante, ese no es nuestro escenario central. Pensamos que, si se resuelven los problemas en el estrecho de Ormuz, la economía europea debería ganar algo de impulso de aquí a final de año y, en consecuencia, la curva de tipos debería mantenerse, en líneas generales, en los niveles actuales.
Para un inversor que busque proteger y hacer crecer su patrimonio en un entorno geopolítico y de mercado complejo, ¿cuál sería el asset allocation ideal o la recomendación clave para los próximos meses?
La respuesta depende, lógicamente, del perfil de riesgo de cada inversor. No obstante, para quien busque una mayor protección de su cartera, creemos que, con los niveles actuales de tipos de interés, la deuda soberana ofrece más valor que la deuda corporativa. Por ello, si el escenario fuera menos optimista, consideramos que una cartera con un mayor peso en deuda pública sería la opción más adecuada. Además, como no esperamos grandes movimientos en el tramo largo de la curva de tipos, pensamos que se puede asumir algo más de duración en este tipo de carteras para reforzar su carácter defensivo.
Posicionamiento en deuda pública
En deuda pública, nos gustan prácticamente todos los mercados europeos, con la excepción de Francia. Creemos que Francia podría afrontar más problemas fiscales, dados los retos que sigue teniendo su Gobierno. En cambio, vemos valor en la deuda de España, Alemania e Italia. También nos gusta la deuda pública estadounidense, ya que pensamos que el dólar debería mantenerse relativamente estable en los niveles actuales, por lo que no consideramos necesario cubrir el riesgo de divisa.
En cuanto a los plazos, dado que creemos que los tipos de interés no deberían subir mucho más desde los niveles actuales, pensamos que tiene sentido posicionarse en los tramos más largos de la curva, en vencimientos de entre 7 y 10 años.
Sectores de renta variable en el foco
A nivel sectorial, mantenemos una visión muy positiva sobre la banca y también somos optimistas con los sectores industrial y de materiales. En cambio, somos menos favorables al sector energético, ya que creemos que, tras el repunte provocado por la subida del precio del crudo, gran parte de ese movimiento ya está descontado por el mercado. También mantenemos algunas apuestas más específicas en el sector tecnológico, aunque no de forma generalizada. Seguimos siendo cautos con el consumo, si bien empezamos a identificar valor en algunos segmentos a los niveles actuales. Por último, continuamos monitorizando el sector salud, aunque por el momento no hemos tomado posiciones.
Con una gama de fondos muy definida (como los Loreto Premium) y planes de pensiones emblemáticos (como Loreto Óptima), siempre defendéis una gestión alejada de los modelos industrializados. ¿Cómo se logra trasladar esa cercanía y el foco en el detalle en un mercado cada vez más automatizado?
Contamos con una gama de fondos muy definida, que abarca distintos perfiles de riesgo, desde los más conservadores hasta los más dinámicos. Lo que caracteriza a estos fondos es que aplicamos una gestión muy activa. No estamos excesivamente condicionados por un benchmark ni buscamos únicamente seguirlo o batirlo, sino aprovechar las oportunidades que detectamos en cada momento y tener la agilidad necesaria para incorporarlas a las carteras.
Al mismo tiempo, mantenemos una gestión prudente del riesgo. Procuramos no concentrar demasiado las posiciones en una única compañía, pero sí nos gusta alejarnos del benchmark en términos de sectores y regiones geográficas cuando identificamos oportunidades. Creemos que esa forma de gestionar es la que nos permite aportar un mayor valor a nuestros clientes.