En un momento en que los cambios de régimen en Europa y Estados Unidos acaparan gran parte de la atención del panorama económico mundial, la transformación estructural que está viviendo Japón ha pasado casi inadvertida fuera de Asia.
En 2017, el presidente Xi afirmó que “el mundo está experimentando cambios trascendentales de una magnitud sin precedentes en un siglo”. Ocho años después, el recién publicado borrador del XV Plan Quinquenal (PQC) sostiene que estos cambios no han hecho más que intensificarse.
El nuevo Plan Quinquenal de China parece que va a seguir su planteamiento actual. Esto implica mantener el crecimiento dentro de un “rango razonable” y garantizar que los ingresos de los hogares sigan creciendo al mismo ritmo. China hará mayor hincapié en el consumo como motor del crecimiento y continuará su impulso hacia la autosuficiencia tecnológica.
Mientras muchos miran el frágil consumo o la crisis inmobiliaria en China, hay áreas que están pasando bajo el radar… pero que podrían marcar el camino en los próximos años: tecnología de la información con IA y semiconductores, salud y biotech emergente, y manufactura avanzada ligada a la transición energética. En esta entrevista analizamos qué papel jugarán, por qué y cómo aprovecharlo.
La reciente intensificación de las fricciones comerciales entre Estados Unidos y China, marcada por la ampliación de los controles de exportación chinos sobre los elementos de tierras raras (REE, por sus siglas en inglés) anunciada el 9 de octubre de 2025, y la posterior amenaza del presidente Donald Trump de imponer un arancel del 100% el 10 de octubre, subraya la creciente desconfianza entre las dos mayores economías del mundo.
A principios de septiembre, el primer ministro Shigeru Ishiba anunció su intención de dimitir. Este fin de semana se celebrarán las elecciones para elegir un nuevo primer ministro. Hay dos candidatos: Sanae Takaichi, que sería la primera mujer primera ministra de Japón, y Shinjiro Koizumo, actual ministro de Agricultura. Koizumo es el favorito, pero se espera que el resultado sea reñido. Takaichi probablemente sería más intervencionista, y su victoria podría asustar a los mercados, recelosos del aumento de los niveles de deuda. Dada la falta de mayoría parlamentaria del Partido Liberal Democrático, en caso de victoria de Koizumo, sería necesario llegar a acuerdos con otros partidos políticos. Esperamos que esto ocurra.
Creemos que el crecimiento en Asia probablemente se modere en la segunda mitad de 2025, debido a dos factores: el aumento de los aranceles estadounidenses y el debilitamiento de la demanda interna. Estas tensiones harán que los bancos centrales de la región relajen su política monetaria y que los gobiernos refuercen el apoyo fiscal.
A principios de julio, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, hizo públicas las cartas que envió a varios socios comerciales, en las que anunciaba los aranceles generales que aplicará a las importaciones a partir del 1 de agosto.
Asia, ese gigante de contrastes que combina la tecnología punta de Taiwán con los conglomerados industriales de India y los bancos de Singapur, está ofreciendo este año unos cuantos fondos con buenas rentabilidades. Pese al lastre que han supuesto algunos datos macroeconómicos, ciertos gestores han sabido pescar en río revuelto. Veamos los fondos más rentables de renta variable asiática en lo que va de 2025, según datos de Morningstar a 4 de julio.
Incluso con una política monetaria flexible y recuperándose de la sombra de la covid, China se enfrenta al riesgo de deflación desde 2023. La relajación monetaria no es suficientemente eficaz para estimular los precios en una situación similar a una trampa de liquidez. El factor crucial reside en la velocidad de la intervención política. La deflación china actual es menos un fenómeno monetario que un reflejo de la oferta y la demanda. La negociación entre oferta y demanda determina el precio. La deflación suele producirse tras el pico de capacidad industrial, situación a la que se enfrenta actualmente China.