Tres meses después del conflicto en Oriente Medio, la situación sigue sin resolverse y el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado. Aunque EE. UU. e Irán han alcanzado un alto el fuego y negocian un acuerdo de paz provisional, el suministro de petróleo, gas natural, nafta, urea y otras materias primas clave hacia Asia continúa bloqueado. Todo ello mantiene los precios energéticos en niveles elevados y sigue lastrando la economía global.
Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier (LFDE), opina sobre la divergencia entre el crecimiento económico de China y la evolución de sus mercados bursátiles, a pesar del peso industrial global de algunas de sus principales compañías
Aunque el último modelo de DeepSeek se lanzó con mucha menos notoriedad que la primera versión presentada en enero, su uso parcial de chips domésticos chinos para el entrenamiento del modelo ha puesto de manifiesto el avance de China en su estrategia de autosuficiencia dentro de las cadenas de suministro de IA.
China parece ser menos vulnerable que otros países ante el cierre del estrecho de Ormuz, gracias a su baja dependencia de la energía importada, a una combinación energética bien diversificada, a mayores reservas de seguridad y a un mecanismo de precios de flotación controlada para regular los precios minoristas internos del combustible.
Las recompras de acciones en la bolsa española cayeron un 2,5% el año pasado.
El Banco de Japón mantuvo los tipos en el 0,75 % en marzo, con un tono más restrictivo ante el repunte de la inflación por la energía. La entidad deja abierta la puerta a futuras subidas, aunque persisten los riesgos para el crecimiento.
El cierre del estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los riesgos externos más importantes a los que se enfrenta Asia. Aunque el impacto inmediato ha sido el aumento de los precios del petróleo y del gas natural licuado (GNL), el verdadero reto radica en cuánto tiempo persista la interrupción.
Esperamos que el Banco de Japón mantenga su política sin cambios en la reunión de marzo. Los datos económicos actuales respaldan la continuidad del proceso de normalización de la política monetaria. Los mercados probablemente prestarán especial atención a si el gobernador Ueda orienta hacia una subida de tipos en abril o no. Debido a los riesgos de estanflación derivados del conflicto con Irán, esperamos que el BoJ mantenga su flexibilidad, al tiempo que intenta transmitir algunos mensajes de tono más hawkish para estabilizar el yen, que recientemente ha retomado su tendencia de debilitamiento.
La próxima semana se caracterizará principalmente por los indicadores de confianza económica de EE. UU., los pedidos de bienes duraderos y los índices de precios, junto con los indicadores de confianza económica de Europa y los datos de inflación del producto interior bruto (PIB) y el índice de precios al consumo (IPC) de Japón.
Tras un buen año en los mercados internacionales, 2026 ha comenzado con más volatilidad, arrastrado por los rápidos sucesos geopolíticos y los cambios en las prioridades económicas en el mundo. Mientras los inversores se enfrentan a este panorama cambiante, las perspectivas de China para el año que acaba de comenzar adquieren una relevancia mayor