La inversión en tendencias de largo plazo (demografía, urbanización, cambio climático) suele ser terreno exclusivo de la renta variable. ¿Cómo se traslada este enfoque al mercado de high yield y qué ventajas tiene? 

Los mercados de renta variable son prospectivos: los modelos de valoración se basan en el potencial de crecimiento y las trayectorias. En cambio, los mercados de crédito operan con cierto grado de inercia; las agencias de calificación evalúan la calidad de los emisores basándose en los estados financieros actuales y los indicadores de crédito, pero tardan en reflejar las mejoras. Utilizamos el enfoque prospectivo de los mercados de renta variable, combinado con las tendencias a largo plazo, para seleccionar las futuras «estrellas emergentes» del high yield global.

Invertir en cambio climático, innovación tecnológica, urbanización y crecimiento demográfico excluye a sectores tradicionales como el petróleo y el gas, la energía, las materias primas, las aerolíneas, los fabricantes de automóviles y el comercio minorista, que representan el 75% del universo de alto rendimiento. Nos centramos en el 25% restante y seleccionamos empresas de calidad con un alto potencial de crecimiento, un posicionamiento sólido y capaces de mejorar orgánicamente sus métricas crediticias, por ejemplo, Netflix, Mercado Libre, CrowdStrike, Medline, Uber, etc. 

Nuestra estrategia se beneficia del carry y de la posible compresión de los diferenciales. La mejora de los parámetros crediticios se traduce en mejores condiciones de financiación y, en última instancia, en una calificación crediticia más alta.

Un dato que lo corrobora es que hemos realizado análisis retrospectivos a lo largo de 10 años y, en ese tiempo, la «nueva economía» (el universo en el que invertimos) registró tres veces menos impagos que la «vieja» (los sectores tradicionales) e incluso generó mayores rendimientos.

Tras un ciclo prolongado de tipos de interés a la baja, el mercado vigila de cerca posibles subidas de tipos para controlar la inflación y, por ende, el impacto en la salud financiera de las compañías más apalancadas. ¿Qué niveles de impago prevén para los próximos 12 meses?

Si los tipos suben significativamente, los emisores de high yield más frágiles (con calificación CCC) podrían encontrarse en una situación difícil, por lo que nos centramos en emisores de calidad, que operan en sectores de alto crecimiento y están menos expuestos al ciclo macroeconómico. En última instancia, nuestra estrategia de inversión debería ser más resistente. 

Esperamos que el crecimiento económico en EE.UU. y Europa se mantenga estable, con un ligero riesgo a la baja. Prevemos que la tasa de impago en EE.UU. aumente ligeramente hasta el 3,5% a finales de año (2% en 2025), a la luz de la situación del mercado de deuda privada y de una política monetaria más restrictiva. En Europa, la tasa de impago se revisará del 3% al 1,75%, gracias a un efecto de base positivo. Sin embargo, en los mercados emergentes se revisará del 1,5% al 6,5%. Con una tasa actualmente en el 3,7%, las regiones emergentes se muestran más frágiles ante el posible repunte de la inflación y una política monetaria potencialmente más restrictiva. 

La incertidumbre y los giros geopolíticos globales están fragmentando las cadenas de suministro y alterando los costes energéticos. ¿Cómo están reconfigurando estos factores geográficos sus decisiones de inversión? 

En cuanto a la distribución geográfica, los mercados emergentes están muy expuestos a las tensiones geopolíticas actuales. EE.UU. es más inmune y la UE se sitúa en un término medio. En cuanto a la distribución sectorial, observamos un mayor riesgo en sectores que dependen en gran medida de las materias primas o los materiales, como las aerolíneas, la industria química, la automoción o el comercio minorista. En este escenario, nos decantamos por los líderes nacionales que controlan sus cadenas de valor, como Nextera, una empresa estadounidense de energías renovables, o CrowdStrike, líder en ciberseguridad en la nube. Nuestra estrategia evita los sectores altamente cíclicos, tiene exposición global y actualmente está sobreponderada a EE.UU., por lo que es menos sensible a estas perturbaciones. 

Teniendo en cuenta la exposición sectorial, geográfica y los vencimientos de la ficha actual del fondo, ¿dónde ven las oportunidades de inversión más claras en este momento? 

Tenemos convicciones a largo plazo y hemos identificado oportunidades en el ecosistema de la IA, en concreto, en emisores que operan en infraestructuras, centros de datos, energía y hardware; también vemos oportunidades en el sector sanitario, en ciberseguridad y en educación. Preferimos el segmento de 2 a 5 años de la curva de crédito de alto rendimiento.

En términos de rentabilidad, ¿cómo se ha  comportado el fondo?, ¿cuáles son sus objetivos? 

La Française Credit Innovation es una solución a largo plazo que ofrece exposición al crédito al tiempo que cumple los objetivos de sostenibilidad, cada vez más imprescindibles para los inversores finales. El horizonte de inversión recomendado es de 3 años, durante los cuales el fondo pretende alcanzar una rentabilidad, una vez deducidas las comisiones, superior a la del índice ICE BofAML BB Global High Yield Total Return. Aunque no hay garantías, creemos que es razonable afirmar que el objetivo anualizado del fondo se sitúa entre el 4% y el 5%, una vez deducidas las comisiones. En los últimos 3 años, el fondo ha obtenido una rentabilidad anualizada, neta de comisiones, del 5,89%, frente al 6,99% del índice (18,70% acumulado —clase de acciones IC / FR0014008UJ6— frente al 22,45% del índice) a finales de mayo. Durante este periodo, se vivieron momentos de tensión, como el Día de la Liberación y el inicio del conflicto entre Irán y Oriente Medio, durante los cuales la caída y la volatilidad del fondo se mantuvieron controladas en comparación con el índice. La volatilidad a tres años del fondo fue del 3,14%, frente al 3,58% del índice. Del mismo modo, la caída máxima a tres años fue del -2,83% para el fondo frente al -2,86% del índice. En 2025, el rendimiento del fondo alcanzó el 5,44% frente al 6,7% del índice; en 2024, del 5,28% frente al 6,17%; y en 2023, del 9,33% frente al 8,81%.  

Este contenido ha sido publicado en la Revista julio/agosto sobre Perspectivas segundo semestre: Irán, BCE y FED agitan el tablero de los mercados y marcan los valores elegidos para invertir.