El trasfondo es que la inflación ha aumentado del 2% al 3% en los últimos meses, principalmente como resultado del encarecimiento de la energía. En nuestra opinión, es cuestionable que una política monetaria más restrictiva pueda evitar una posible extensión de la inflación a otros bienes y servicios sin imponer una carga adicional a una economía ya debilitada.

En consecuencia, hemos revisado a la baja nuestra previsión de crecimiento del PIB para 2026: por debajo del 1% para la zona euro y cerca del 0% para Alemania. En estas condiciones cíclicas, consideramos que existe un riesgo significativo de que se repitan acontecimientos similares a los de 2011, cuando los tipos de interés se elevaron inicialmente y poco después tuvieron que volver a reducirse.

Una subida de tipos hasta el 2,25% favorecería los vencimientos más largos de los bonos denominados en euros, mientras que las acciones de sectores cíclicos orientados al mercado interno, como las industrias vinculadas al consumo, se verían sometidas a presión.