Perspectivas macroeconómicas – los riesgos inflacionarios se inclinan al alza
La economía estadounidense continúa manteniendo la fortaleza creciendo por encima de su tendencia a largo plazo. El crecimiento está favorecido por una política fiscal expansiva y por las inversiones en inteligencia artificial. Dada la autosuficiencia energética del país, el impacto de unos precios del petróleo más elevados sobre el crecimiento de Estados Unidos probablemente será menos severo que en otras economías desarrolladas. El impacto sobre la inflación, sin embargo, es más acusado.
Esperamos que la inflación del índice de precios al consumo en EE.UU. alcance el 3,7% este año, mientras que el crecimiento del PIB probablemente se desacelere hasta el 2,0%. El mercado laboral se está desacelerando, pero sigue mostrando resiliencia. Esto deja a la Reserva Federal con poco margen para relajar su política. Prevemos que la Fed mantenga los tipos de interés sin cambios este año.
Ahora que se han archivado los procedimientos legales contra el presidente de la Fed, Jerome Powell, esperamos que el Congreso avance en la confirmación del candidato Kevin Warsh como próximo presidente de la institución.
Esperamos que la inflación aumente este año
Dada su dependencia de las importaciones de energía y el mayor peso de los sectores intensivos en consumo energético, la eurozona sigue siendo más vulnerable a la crisis energética que Estados Unidos. El amplio paquete de estímulo económico de Alemania continuará sosteniendo la demanda, pero los precios más altos del petróleo y del gas representan un riesgo significativo para la recuperación y ya están lastrando los indicadores de sentimiento. Para este año, esperamos que el crecimiento en la eurozona se desacelere hasta el 0,8% y que la inflación aumente hasta el 2,8%. Prevemos que el BCE suba los tipos de interés en junio y septiembre para garantizar que las expectativas de inflación permanezcan bien ancladas.
En Suiza, es poco probable que el Banco Nacional Suizo suba los tipos, ya que el franco mantiene la fortaleza, la energía tiene un peso menor en el índice de precios al consumo y la inflación repunta desde niveles muy bajos. La economía británica parece más frágil, con un crecimiento débil, una elevada dependencia energética y un apoyo político limitado. Por ello, esperamos que el Banco de Inglaterra solo suba los tipos una vez en 2026.
Asia continúa viéndose afectada de forma desproporcionada por el cierre del Estrecho de Ormuz, ya que muchas de sus economías dependen en gran medida de las importaciones de energía procedentes de Oriente Medio. Japón sigue enfrentándose a una combinación complicada de política fiscal expansiva, inflación al alza y mayores costes de importación. No obstante, esperamos que el Banco de Japón suba su tipo de interés oficial en dos ocasiones este año.
China está mejor posicionada que la mayoría de los países importadores de petróleo. Aunque es el mayor importador mundial de crudo, este solo representa alrededor de una quinta parte del consumo energético total del país. Además, la regulación de los precios minoristas de los combustibles limita el impacto sobre la inflación al consumidor. Las exportaciones —especialmente de productos de tecnología verde— siguen siendo sólidas, mientras que los nuevos proyectos de inversión probablemente apoyen la demanda interna. Mantenemos nuestra previsión de crecimiento del 4,5% para la economía china en 2026, acompañado de una inflación del 1,4%.
La duración se vuelve más atractiva
El incremento de los precios energéticos impulsado por la guerra ha elevado las expectativas de inflación y los tipos implícitos de política monetaria, especialmente en Europa. Sin embargo, estos movimientos podrían ser algo prematuros. A medida que avance el año, unos tipos de interés más altos y unos costes energéticos elevados probablemente pesarán cada vez más sobre el crecimiento, lo que debería desplazar el foco de los mercados de renta fija desde la inflación hacia el crecimiento. En consecuencia, se espera que mejore el atractivo de la duración.
Las curvas de tipos se han aplanado tras el fuerte reajuste y es poco probable que cambien significativamente hasta que los bancos centrales retomen los recortes de tipos en 2027. Seguimos favoreciendo los vencimientos intermedios, entre cinco y siete años.
Los diferenciales de crédito solo se han ampliado moderadamente y permanecen cerca de sus mínimos históricos. Dado que las primas de riesgo son reducidas, mantenemos una postura neutral en bonos corporativos. No obstante, y apoyándonos en un entorno macroeconómico sólido, esperamos que los bonos high yield tengan un mejor comportamiento en la segunda mitad del año. Mantenemos también una visión positiva sobre la deuda de mercados emergentes.
Los sólidos beneficios están impulsando al alza los precios de las acciones
La renta variable global alcanzó nuevos máximos históricos a comienzos de mayo, con Estados Unidos y los mercados emergentes superando recientemente a Europa. Los resultados del primer trimestre de 2026 están siendo especialmente sólidos en EE.UU., donde las ganancias de las compañías del S&P 500 aumentaron alrededor de un 30% interanual. Las valoraciones de mercado han vuelto a repuntar ligeramente, pero se mantienen dentro de un rango razonable. Esperamos que se produzca un cambio entre distintos segmentos del mercado. En concreto, prevemos que los valores cíclicos y las small caps —que han tenido un buen comportamiento recientemente— pierdan impulso, mientras que los valores growth ganarán protagonismo.
Seguimos viendo un potencial significativo en el sector de la inteligencia artificial, que ha desempeñado un papel clave en el fuerte crecimiento de los beneficios. La expansión de la infraestructura necesaria exige inversiones masivas. La demanda de semiconductores y centros de datos continúa aumentando, impulsada por un número creciente de usuarios corporativos y por el incremento de los ingresos procedentes de servicios de IA.
Desde una perspectiva regional, seguimos favoreciendo la renta variable de mercados emergentes, ya que los beneficios se ven respaldados por el ciclo tecnológico en Taiwán y Corea, y probablemente se beneficien de un dólar más débil más adelante en el año. En cuanto a sectores, preferimos tecnología, servicios de comunicación, utilities y salud. Somos menos optimistas respecto al sector de consumo básico, cuyas valoraciones nos parecen elevadas. También aconsejamos prudencia con las acciones del sector energético, dado que se espera que los precios del petróleo se normalicen hacia finales de año.
Toma de beneficios en la cartera
Los resultados financieros publicados durante la temporada de presentación de beneficios cumplieron las elevadas expectativas y apuntan a una tendencia de crecimiento generalmente positiva. Sin embargo, los altos precios del petróleo siguen siendo el mayor riesgo para la economía global, aunque su impacto varía según la región. Por este motivo, tomamos beneficios durante el trimestre actual y redujimos ligeramente nuestra asignación a renta variable. No obstante, mantenemos una ligera sobreponderación en acciones y una ligera infraponderación en renta fija.
Los precios de las materias primas han aumentado de forma significativa en los últimos meses. Desde los niveles actuales, parece más probable una fase de consolidación que nuevas subidas. Por ello, también hemos tomado beneficios en esta clase de activo y hemos devuelto la asignación a un nivel neutral. Mantenemos una ligera sobreponderación en oro.