Esta escasez de nuevas cotizaciones ha reducido gradualmente el universo de inversión cotizado y ha contribuido al descuento observado en muchas empresas de pequeña y mediana capitalización. Sin embargo, una cotización dinámica es esencial: fomenta la renovación del mercado, mejora su visibilidad ante los inversores y permite apoyar a los futuros líderes europeos desde las primeras etapas de su desarrollo.

Actualmente estamos asistiendo a un cambio de tendencia que podría suponer un punto de inflexión para las empresas europeas de pequeña y mediana capitalización. Creemos que las iniciativas europeas derivadas de la Ley de Cotización (Listing Act) constituyen un paso en la dirección correcta. Al simplificar los procedimientos, reducir la carga administrativa y facilitar la transición de los mercados de crecimiento a los mercados regulados, contribuyen a que la cotización vuelva a resultar atractiva para las pequeñas y medianas empresas. Esto es muy importante para los inversores. Históricamente, los periodos de reapertura del mercado primario han coincidido a menudo con un resurgimiento generalizado del interés por los valores de menor capitalización. Consideramos que la creciente presencia de empresas innovadoras en los mercados europeos es una evolución positiva: enriquece el universo de inversión, respalda la financiación de la economía real y refuerza el atractivo de la clase de activos de pequeña y mediana capitalización.

Esta evolución reviste especial importancia en el contexto actual. La soberanía económica europea depende de nuestra capacidad para financiar a nuestras empresas en crecimiento, ya sea en los sectores de la tecnología, la industria, la ciberseguridad, la sanidad o la transición energética. Sin embargo, son precisamente las pequeñas y medianas empresas las que constituyen la principal fuente de innovación y las futuras empresas líderes europeas.

Desde el punto de vista de los inversores, el momento también resulta atractivo. Tras varios años de desinterés, las empresas europeas de pequeña y mediana capitalización siguen presentando valoraciones históricamente atractivas en comparación con las de gran capitalización, a pesar de que sus perspectivas se ven favorecidas por importantes tendencias estructurales: la reindustrialización de Europa, la relocalización de determinadas cadenas de valor, las inversiones en defensa, la transición energética y la digitalización.

El retorno de un mercado primario más dinámico tendría un doble efecto positivo: permitiría a las empresas financiar su crecimiento y, al mismo tiempo, volvería a atraer la atención de los inversores hacia las empresas de pequeña y mediana capitalización, una clase de activos que a menudo se ha descuidado en los últimos años. Estamos convencidos de que ahora se dan las condiciones adecuadas para que este segmento recupere gradualmente el lugar que le corresponde en las carteras.