El presupuesto espacial consolidado de Europa alcanzó los 13.500 millones de euros en 2025, lo que supone un aumento del 12 % con respecto a 2024, elevando la cuota europea del gasto público mundial en el sector espacial al 11 %.1 Alemania lideró esta iniciativa al presentar un plan de inversión en seguridad y defensa espaciales por valor de 35 000 millones de euros que se extenderá hasta 2030,1 mientras que la nueva Estrategia Espacial Nacional de Francia para 2025-2040 añade otros 4.200 millones de euros para actividades espaciales militares hasta 2040.1 Por otra parte, los Estados miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA) aprobaron, en su reunión ministerial de noviembre de 2025, un presupuesto trienal récord de 22.100 millones de euros para el periodo 2026-2028, lo que supone un aumento del 30 % con respecto al ciclo anterior.   Parte de esos fondos se destinará a IRIS 2, la constelación de comunicaciones seguras de la UE, con un presupuesto previsto de 10 600 millones de euros, que se suma a Galileo y Copernicus como el tercer programa espacial insignia del bloque2

También se está recuperando el acceso independiente al espacio: Europa llevó a cabo ocho lanzamientos orbitales en 2025, frente a los apenas tres de 2024, con el Ariane 6 transportando cargas útiles estratégicas, incluidos nuevos satélites Galileo, y el Vega C apoyando misiones de observación de la Tierra como Biomass, cuyo objetivo es medir la altura y la biomasa de los bosques y generar mapas en 3D de los mismos mediante radar.1 Bruselas está negociando por separado la Ley Espacial de la UE para crear un mercado único para el sector.

Para los inversores en acciones cotizadas, esto se traduce en oportunidades concretas. La empresa española Indra Sistemas ha reforzado su segmento espacial mediante la integración de Hispasat y Hisdesat: su cartera de pedidos consolidada alcanzó la cifra récord de 20.500 millones de euros en el primer semestre del año, con los ingresos en defensa duplicándose y un aumento del 398 % en los ingresos del segmento espacial, impulsados por satélites de observación de la Tierra como el Vorax3. En Italia, Avio, el único fabricante europeo de propulsión sólida y contratista principal del cohete Vega, desempeña un papel estratégico de enorme importancia en la región, mientras que Leonardo está consolidando su posición como uno de los principales contratistas aeroespaciales y de defensa de Europa, con un plan industrial que tiene como objetivo alcanzar los 142.000 millones de euros en pedidos acumulados hasta 20304. Francia aporta a Safran y Thales, y Eutelsat, respaldada por un plan de inversión del Gobierno francés de más de 2.000 millones de euros tras su integración con OneWeb, se está posicionando como un operador europeo soberano de múltiples órbitas a través de colaboraciones como la que mantiene con Airbus Defence and Space.1

A pesar de este impulso, las acciones europeas del sector de la defensa y el espacio siguen cotizando con un descuento respecto a sus homólogas estadounidenses, una diferencia cada vez más difícil de justificar dada la visibilidad comparable de los pedidos. Aunque no está exento de riesgos —el sector atravesó una fase de consolidación en la segunda mitad de 2025 tras un repunte histórico y los focos de tensión geopolítica, como el conflicto con Irán, siguen impulsando la volatilidad—, la cuota de mercado de las principales empresas europeas en el mercado global de lanzamiento y fabricación de satélites casi se duplicó en un año, pasando del 6 % en 2024 al 10 % en 2025.¹

En ningún ámbito Europa destaca más claramente por su rendimiento superior a lo que cabría esperar que en el de la navegación por satélite. Aunque el continente representa el 11 % del gasto público mundial en programas espaciales, su propia constelación, Galileo, proporciona actualmente datos de posicionamiento a casi cuatro mil millones de dispositivos en todo el mundo y está integrada en más del 95 % de los chipsets de navegación por satélite que se comercializan a nivel mundial. Se trata de una presencia lograda con una fracción del gasto de EE. UU., que es aproximadamente cuatro veces más precisa que el GPS y el único GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite) que ofrece protección integrada contra la suplantación de señales5.   El resto del mundo funciona silenciosamente gracias a la infraestructura construida por Europa.

 SpaceNews

 Aviation Week

Defence Industry Europe

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 Is Galileo inside your phone? | European GNSS Service Centre (GSC)