La actual temporada de resultados está siendo especialmente relevante. Cabe observar, en primer lugar, si se produce algún punto de inflexión en el ritmo de gasto en infraestructura de inteligencia artificial. En segundo lugar, comprobar si las compañías comienzan a aportar evidencias concretas y convincentes sobre el retorno de esas inversiones.
La historia del gasto de capital en inteligencia artificial se encuentra todavía en sus primeras etapas. En términos generales, creemos que la IA es una tendencia real y que una parte de este ciclo de inversión está justificada. No obstante, los grandes ciclos de expansión del gasto de capital siempre vienen acompañados de cierto grado de mala asignación de recursos y destrucción de valor. Por ello, seguimos especialmente atentos a los focos de especulación y exuberancia.
Valoraciones exigentes y elevada dispersión
Los diferenciales de crédito son estrechos, pero, a nuestro juicio, continúan reflejando los sólidos fundamentos que observamos en los mercados de crédito. Esta situación deja poco margen de error en caso de que algo salga mal, aunque no consideramos que exista una desconexión propiamente dicha.
De forma más general, las valoraciones parecen elevadas, especialmente en un entorno en el que el precio del dinero ha aumentado de manera significativa y la incertidumbre se mantiene en niveles inusualmente altos. En teoría, este contexto debería justificar un descuento mayor que el que ofrecen actualmente los mercados.
No obstante, la elevada dispersión que ha caracterizado el entorno posterior a la pandemia también genera oportunidades. Permite a los inversores mantenerse invertidos, siempre que lo hagan de forma muy selectiva y con un enfoque centrado en los fundamentales.
Preferencia por la renta fija y el crédito
Seguimos considerando que la renta fija y el crédito atraviesan una suerte de época dorada. Ambas clases de activos combinan fundamentos saludables, factores técnicos favorables y un nivel elevado de carry.
La posibilidad de generar ingresos en las carteras mediante la inversión en compañías de calidad, recibiendo además una remuneración atractiva por hacerlo, ofrece un colchón de rentabilidad con una volatilidad relativamente reducida. Se trata de una oportunidad poco frecuente.
En renta variable mantenemos una posición más cauta. Las valoraciones elevadas y la presencia de determinados focos de especulación continúan siendo motivo de preocupación.
En Estados Unidos seguimos activos, aunque de manera selectiva, dentro de la temática de la inteligencia artificial. Nuestra exposición se concentra en algunos grandes proveedores de servicios en la nube, compañías seleccionadas de infraestructura de IA y empresas industriales vinculadas a la construcción de centros de datos.
Una visión constructiva sobre Europa
En estos momentos mantenemos una visión positiva sobre Europa. Consideramos que las condiciones están cada vez más alineadas para que la región pueda recuperar un mejor comportamiento relativo.
Las valoraciones son más reducidas, los beneficios empresariales se mantienen sólidos, el estímulo fiscal supone un apoyo adicional y el entorno inflacionista, al margen de la energía, es más contenido.
Estos factores deberían favorecer a las áreas más industriales y cíclicas del mercado europeo, incluidos sectores como defensa y finanzas.
En conjunto, el mercado continúa ofreciendo oportunidades, pero exige una elevada selectividad. La resiliencia de los activos de riesgo no elimina los riesgos derivados de la geopolítica, el petróleo, los tipos de interés o las valoraciones. En este contexto, mantenemos nuestra preferencia por la renta fija y el crédito frente a la renta variable, una exposición selectiva a la inteligencia artificial y una visión constructiva sobre Europa.