Si tuvieras que resumir el escenario base para 2026 de la gestora, ¿hablamos de crecimiento moderado, aterrizaje suave o algo más incierto?

En Franklin Templeton hablamos de un escenario de crecimiento moderado. A diferencia de los últimos dos años, observamos un crecimiento más diversificado, menos concentrado en un número reducido de compañías o exclusivamente en Estados Unidos, y un mercado más amplio en general. Creemos que Europa y los mercados emergentes ganarán un mayor protagonismo respecto a años anteriores y que la elevada concentración en determinados sectores, como el tecnológico, tenderá a repartirse más. En este contexto, otros sectores más cíclicos podrían volver a comportarse bien, en contraste con lo observado recientemente. No pensamos que el escenario esté exento de volatilidad, pero sí consideramos que el crecimiento seguirá presente, aunque de forma más moderada.

La inflación parece más controlada, pero sigue siendo un factor clave. ¿Está realmente ganada la batalla contra la inflación o aún hay riesgos latentes?

De cara a 2026, creemos que continuará el proceso desinflacionista que hemos venido observando, aunque de forma más moderada. Es importante diferenciar entre Europa y Estados Unidos. En Europa estamos relativamente tranquilos, ya que consideramos que la inflación está mucho más bajo control. Además, influyen factores como la guerra comercial: las restricciones al comercio entre China y Estados Unidos están provocando un mayor flujo de exportaciones chinas hacia Europa, lo que se traduce en importaciones a precios más bajos. En la práctica, Europa está importando desinflación, lo que nos da mayor tranquilidad.

En cambio, en Estados Unidos pensamos que la inflación debe seguirse con mucha más atención por tres motivos principales. En primer lugar, la fortaleza del mercado laboral y unos salarios que continúan siendo elevados. En segundo lugar, el impacto de las tarifas comerciales, cuyo efecto sobre los precios aún hay que monitorizar de cerca. Y, en tercer lugar, una cuestión que consideramos especialmente relevante: la inmigración. Las restricciones actuales están generando una escasez de mano de obra en los tramos más bajos de la pirámide salarial, lo que supone un problema real para la economía estadounidense. Un ejemplo que nos trasladaba recientemente un gestor es que, en estados como California, algunos hoteles ofrecen descuentos a los clientes a cambio de no limpiar la habitación durante su estancia, simplemente porque no encuentran personal suficiente. Esta falta de mano de obra, clave para el sector servicios, puede tener un impacto relevante en salarios y costes empresariales, y es un aspecto que nos preocupa especialmente.

Sigue siendo la renta variable el activo en el que estar? ¿qué regiones ofrecen las mejores oportunidades?

Para nosotros, la renta variable sigue siendo un activo en el que hay que estar, aunque, como comentábamos antes, en un contexto de mercado mucho más amplio. Seguimos viendo atractivo en compañías que lideran la innovación, como las tecnológicas, donde continúa concentrándose el mayor crecimiento de beneficios. No obstante, creemos que también se abrirán oportunidades en otros sectores más cíclicos, como el industrial o el de defensa.

Desde el punto de vista regional, esperamos una mayor diversificación en los mercados emergentes. El reposicionamiento que están llevando a cabo dentro de la cadena industrial es muy relevante, al igual que el mayor valor añadido que están incorporando en el ámbito tecnológico. Todo ello hace que tenga cada vez más sentido tratar de capturar las oportunidades que ofrecen. En Europa, sucede algo similar: a diferencia de Estados Unidos, donde la tecnología tiene un peso muy elevado, en Europa vemos un mayor potencial en sectores como infraestructuras, transición energética o defensa, áreas en las que consideramos que tiene pleno sentido estar posicionados.

En definitiva, creemos que este año exige una gestión más activa. No será un ejercicio de beta fácil, en el que todo suba de forma generalizada, pero siendo selectivos pensamos que aún pueden encontrarse oportunidades muy interesantes en renta variable.

Del lado sectorial, ¿qué temáticas pueden hacerlo mejor?

Identificamos varios bloques principales. Por un lado, todas las temáticas ligadas a la innovación, como la inteligencia artificial. Dentro de este ámbito, seguimos viendo oportunidades en distintos subsectores: mantenemos nuestra apuesta por los semiconductores, creemos que los centros de datos continuarán mostrando un crecimiento muy relevante y consideramos que áreas como la ciberseguridad seguirán desempeñando un papel clave.

Por otro lado, destacamos el bloque de infraestructuras, que nos parece especialmente atractivo en un entorno como el actual. Existe una clara necesidad de infraestructuras críticas tanto en Estados Unidos como en Europa, algo que el contexto geopolítico está poniendo cada vez más de manifiesto. En esta línea, seguimos viendo la transición energética como una temática fundamental que, aunque pueda estar menos en el foco, continúa siendo clave. Asociado a ella, el proceso de electrificación también ofrece oportunidades relevantes. Además, todo lo relacionado con bases de datos, centros de datos e infraestructuras de datos creemos que seguirá teniendo un papel destacado.

Por último, una tercera temática que ha despertado mucho interés recientemente es la de los metales preciosos, en particular el oro y la plata. Consideramos que, como activos de cobertura, tienen sentido en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica y pensamos que pueden seguir comportándose bien de cara a 2026.

Tendencias estructurales en las que Franklin Templeton está poniendo el foco

En Franklin Templeton tratamos de identificar, más que perseguir modas, aquellos cambios estructurales que creemos que serán clave durante la próxima década. Más allá de las tendencias ya mencionadas en infraestructuras, metales preciosos y tecnología, observamos otras dinámicas relevantes dentro del ámbito industrial. Una de ellas es la creciente necesidad de diversificación en un contexto de mercados en niveles elevados; en este sentido, consideramos que los mercados privados irán ganando cada vez más protagonismo, con el objetivo de construir carteras más diversificadas y con fuentes de riesgo procedentes de factores distintos. Otra tendencia importante en la que estamos poniendo el foco es la de los activos digitales. Aunque a nivel de usuario el concepto más conocido es el de las criptomonedas, la realidad es que la tecnología subyacente, la blockchain, tiene un alcance mucho más amplio. En este ámbito, Franklin Templeton ha sido pionera: fuimos la primera gestora en lanzar un fondo tokenizado en Estados Unidos y actualmente contamos con un fondo tokenizado UCITS en Europa. Para nosotros, se trata de una tendencia en la que es importante estar presentes y a la que conviene seguir muy de cerca.

En renta fija, ¿qué segmentos ofrecen más valor relativo?

En renta fija esperamos para este año un entorno de mayor estabilidad. Es posible que veamos alguna bajada adicional en Estados Unidos, mientras que en Europa no anticipamos cambios especialmente significativos. En este contexto, estamos favoreciendo la renta fija europea frente a la estadounidense, principalmente por la mayor incertidumbre en torno a la inflación en Estados Unidos, que seguimos con especial atención. Esto nos lleva a tratar de evitar la volatilidad que pueda venir desde ese mercado. A ello se suma la mayor intervención de la administración de Donald Trump en las decisiones de la Reserva Federal, cuyo impacto aún no está del todo claro, lo que refuerza nuestra preferencia por centrarnos en Europa, donde percibimos mayor calma y visibilidad.

Dentro de Europa, estamos siendo muy selectivos y buscamos las mejores oportunidades en bonos gubernamentales. En crédito, aunque consideramos que los fundamentales siguen siendo sólidos, los diferenciales se encuentran en mínimos históricos, lo que deja un margen de error muy reducido. Además, no hay que perder de vista que el crédito es líquido hasta que deja de serlo. Por ello, vemos más valor en deuda pública y preferimos focalizarnos en ese segmento, mientras que en crédito optamos por una selección muy cuidadosa, centrada únicamente en emisiones de mayor calidad y con mayor visibilidad.

Siempre se habla de oportunidades pero ¿cuál es el riesgo que están monitorizando sus gestores y que puede hacer descarrilar el actual ciclo (económico y en bolsa)?

Tenemos identificados varios bloques de riesgo. El primero, ampliamente conocido, es la incertidumbre geopolítica. Como consecuencia de este contexto, estamos viendo sanciones y tensiones comerciales que se han intensificado durante el último año y que consideramos un elemento clave a vigilar, ya que podrían suponer un riesgo relevante para el buen comportamiento de los mercados.

Un segundo bloque es la política monetaria. Este es un factor que seguimos muy de cerca, especialmente en Estados Unidos. Aunque los últimos datos de inflación están siendo positivos, no tenemos claro que la batalla esté definitivamente ganada. Un posible repunte inflacionista podría alterar la senda de bajadas de tipos y poner en cuestión el escenario de tipos bajos que actualmente descuenta el mercado, lo que supone otro riesgo importante.

Por último, están las valoraciones. No podemos obviar que los niveles actuales son cada vez más exigentes y que el mercado ha puesto en precio un escenario muy benigno en todo lo relacionado con la inteligencia artificial. Si la productividad esperada no termina materializándose o si las compañías no son capaces de monetizar adecuadamente las fuertes inversiones en capital que han realizado, este factor podría tener un impacto negativo en los mercados. Estos tres bloques representan, en nuestra opinión, los principales riesgos o “cisnes negros” que conviene seguir muy de cerca.

Franklin Templeton ha lanzado nuevos productos y estrategias en los últimos tiempos. ¿Qué soluciones destacaría para los inversores que buscan protección ante escenarios adversos?

Para un inversor que, en un entorno de elevada incertidumbre y con valoraciones más exigentes, busca alternativas que le aporten cierta protección, consideramos que la renta fija sigue siendo un activo clave. En este ámbito, apostamos por fondos de renta fija centrados en Europa, con duraciones limitadas, en el entorno de dos a tres años, y con un sesgo importante hacia deuda pública, especialmente en un contexto en el que los diferenciales de crédito se encuentran en mínimos históricos. En la parte de renta variable, las infraestructuras han demostrado históricamente su capacidad como elemento diversificador en los momentos más complicados. Si observamos episodios recientes como 2022, un año en el que tanto la renta fija como la renta variable registraron resultados negativos, uno de nuestros fondos de infraestructuras cerró el ejercicio en positivo. Además, presenta una baja correlación con la tecnología, que actualmente tiene un peso elevado en la mayoría de carteras. Por ello, creemos que este tipo de estrategias puede resultar especialmente adecuado para aquellos inversores que buscan una mayor protección en escenarios adversos.