Estamos entrando en una semana dominada por reuniones de bancos centrales. ¿Cree que veremos un cambio de postura por parte del BCE, la Fed o el BoE en esta reunión de abril?
Creemos que los tres bancos centrales no modificarán sus tipos de interés esta semana. En esencia, no esperamos ni recortes ni subidas por parte de ninguno de los tres. Esto está en línea con las expectativas del mercado: si se observa la probabilidad implícita de cambios en los principales tipos de refinanciación, el mercado tampoco anticipa movimientos. Por tanto, Neuberger coincide con el consenso de mercado en prever que no habrá cambios en los tipos de los tres principales bancos centrales esta semana.
¿Cuál es su escenario base para los tipos de interés en los próximos meses o en el próximo año?
Para los tres principales bancos centrales, nuestras previsiones son las siguientes. En el caso del Banco Central Europeo, esperamos dos recortes del tipo de las operaciones principales de financiación en 2026, mientras que el mercado descuenta actualmente tres subidas. Para el Banco de Inglaterra, prevemos entre cero y un recorte en 2026, frente a unas dos subidas que anticipa hoy el mercado. Y, por último, para la Reserva Federal, Neuberger espera entre dos y cuatro recortes en 2026, mientras que el mercado no prevé movimientos en estos momentos. En términos generales, Neuberger mantiene una visión más acomodaticia que la evaluación actual del mercado sobre la evolución de los tipos de interés por parte de los tres bancos centrales en 2026.
¿Cómo podría este nuevo entorno de tipos de interés afectar a la renta fija?
En términos generales, nuestra visión es más acomodaticia que la del mercado. Esto implica que, si nuestro escenario se materializa, los tipos de interés descenderán desde los niveles actuales. A día de hoy, el mercado no está descontando este escenario, ya que se centra principalmente en la inflación y en el shock de precios de la energía derivado del actual conflicto geopolítico en Oriente Medio. ¿Qué ocurriría si se cumple nuestro escenario? En ese caso, los tipos de interés a escala global tenderían a bajar y, de ser así, esta caída tendría un impacto positivo en la renta fija, dado que los precios de estos activos mantienen una relación inversa con los tipos de interés. Por tanto, habría un efecto muy favorable sobre el precio y la valoración de los activos de renta fija.
En resumen, el impacto sería positivo para la renta fija. No obstante, consideramos que el principal beneficio se concentraría en el tramo corto de la curva, donde la valoración del mercado respecto a los movimientos de tipos es más relevante y está directamente influida por las decisiones de los bancos centrales, más que en el tramo largo. Así, si nuestro escenario se materializa, estimamos que el segmento de corto plazo —aproximadamente entre 2 y 3 años— se verá especialmente beneficiado por los recortes de tipos en los próximos 12 meses.
¿Por qué tiene sentido un fondo de renta fija de corta duración en este momento?
Creemos que hay varias razones. La primera está relacionada con los niveles de rentabilidad en el tramo corto de la curva alcanzados en los últimos dos o tres meses. La escalada del conflicto en Oriente Medio y el shock energético derivado —en parte por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% de la producción mundial de petróleo— han provocado un repunte significativo de los tipos a corto plazo, especialmente en Europa. Si observamos el tramo corto de la curva europea, las tires han aumentado con fuerza: en el segmento a dos o tres años han subido entre 60 y 70 puntos básicos en pocas semanas. Esto implica que la rentabilidad que hoy se puede fijar invirtiendo en estrategias de corta duración es considerablemente más elevada que a comienzos de año. Por ejemplo, en nuestra estrategia europea de corta duración, la rentabilidad ha pasado de alrededor del 3% a casi el 4% en cuestión de semanas. En consecuencia, invertir ahora permite asegurar un nivel de yield muy atractivo.
El segundo elemento clave es la protección. Actualmente existe una elevada incertidumbre en torno a los planes fiscales y el gasto público en Europa. Estas políticas podrían tener un impacto negativo en el tramo largo de la curva. Cuando los gobiernos incrementan el gasto, suelen financiarse mediante la emisión de deuda a largo plazo; un aumento significativo de estas emisiones puede presionar al alza los tipos en ese tramo.
Por tanto, identificamos dos razones principales para posicionarse en el tramo corto de la curva: por un lado, la valoración, ya que ofrece rentabilidades atractivas; y por otro, la protección frente al riesgo de presión en el tramo largo derivado de un mayor gasto público. En este entorno, consideramos que el segmento de corta duración está mejor protegido
¿Qué aporta a las carteras de los inversores?
Aporta a los inversores el potencial de obtener buenas rentabilidades en caso de que se materialice el escenario de Neuberger. Este escenario contempla recortes de tipos, especialmente en Europa. Cabe recordar que, en el caso del Banco Central Europeo, esperamos dos bajadas en 2026, mientras que el mercado actualmente descuenta casi tres subidas, lo que refleja una divergencia significativa entre ambas visiones. Nuestra expectativa de recortes se basa en la debilidad de la economía europea, frente a un mercado más centrado en el shock energético y su impacto en la inflación. Los últimos datos macroeconómicos apuntan en esa dirección: por ejemplo, Alemania revisó recientemente a la baja su previsión oficial de crecimiento, del 1% al 0,5%, citando el impacto del conflicto bélico. Además, los últimos PMIs también han mostrado una tendencia claramente débil. ¿Cómo se traduce esto en las carteras? Actualmente, las estrategias de corta duración ofrecen niveles de rentabilidad elevados, debido a la evolución reciente de la curva de tipos, donde el tramo corto ha repuntado con fuerza en las últimas semanas. Si se cumple el escenario de Neuberger, este segmento sería el más beneficiado, ya que es el más directamente afectado por los recortes de tipos. En consecuencia, los inversores posicionados en el tramo corto de la curva podrían capturar la mayor parte del beneficio derivado del escenario previsto para los tipos de interés, dado que este segmento será el más impactado por las bajadas esperadas en 2026.
¿Cómo está posicionado actualmente el fondo NB Short Duration Euro Bond?
Actualmente, el fondo se sitúa en su nivel máximo de duración larga. Como es sabido, se trata de una estrategia flexible con un rango de duración que va de cero a dos años; en estos momentos estamos muy cerca de ese límite superior. ¿La razón? Esperamos recortes de tipos por parte del Banco Central Europeo. Consideramos que la valoración actual del tramo corto de la curva es incorrecta y que los tipos deberían descender, lo que tendría un impacto muy positivo en la rentabilidad en los próximos meses.
En cuanto a la asignación de activos, el fondo mantiene aproximadamente un 65% en crédito, principalmente crédito con grado de inversión, con una exposición reducida a high yield. Alrededor de un 15% está invertido en titulizaciones europeas (ABS), mayoritariamente en tramos sénior o mezzanine diversificados. No invertimos en préstamos individuales, ni en estructuras como CNPs o CLOs, para evitar riesgos de concentración. Asimismo, contamos con entre un 12% y un 13% en deuda pública, incluyendo una exposición relevante a países de Europa del Este, donde vemos potencial de convergencia de diferenciales frente a Europa Occidental. Por último, mantenemos entre un 8% y un 10% en cédulas hipotecarias, que se comportan como un activo sensible a tipos y que deberían beneficiarse en un entorno de bajadas.
En cuanto a los cambios recientes en cartera, aprovechamos el ensanchamiento de diferenciales en marzo para incrementar la exposición a crédito en torno a un 5%-6%, financiándolo mediante la venta de titulizaciones. Estas, al ser instrumentos a tipo variable, se vieron menos afectadas por la debilidad del mercado en ese periodo, mientras que el crédito a tipo fijo sí sufrió, lo que nos permitió reposicionar la cartera aumentando el riesgo de forma táctica. Además, durante marzo la curva europea se aplanó significativamente, con un mayor repunte en el tramo corto que en el largo. En este contexto, implementamos estrategias de steepener —tanto entre los tramos de 2 y 10 años como entre 5 y 30 años— ante la expectativa de una futura normalización y mayor pendiente de la curva, especialmente si se produce una desescalada geopolítica en Oriente Medio.
En definitiva, gestionamos activamente tanto el riesgo de duración como el de crédito en un entorno volátil como el de marzo. Esta gestión activa es una de las características diferenciales del fondo y lo que le permite generar rentabilidad de forma consistente, con independencia del entorno de mercado.