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Las noticias macroeconómicas y geopolíticas (negativas) están eclipsando las noticias microeconómicas y fundamentales (positivas). Irán ha vuelto a convertirse en el principal motor de los mercados financieros porque ahora la Reserva Federal está implicada. Es posible que EE. UU. se haya dejado llevar por su sorprendente éxito en Venezuela, mientras que Irán podría sentirse envalentonado por la resistencia de Ucrania frente a Rusia. Entre marzo y mayo, la parte superior de la "K" (la historia del sector tecnológico) era lo suficientemente fuerte como para evolucionar sin verse afectada por la parte inferior de la "K" (la guerra con Irán). Sin embargo, ahora esa narrativa tecnológica se contagia fácilmente del conflicto con Irán, principalmente porque la historia del sector tecnológico está más madura y mejor valorada. A pesar de unos resultados extraordinariamente positivos tanto en ingresos como en beneficios, las grandes compañías de tecnología dura no han logrado disfrutar de cotizaciones bursátiles dinámicas. Por el momento, hemos pasado de una mentalidad bursátil de "inocente hasta que se demuestre lo contrario" a otra de "culpable hasta que se demuestre su inocencia". Veremos cuánto dura esta situación, porque los beneficios empresariales siguen siendo excepcionalmente sólidos. Es posible que los inversores solo necesiten una excusa procedente de las noticias sobre Irán para volver a comprar.

Europa podría acabar iniciando una guerra comercial con China. Las malas noticias procedentes del sector industrial alemán siguen ocupando las portadas y, al ritmo actual, Alemania y buena parte de Europa podrían acabar desindustrializadas por la competencia china. Estaba leyendo una biografía de Isaac Newton y me encontré con la palabra inerte. Pensé que hoy en día todo en el mundo parece estar conectado y reaccionar a todo lo demás, excepto Europa: Europa ha permanecido inerte, sin responder a la mayoría de las provocaciones. Sin embargo, la competitividad de China, favorecida en parte por las subvenciones públicas y por un renminbi débil, supone ahora una amenaza creciente para Europa. No creo que el riesgo de medidas comerciales sea remoto.

El elevado coste de la vida como enemigo público número uno. En el Reino Unido, Andy Burnham tendrá la misión de abordar el alto coste de la vida. Sin embargo, conviene recordar que fueron el excesivo estímulo fiscal y la expansión cuantitativa (QE) los que desencadenaron inicialmente el repunte inflacionario. Los responsables políticos del mundo desarrollado calcularon mal y aplicaron un estímulo fiscal excesivo durante la pandemia. Por ello, las economías ricas han sufrido una inflación acumulada mucho mayor desde finales de 2019 que la mayoría de los países asiáticos y mercados emergentes. Además, los bancos centrales respaldaron estas políticas fiscales mediante programas de QE. El Reino Unido se encuentra ahora en un círculo vicioso en el que una parte de la población, poco incentivada a trabajar, depende de ayudas públicas que los ingresos fiscales no pueden financiar plenamente. Un mayor gasto público seguirá alimentando la inflación y obligará a mantener los tipos de interés en niveles elevados. Sigo esperando estudios que analicen con honestidad hasta qué punto las políticas keynesianas han sobrepasado los límites con su agresividad. El problema es que los keynesianos siguen al mando. En otras palabras, quienes tienen la responsabilidad de apagar el incendio fueron quienes lo provocaron.

Posicionamiento de inversión. Recordando el partido del Mundial que Inglaterra perdió frente a Argentina, pensé que, tras ponerse 1-0 en la primera parte, Inglaterra adoptó una actitud demasiado defensiva demasiado pronto y terminó perdiendo. ¿Existe un paralelismo con la inversión en 2026, cuando, tras el fuerte rally de las bolsas en la primera mitad del año, los inversores podrían estar volviéndose excesivamente defensivos antes de tiempo?