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El año 2025 estuvo marcado por un entorno de mercado denso, con tensiones geopolíticas persistentes, divergencias monetarias entre EE. UU. y la zona euro, así como un elevado volumen de emisiones de bonos. En Europa, la elevación de la curva de rendimientos lastró los vencimientos a largo plazo, mientras que la evolución de los mercados de bonos siguió siendo sólida gracias al carry y al estrechamiento de las primas de riesgo.

En este contexto, Echiquier Credit SRI Europe registró una rentabilidad positiva del 2,47 % en 2025 (Participaciones A, después de comisiones). En el primer trimestre de 2026, el conflicto en Oriente Medio y el cierre de facto del estrecho de Ormuz provocaron fuertes tensiones en los tipos y las primas de riesgo. El riesgo de inflación, controlado hasta el mes de febrero en la zona euro, volvió al primer plano.

Operaciones

En 2025, el fondo demostró su capacidad para adaptarse y resistir ante las turbulencias externas, como el plan de gasto público alemán o las incertidumbres en torno a los aranceles estadounidenses. Estas condiciones no dejaron de provocar fluctuaciones en los tipos y las primas de riesgo de crédito, los dos factores que determinan la valoración de los bonos corporativos. 

La actividad del fondo fue especialmente intensa durante el ejercicio, tanto en materia de arbitrajes de tipos como en materia de bonos. La duración evolucionó de forma activa, amortiguando la tensión de los tipos, mientras que el nivel de rotación de los activos del fondo fue especialmente elevado, demostrando así una gestión muy dinámica.

La selección de bonos investment grade, según Standard & Poor’s, se caracterizó por una exposición favorable a las fluctuaciones de las primas de riesgo, beneficiándose especialmente de la relajación de estas últimas entre abril y diciembre. Por otro lado, el estrechamiento de las primas de riesgo de los bonos high yield desempeñó un papel importante en la generación de rentabilidad: el fondo se benefició de esta tendencia gracias a sus inversiones en títulos de alto rendimiento (bonos high yield y deuda subordinada), que representaron de media un 18 % (Bloomberg Portfolio) del patrimonio durante el año. También contribuyeron a la rentabilidad las inversiones en deuda híbrida (bonos subordinados emitidos por empresas no financieras), como Veolia o Vodafone. Este segmento de la renta fija se benefició de un entorno técnico favorable y de la mejora progresiva de la percepción del riesgo.

La gestión también fue muy activa en el mercado primario, que en 2025 volvió a registrar unos niveles excepcionalmente altos de oferta. La abundancia de nuevas emisiones permitió realizar arbitrajes regulares entre títulos en circulación y papel nuevo, a menudo emitido con concesiones atractivas. Esta dinámica posibilitó puntos de entrada interesantes en emisores de calidad, como Legrand o Klepierre.

Estrategia de inversión

La estrategia de inversión del fondo se basa en una asignación de activos que está orientada en su mayor parte hacia la deuda investment grade con vencimientos intermedios y que confiere a la cartera una calidad crediticia elevada: su calificación media es de BBB+ (a finales de febrero de 2026), lo que la sitúa en la parte alta del universo investment grade.  

Los partícipes del fondo se benefician en estos momentos de un entorno de tipos elevados con primas de riesgo próximas a sus medias históricas, una configuración que, en nuestra opinión, ofrece perspectivas de rentabilidad atractivas y, al mismo tiempo, permite disfrutar de una calificación crediticia media atractiva.  

Por último, el fondo mantiene la opción de elevar de nuevo la sensibilidad a los activos de riesgo si el entorno de mercado volviera a ofrecer una mayor remuneración, un movimiento que se ha efectuado parcialmente desde mediados de marzo de 2026.