1. ¿Qué áreas de innovación consideran más atractivas hoy y cómo seleccionan compañías capaces de transformar esa innovación en crecimiento rentable y sostenible? 
Tenemos identificadas distintas áreas que ofrecen ahora mismo oportunidades. La farma tradicional, que es donde veremos la mayor recurrencia y estabilidad de ingresos con los fármacos superventas o blockbusters, pero hay perfiles de crecimiento más atractivos como la biotecnología, medtech o compañías que se dedican más a sector servicios en el sector salud. 

2. ¿Cómo se posiciona la cartera para capturar las tendencias de largo plazo y qué tipo de compañías ofrecen mayor visibilidad y recurrencia de ingresos? 
Creo que es importante distinguir entre los distintos tipos de compañías que tenemos en cartera, porque intentamos posicionarnos en todos esos bloques. Sí que es verdad que esa fuente de ingresos recurrente va a venir de la gran farma, donde tenemos compañías como Roche, Pfizer o AstraZeneca. Estas dos últimas seguro que nos suenan a muchos por el desarrollo de vacunas en COVID, pero tienen un pipeline de producto mucho más amplio de lo que creemos. Y luego también hay otra serie de compañías de crecimiento más acentuado como puedan ser compañías del sector de biotecnología como Thermo Fisher Scientific o BioMarin Therapeutics. Estas compañías tienen un perfil de riesgo más elevado; hay mayor crecimiento pero también mayor riesgo porque la aprobación de medicamentos no es tan evidente en estas compañías. Y hace unos años incorporamos también una compañía del sector medtech llamada Medtronic, que desarrolla algunos dispositivos cardiovasculares, neurológicos, de tratamiento de diabetes... o sea, un perfil de compañías muy diverso dentro de cartera para minimizar el riesgo.

3. ¿Qué amenazas conviene considerar al invertir en compañías del sector salud? 
Aunque el sector salud es uno de los más estables en cuanto a recurrencia de generación de beneficios, aspectos como la regulación o las patentes pueden influenciar de forma significativa. La regulación la hemos visto últimamente en el mercado americano, donde debido al Inflation Reduction Act hemos visto presión sobre los márgenes y los precios de medicamentos a través de los sistemas Medicare o Medicaid. Y también tenemos el denominado patent cliff, que ha introducido algunos miedos dentro del sector salud precisamente por el vencimiento de esas patentes en algunos grandes fármacos de grandes farmacéuticas. Entonces son cuestiones a vigilar y que desde luego introducen volatilidad en el mercado.

4. ¿Cómo evalúan el riesgo regulatorio y qué atributos buscan en las compañías para proteger márgenes y rentabilidad a lo largo del ciclo? 
Vamos un poco a esos dos niveles. Intentamos tener en cuenta el riesgo regulatorio para prever cómo puede afectar a los distintos medicamentos que van a comercializar nuestras compañías, sobre todo en términos de márgenes. Y también nos fijamos en la visibilidad de recurrencia en ingresos por ese pipeline de producto que tengan las compañías. Es decir, queremos una cartera de producto diversificada y también que esté diversificada en cuanto a timings o tiempos de entrega de comercialización y lanzamiento de productos.

5. En un entorno de mayor volatilidad macro y la amenaza de tipos de interés más exigentes, ¿tendría más sentido incrementar la asignación a este tipo de compañías? 
Sí, sin duda. Lo bueno del sector salud es esa estabilidad que comentábamos anteriormente. El sector salud ha sido capaz de incrementar los beneficios por acción en torno al 7% en la media de los últimos 10 a 15 años, con lo cual esa recurrencia nos da mucha tranquilidad. Además, en los países desarrollados, el envejecimiento demográfico es un factor muy a tener en cuenta y eso da apoyo a la inversión sistemática en este tipo de compañías.