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El infinito se organiza. El sector espacial se perfila como una infraestructura esencial para la economía y podría vivir un momento decisivo en 2026, un año marcado por el éxito de la misión Artemis II el pasado mes de abril y por la probable salida a bolsa de SpaceX, anunciada como la más importante de la historia de los mercados financieros.
Patrimonio exclusivo de los estados en el pasado, el ecosistema espacial registra actualmente un crecimiento anual exponencial, aupado por una intensa dinámica empresarial y comercial. Esta trayectoria de crecimiento se nutre principalmente de la aceleración por la exploración espacial, que abarca unos gigantescos retos estratégicos y abre a los inversores unas perspectivas infinitas.
El objetivo ya no es plantar una bandera: la misión Artemis ha rubricado el retorno del ser humano a la Luna para establecer una presencia permanente en el satélite. La Luna está a punto de convertirse en un centro industrial y un trampolín para el lanzamiento de futuras misiones de exploración extraterrestre, sobre todo con destino a Marte. Iniciado por la NASA, el programa Artemis ha vuelto a abrir las puertas del espacio y prefigura el desarrollo de una economía interplanetaria a la que contribuye el abaratamiento de los costes de acceso al espacio. La carrera espacial se ha intensificado —la propia China aspira a pisar la Luna a partir de 2030— con el concurso cada vez más frecuente de los actores privados, lo que supone contratos de varios miles de millones de dólares.
Periplo bursátil
En plena efervescencia, este universo ha ganado en madurez y no deja de ampliarse con nuevos estrenos en el parqué, como el que prevé protagonizar SpaceX antes del verano. Este debut bursátil, cuyo impacto probablemente será de primera magnitud, debería estimular el interés de los inversores por esta temática, animarlos a interesarse por las empresas espaciales y, sin duda, aumentar los flujos de inversión en estos actores que están experimentando un rápido auge. Otras empresas espaciales deberían seguir este ejemplo y salir a bolsa.
Las oportunidades derivadas del desarrollo lunar son vertiginosas. Con unas perspectivas de crecimiento del ecosistema espacial que se sitúan entre el 9 y el 10 % anual, según McKinsey & Company, el mercado debería alcanzar un valor de 1,8 billones de dólares en 2035 (Foro Económico Mundial). Por su parte, los ingresos de la industria espacial mundial podrían superar el billón de dólares en 2040, según datos de Morgan Stanley. El creciente peso de los actores privados en la conquista del espacio se ve estimulado por el ritmo acelerado de las misiones de transporte de astronautas, suministros e infraestructuras, que actuarán como un potente motor de la economía espacial.
Trayectorias ascendentes
Entre las empresas bien posicionadas en el ámbito de la exploración espacial, algunas ya cotizan y forman parte de la cartera de nuestro fondo Echiquier Space. Intuitive Machines, por ejemplo, una empresa estadounidense del Nuevo Espacio con una capitalización bursátil de 7000 millones de dólares, es conocida por su experiencia en el mercado de las infraestructuras espaciales y las soluciones de transporte hacia y en la Luna. Su módulo IM-1 se posó en la Luna en 2024, la primera vez que EE. UU. lo hacía desde la misión Apolo 17 en 1972. Firefly Aerospace, especializada en lanzadores y vehículos de alunizaje, consiguió la proeza de posar su sonda Blue Ghost en la Luna en 2025. La empresa anunció una fuerte mejora de sus resultados en 2026, aupada por la aceleración del crecimiento orgánico (lanzadores y fabricantes de componentes de satélites) y la contribución de la adquisición de SciTec.
Otro actor clave es MDA Space, empresa especializada en la robótica espacial y los sistemas satelitales que también presenta una importante cartera de pedidos cifrada en 3700 millones de dólares canadienses y que ofrece una visibilidad notable a medio plazo.
Una estrategia pionera
Con Echiquier Space, el primer fondo europeo dedicado al ecosistema espacial, apoyamos las transformaciones en esta área desde 2021 e invertimos en todos los segmentos: fabricantes de lanzadores, de satélites o de módulos lunares, proveedores y usuarios de datos geoespaciales y empresas que suministran los componentes y el software que necesitan los cohetes y los satélites. Echiquier Space, cuyo patrimonio gestionado ha superado ya la barrera de los 500 millones, ha cumplido cinco años (a 31 de mayo de 2026) y tiene ante sí unas perspectivas infinitas. La odisea no ha hecho más que empezar.