El debilitamiento del dólar estadounidense en los últimos años, tras una década de fortaleza, ha creado un importante viento de cola para la deuda de los mercados emergentes (ME).
Este cambio llega en un momento oportuno: la clase de activo se ha vuelto más resiliente en los últimos años, ya que muchas economías emergentes han reforzado sus balances y han conseguido que su inflación se sitúe en el objetivo. Combinado con unos rendimientos más elevados de la deuda en divisas fuertes y locales, el entorno ofrece lo que consideramos una atractiva propuesta de inversión en deuda de mercados emergentes.
En nuestra opinión, este es un contexto favorable para los gestores activos. Un dólar más débil potencia el atractivo de la deuda de los ME en moneda local, al tiempo que sigue sosteniendo la deuda en divisa fuerte, lo que brinda oportunidades en todo el universo de los ME.
Por qué el dólar es vulnerable
La duración y la gravedad de la guerra en Irán, así como sus repercusiones secundarias sobre la inflación y el crecimiento, aún están por determinar.
Aunque ha generado volatilidad a corto plazo, no creemos que vaya a alterar las perspectivas a largo plazo. Observamos varios factores que apuntan a una mayor depreciación del dólar estadounidense, condiciones que históricamente han sido favorables para la deuda de los mercados emergentes, en particular para los activos en moneda local de dichos mercados.
Cuatro factores clave respaldan nuestra opinión:
- Valoración: según la mayoría de los indicadores, el dólar estadounidense cotiza a niveles elevados en relación con sus niveles históricos. Esta sobrevaloración sugiere un recorrido alcista limitado y aumenta la probabilidad de que se produzca una reversión a la media, especialmente en un entorno en el que los apoyos estructurales a la fortaleza del dólar se están erosionando.
- Posicionamiento: la posición de los inversores suele presentar un sesgo muy claro hacia el dólar. Un cambio en la confianza o en los fundamentales podría traer consigo una reasignación generalizada del dólar hacia divisas infravaloradas, incluidas las de los mercados emergentes
- Fundamentales: Estados Unidos registra unos importantes déficits “gemelos” (déficit fiscal y por cuenta corriente). Los recientes paquetes fiscales apuntan a que el déficit aumentará aún más en los próximos años, y es probable que esta trayectoria ejerza una presión sostenida sobre el dólar.
- Perspectivas de política monetaria: la Administración estadounidense ha mostrado poca resistencia a la depreciación del dólar, eliminando un apoyo clave para la divisa. Además, las especulaciones sobre una Reserva Federal con una postura moderada bajo el nuevo liderazgo que asumirá el cargo están erosionando aún más un pilar fundamental de la fortaleza del dólar.
En conjunto, estos factores apuntan a una continua debilidad del dólar, un entorno que favorece a los bonos de los ME, tanto en moneda fuerte o en moneda local, como se ilustra en el gráfico 2.
Un dólar más débil genera efectos secundarios beneficiosos para los activos de los ME. Permite a muchos países acumular mayores reservas de divisas, que sirven de amortiguador frente a la volatilidad mundial y contribuyen a estabilizar las monedas locales. También rebaja el coste del servicio de la deuda en divisas fuertes, aliviando las presiones fiscales.
Asimismo, el deterioro del dólar suele catapultar los precios de las materias primas, lo que favorece especialmente a las economías emergentes que exportan estos materiales. En conjunto, estos efectos refuerzan lo que ya es un contexto mundial favorable para los mercados emergentes.
Los fundamentales de los Mercados Emergentes muestran más solidez
Desde la pandemia, muchos países de mercados emergentes han realizado grandes avances en el fortalecimiento de sus bases económicas. Los balances han mejorado, está en marcha la consolidación fiscal —cuyo objetivo es reducir los déficits y garantizar la sostenibilidad a largo plazo— y los saldos por cuenta corriente son sólidos.
Además, la inflación ha vuelto a los niveles previstos en la mayoría de las economías emergentes gracias a una política monetaria prudente y proactiva en los últimos años. Con la inflación bajo control, muchos bancos centrales de los ME han podido iniciar sus ciclos de relajación monetaria, lo que ha supuesto un impulso adicional para la inversión en divisas locales y ha reforzado los argumentos a favor de la deuda de los mercados emergentes
Los elevados rendimientos ofrecen atractivos puntos de entrada
Al mismo tiempo, los rendimientos tanto en divisa fuerte como local se mantienen en niveles elevados, ofreciendo lo que consideramos puntos de entrada atractivos para los inversores. En el mercado actual, los inversores están posicionados para beneficiarse no solo de los mayores rendimientos, sino también de la diversificación y del viento a favor que se deriva de la mejora de los fundamentales macroeconómicos en las economías emergentes
Resumen
En nuestra opinión, la combinación de la debilidad del dólar, el fortalecimiento de los fundamentales en los mercados emergentes y los elevados rendimientos crea un entorno excepcionalmente favorable para la deuda de los mercados emergentes. Creemos que tanto el segmento en moneda fuerte como el denominado en moneda local se encuentran bien posicionados para ofrecer rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo, lo que representa una oportunidad interesante para los inversores.