El verano suele caracterizarse por una mayor volatilidad en los mercados financieros y este año los inversores cuentan con varios factores que conviene seguir de cerca
Aspectos principales
- La IA sigue siendo una temática estructural de crecimiento a largo plazo y no creemos que la reciente corrección de mercado sea una señal de pérdida de impulso en el ciclo de inversión. Los sólidos beneficios empresariales continúan respaldando tanto la renta variable estadounidense como la de los mercados emergentes.
- Una escalada del conflicto en Oriente Medio podría reavivar rápidamente los riesgos relacionados con el petróleo y la inflación, especialmente en los mercados de Asia y Europa más dependientes de las importaciones. Por el contrario, una reapertura duradera del estrecho de Ormuz beneficiaría especialmente a estas regiones.
- Buena parte del riesgo inflacionista podría estar ya descontado en los mercados de renta fija, lo que respalda una postura moderadamente positiva sobre la deuda soberana, a pesar de una fortaleza más prolongada del dólar sea una posibilidad.
Así pues, hay tres factores que son clave para los inversores: las expectativas en torno al gasto en inteligencia artificial, la evolución del conflicto en Oriente Medio y la respuesta de los bancos centrales a las presiones inflacionistas derivadas de esta situación. Para los inversores en multiactivos, la cuestión no es si estos riesgos son relevantes, sino hasta qué punto ya han sido descontados por los mercados.
El crecimiento económico sigue siendo sólido, los beneficios empresariales mantienen una fortaleza excepcional y las tendencias técnicas continúan siendo favorables. Nuestra visión es positiva, pero mantenemos la cautela: creemos que la clave está en mantenerse invertido, asumir riesgos de forma selectiva y diversificar cuidadosamente las carteras.
1. IA: ¿puede mantenerse el ritmo de inversión?
Seguimos considerando la IA un motor estructural de crecimiento a largo plazo y no creemos que la reciente corrección del mercado sea una señal de que el ciclo de inversión esté perdiendo fuerza. La caída de las acciones de fabricantes de chips y empresas de memorias se debieron, en realidad, a una combinación de factores: por un lado, la revisión de las expectativas de los inversores sobre los flujos de caja futuros y, por otro, las ventas registradas en posiciones apalancadas, tanto en productos dirigidos a inversores minoristas en Corea del Sur como en carteras institucionales altamente concentradas.
El endeudamiento para invertir en fondos cotizados (ETF) sigue siendo elevado en términos históricos, especialmente en Corea del Sur, aunque se ha reducido desde los máximos recientes. Este ajuste deja un entorno de mercado más saneado, si bien los movimientos bruscos en determinados valores o posiciones especialmente concentradas todavía podrían provocar episodios de volatilidad.
Este contexto también ha puesto de relieve que invertir únicamente en los ganadores más evidentes de la IA puede no ser suficiente para beneficiarse del todo el potencial de esta tendencia. A medida que el ciclo de inversión se amplía, será necesario identificar oportunidades a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, desde los semiconductores hasta las aplicaciones finales.
En este contexto, somos más positivos con la renta variable de Estados Unidos y de los mercados emergentes dentro de las carteras multiactivo. Los beneficios empresariales y sus revisiones siguen mostrando una fortaleza poco habitual, mientras que las tendencias técnicas continúan siendo favorables. La posibilidad de que los beneficios se mantengan estables o incluso mejoren sigue intacta. Corea del Sur y Taiwán continúan siendo importantes fuentes de crecimiento de beneficios vinculados a la IA, mientras que la reducción de las posiciones apalancadas podría contribuir a una evolución más estable del mercado.
Las oportunidades fuera del universo de la IA también pueden ayudar a equilibrar las carteras. El sector financiero destaca tanto en Estados Unidos como en Europa, mientras que la banca europea y las compañías de recursos básicos ofrecen exposición al ciclo económico. Esta ampliación del abanico de oportunidades resulta especialmente relevante porque permite participar en un entorno favorable para la renta variable sin depender exclusivamente de los valores más concurridos relacionados con la IA.
2. Conflicto en Oriente Medio: ¿ha desaparecido realmente el riesgo ligado al petróleo?
En más de una ocasión, los riesgos procedentes de Oriente Medio han dejado de ocupar el centro de atención de los inversores para volver a aparecer poco después con fuerza. El petróleo sigue siendo el principal termómetro de las tensiones en la región para los mercados financieros.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz eliminó una parte importante del suministro a través de las rutas habituales, aunque los precios subieron menos de lo esperado. Esto respondió a varios factores: China redujo sus importaciones, los inventarios ayudaron a amortiguar el impacto, las rutas alternativas absorbieron parte de la interrupción y los mercados comenzaron a descontar una posible solución negociada.
Las recientes conversaciones con Irán parecen haber reducido la prima de riesgo inmediata y el precio del petróleo ha retrocedido de forma significativa desde los máximos alcanzados. Sin embargo, el equilibrio sigue siendo delicado, ya que tanto las infraestructuras energéticas como el estrecho de Ormuz continúan siendo posibles focos de tensión. Los productos refinados afrontan además una presión adicional por las limitaciones de suministro en Oriente Medio y los ataques ucranianos contra refinerías rusas.
Una nueva escalada del conflicto o nuevas amenazas al transporte marítimo podrían impulsar los precios del crudo, elevar los costes de transporte y encarecer los productos refinados, afectando especialmente a los mercados importadores de Asia y Europa. Por el contrario, una reapertura duradera del estrecho de Ormuz que permitiera restablecer plenamente los flujos comerciales contribuiría a aliviar las presiones inflacionistas y beneficiaría especialmente a estas economías.
3. Tipos de interés: ¿cuánto riesgo inflacionista está ya descontado?
Los elevados precios del petróleo pueden intensificar las presiones inflacionistas, lo que pone el foco en cómo reaccionará el nuevo presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Kevin Warsh.
La decisión de Warsh de mantener los tipos de interés sin cambios en la reunión de julio provocó un repunte de las rentabilidades de la deuda soberana hasta niveles cercanos a los máximos de las dos últimas décadas. Ante el temor de que el banco central pudiera estar quedándose rezagado en la lucha contra la inflación, los inversores redujeron sus posiciones a largo plazo.
La falta de orientaciones claras por parte de la Fed en los últimos meses deja abiertas múltiples trayectorias posibles para los tipos de interés y podría convertirse en una fuente adicional de volatilidad, al obligar a los inversores a interpretar por sí mismos las señales macroeconómicas y de mercado.
La evolución del debate interno dentro de la Fed, los nuevos acontecimientos en Oriente Medio y la incertidumbre sobre una solución duradera al conflicto siguen representando riesgos para los mercados de renta fija. Sin embargo, los niveles actuales de rentabilidad y el ajuste de expectativas tras la última reunión del banco central ya incorporan una parte significativa de esos riesgos inflacionistas. Por ello, mantenemos una visión moderadamente positiva sobre la deuda soberana, especialmente en Europa, aunque reconocemos que un nuevo repunte de la inflación derivado del petróleo o de los productos refinados podría retrasar la mejora esperada.
Al mismo tiempo, la economía continúa mostrando resiliencia y los beneficios empresariales siguen siendo excepcionalmente sólidos, lo que nos permite mantener exposición al crédito corporativo, especialmente a emisores de mayor calidad.
Implicaciones para la inversión: una visión positiva, pero prudente
En verano, los mercados no necesitan necesariamente un único acontecimiento para generar incertidumbre. La concentración en valores vinculados a la IA, los riesgos geopolíticos asociados al petróleo y la incertidumbre sobre la actuación de los bancos centrales son factores que, por sí solos, pueden generar volatilidad.
Sin embargo, las últimas señales apuntan también a un escenario más equilibrado y favorable. Las posiciones apalancadas ligadas a la IA se han reducido, los beneficios empresariales y sus revisiones siguen siendo sólidos, las tendencias técnicas permanecen intactas y el impacto inmediato del shock petrolero se ha moderado.
Creemos que las condiciones actuales de mercado invitan más a asumir riesgos de forma selectiva que a salirse del mercado. Aunque los principales riesgos del verano, como el posicionamiento en IA, la evolución del petróleo y la inflación, siguen presentes, gran parte de esa incertidumbre parece estar ahora mejor reflejada en las valoraciones. Esto nos lleva a mantener una visión constructiva sobre los activos de riesgo, con preferencia por la renta variable de los mercados emergentes, sin renunciar a una adecuada diversificación frente a posibles sorpresas geopolíticas o inflacionistas