Metagestión cumple 40 años como la primera gestora independiente de España. ¿Cómo ha cambiado la industria de gestión de activos desde 1986 y qué papel pueden jugar hoy las gestoras independientes frente a los grandes grupos financieros?
El cambio ha sido radical. Para empezar, ya no existe la peseta y todo el marco regulatorio es diferente. Además, los mercados son hoy mucho más globales y el acceso para los inversores es mucho más sencillo, lo que significa que el público dispone de más herramientas para decidir dónde invertir. En cuanto a las gestoras independientes, siempre he sido un firme defensor de este tipo de modelo; más allá de las grandes firmas que gestionan miles de millones de euros, hay profesionales que están empezando y que ponen su propio patrimonio y recursos en el negocio para que funcione bien. En el caso de los fondos de inversión, eso genera una alineación muy fuerte de intereses: si el gestor es bueno, ¿qué puede salir mal? En nuestro caso sucede algo similar. La gestora tiene parte de sus recursos propios invertidos en nuestros fondos —aunque también invertimos en otras cosas— y prácticamente todos los que trabajamos allí tenemos posiciones, ya sea en el plan de pensiones o en los fondos que gestionamos. Por tanto, somos los primeros interesados en que las cosas vayan bien.
Metavalor es el fondo insignia de la casa, con más de tres décadas de historia y una rentabilidad anualizada cercana al 8%. Solo en 2025 Metavalor logró un rendimiento del 43%. ¿Qué decisiones de inversión o posiciones fueron más determinantes para ese resultado?
Logramos ese 43% de rentabilidad a pesar de que, como ya he comentado en alguna ocasión, interpretamos de forma imperfecta la política de aranceles y cómo podía afectar en el medio plazo, no solo en el momento en que se anunciaron en abril. Además, durante parte del año mantuvimos niveles de liquidez relativamente elevados, en algunos momentos por encima del 20%. Aun así, el resultado fue muy positivo y conseguimos ese 43%.
La realidad es que el año pasado la bolsa española y portuguesa se comportaron bastante bien y prácticamente todas las posiciones del fondo funcionaron de forma favorable.
En cuanto a Metavalor en sí, conviene recordar que es un fondo con una trayectoria muy larga. Existe desde 1992 y, aunque han pasado distintos equipos gestores, nosotros contamos con nuestro propio track record desde la llegada del equipo actual, donde están reflejados nuestros resultados. En cualquier caso, si se observa la historia completa del fondo desde 1992 —que es desde cuando disponemos de datos—, acumula una rentabilidad anualizada cercana al 8%. Lo que refleja sobre todo es una consistencia muy notable. No sé cuántos fondos en España tienen una historia tan larga, pero probablemente sean muy pocos.
El mercado vuelve a mirar a la geopolítica tras las tensiones en Oriente Medio y el conflicto con Irán. ¿Hasta qué punto este tipo de riesgos puede afectar al comportamiento del fondo?
Está claro que este tipo de situaciones afectan a los mercados, tanto para bien como para mal. Cuando surgen conflictos geopolíticos —aunque en este caso en cierta medida se esperaba—, los mercados suelen reaccionar con caídas generalizadas. A veces los inversores no están completamente preparados, sobre todo cuando los acontecimientos escalan de forma repentina. En un primer momento, todo se ve arrastrado a la baja, pero esas caídas indiscriminadas también generan oportunidades para rebalancear las carteras y aumentar peso en aquellas posiciones donde vemos mejores valoraciones.
En cualquier caso, estamos todavía en los inicios del conflicto. Lo que me preocupa un poco es que no tenemos demasiada información sobre el impacto real de la respuesta iraní y sobre cómo puede afectar a Estados Unidos. En ese sentido, hay bastante incertidumbre. Si el conflicto se prolonga, es evidente que tendrá consecuencias. Ya se está hablando de que el banco central podría subir tipos dos veces este año, lo que tendría implicaciones para la inflación y, en consecuencia, para los mercados y los fondos.
Por nuestra parte, de momento hemos optado por mantenernos quietos. Las carteras se están comportando razonablemente bien, aunque hemos sufrido caídas porque las semanas pasadas los índices —especialmente los europeos y el Ibex— llegaron a retroceder cerca de un 7%. Por ahora no hemos realizado cambios, estamos observando cómo evoluciona la situación. Si el escenario empeora o el conflicto se prolonga, podríamos aumentar la liquidez. Incluso el año pasado modificamos los folletos para poder implementar algún tipo de cobertura si fuese necesario. También es cierto que muchas veces el mercado descuenta rápidamente el peor escenario y luego el conflicto se alarga sin que el impacto final sea tan severo. En cualquier caso, estaremos atentos, especialmente a la evolución del precio del crudo. Además, venimos de un 2025 muy bueno y con valoraciones más exigentes, por lo que se juntan varios factores a tener en cuenta.
En este contexto de tensión geopolítica, ¿qué sectores o activos cree que pueden actuar mejor como refugio o protección para los inversores?
En este tipo de escenarios se suele pensar en sectores como energía o utilities como posibles refugios. Sin embargo, la realidad es que el mercado reacciona muy rápido. Si mañana, por ejemplo, se reabre el estrecho de Ormuz y el precio del crudo vuelve a niveles de 65 dólares —algo que creo que sería difícil, pero el mercado es inmediato—, ese movimiento arrastraría también a las compañías del sector. En realidad, no siempre existe una relación directa entre lo que ocurre en un momento puntual y una subida sostenida de las petroleras, ya que para que ese movimiento tenga sentido, tendría que mantenerse en el tiempo.
En nuestro caso, más que buscar refugios concretos, lo que intentaremos es aprovechar posibles caídas del mercado para aumentar peso en aquellas compañías que ya nos parecen más atractivas. Nos gustan mucho, por ejemplo, empresas como Merlin Properties. También nos gusta el sector bancario, que recientemente ha sufrido algo más, aunque probablemente en parte por recogida de beneficios. Además, seguimos viendo valor en constructoras donde tenemos posiciones interesantes.
Por otro lado, aunque el fondo insignia de la gestora es Metavalor, también contamos con otras estrategias. Tenemos un fondo de renta variable americana dentro de un enfoque global que combinamos en parte con renta fija, además de otros fondos que nos permiten diversificar.
Metavalor invierte en renta variable ibérica. ¿Qué oportunidades ven actualmente en España y Portugal que quizás el mercado internacional todavía no esté valorando?
Más que identificar oportunidades a nivel general de mercado, preferimos analizarlas compañía por compañía. Por ejemplo, antes de que se produjeran los últimos episodios de volatilidad aprovechamos para aumentar algo el peso en Merlin. También hemos realizado algunos movimientos en otras estrategias. Por ejemplo, hemos entrado en una compañía griega de infraestructuras, aunque no dentro de Metavalor, sino en un fondo de pensiones que gestionamos junto con Renta 4. En general, vemos oportunidades en sectores como la banca y las infraestructuras. Además, estamos valorando la posibilidad de entrar en alguna compañía más cíclica que ha sido castigada por el mercado. En cualquier caso, por el momento no estamos realizando demasiados cambios en cartera.
En este entorno de mercado tan complicado, y en un momento en el que la gestión pasiva sigue ganando cuota, ¿cómo se defiende la gestión activa y qué valor diferencial puede ofrecer?
Es cierto que la gestión pasiva sigue ganando cuota, pero la realidad es que cuando los mercados caen es cuando realmente se pone en valor la gestión activa. En momentos de corrección es donde se puede apreciar la diferencia. De hecho, en esta última caída nosotros hemos retrocedido bastante menos que los índices, y algo similar ha ocurrido con muchos otros gestores de gestión activa. Durante mucho tiempo los inversores se han acostumbrado a mercados que prácticamente solo suben, pero cuando las condiciones se complican es cuando cobra más sentido la gestión activa y el trabajo de los buenos gestores.
¿Qué objetivos estratégicos se marca Metagestión para los próximos años y cómo quiere posicionarse dentro del panorama de la gestión independiente en España?
Nuestro principal objetivo es transmitir la estabilidad de la gestora y la solidez del equipo. Llevamos bastante tiempo haciendo bien las cosas y los resultados del último año nos avalan. A partir de ahí, lo que buscamos es sentar las bases para seguir creciendo en patrimonio. Actualmente gestionamos alrededor de 110 millones de euros y, en la medida de lo posible, nos gustaría poder duplicar esa cifra. Pero más allá del crecimiento, lo importante es trasladar confianza. En este sentido, nuestro propio capital está invertido en los fondos que gestionamos y pagamos las mismas comisiones que cualquier otro inversor. Eso demuestra el grado de implicación que tenemos y que somos los primeros interesados en que las cosas se hagan bien. En definitiva, queremos seguir consolidando ese mensaje: que la gestora está funcionando bien, que el trabajo se está haciendo correctamente y que estamos muy encima de todo lo que ocurre dentro de la casa.