¿Cómo describiría el estado actual de los mercados financieros?
Creo que el mundo es muy volátil, es decir, los mercados son extremadamente volátiles y resulta muy complejo anticipar hacia dónde se dirigirán en los próximos meses o semanas. Esto configura un entorno difícil para los inversores.
Diría también que es un contexto favorable para el private equity, ya que es una inversión a largo plazo. Si no es necesario desinvertir en el corto plazo, la volatilidad no debería ser una preocupación. Es en el largo plazo donde se puede evaluar si una inversión ha sido acertada o no. En ese sentido, si se dispone de tiempo, la situación actual no genera especial preocupación.
En el entorno actual, ¿por qué tiene sentido invertir en private equity?
El private equity es, como he mencionado, una clase de activo de muy largo plazo. Es importante entender que los GPs -los gestores de fondos de private equity que toman decisiones de inversión-, generan valor en las compañías a lo largo del tiempo. En la práctica, contribuyen al desarrollo de las empresas mediante adquisiciones, inversiones en nuevas plantas de producción u otras iniciativas que impulsan la creación de valor. En situaciones como crisis anteriores, puede ocurrir que los gestores tengan que mantener los activos durante más tiempo, pero aun así deberían ser capaces de generar rentabilidad si consiguen crear valor en las compañías del portfolio. Por eso, el private equity es una inversión que debe analizarse con una perspectiva de largo plazo y mantenerse con ese horizonte temporal.
¿Cómo está cambiando el papel del capital privado en las carteras en comparación con los mercados públicos?
Si se observa el private equity en el largo plazo, históricamente ha ofrecido una rentabilidad superior a la de la renta variable, con menor volatilidad. Esto es un aspecto clave a tener en cuenta en la construcción de carteras. Al incorporar capital privado, se busca aumentar la rentabilidad esperada y reducir la volatilidad, algo especialmente relevante en el entorno actual; cuando los mercados bursátiles pueden subir o bajar un 5% en un solo día, la gestión se vuelve mucho más compleja. En este sentido, el private equity contribuye a suavizar la volatilidad de la cartera, lo que también ayuda a los inversores a mantener mayor estabilidad y tranquilidad en el largo plazo
Describe el capital privado como una “extensión natural” del ADN de Carmignac: ¿cómo se traduce eso en la práctica a la hora de seleccionar inversiones?
Es una evolución natural, porque Carmignac siempre ha sido una entidad muy innovadora en la forma de abordar los mercados, ofreciendo productos sofisticados a los distribuidores y a los inversores particulares. En ese sentido, el private equity representa una extensión lógica, ya que consideramos que las clases de activos alternativos son muy importantes en la construcción de carteras, aunque históricamente hayan estado reservadas a inversores institucionales y ahora estén empezando a ser más accesibles para los particulares, lo cual es positivo.
En cuanto al ADN de Carmignac, es una gestora de convicciones; en nuestro estilo de gestión mantenemos ese enfoque y tratamos de preservar esa filosofía. Por eso, cuando iniciamos la actividad en private equity, se apoyó principalmente en dos convicciones. La primera es la estructura Evergreen como elemento clave para dar acceso al mercado de private equity a nuestros inversores. La segunda es el uso del mercado secundario como vía de inversión; incluso en el secundario, se pueden realizar inversiones de mayor tamaño cuando se tiene una fuerte convicción sobre determinadas transacciones. Además, también participamos en coinversiones directas, que representan una parte menor de la cartera, entre un 10% y un 15% de la asignación, siempre con una fuerte convicción en las compañías en las que invertimos.
¿Cómo identifican oportunidades atractivas en el mercado secundario en un entorno más competitivo?
Nuestro enfoque en el mercado secundario se basa en la colaboración con Clipway, uno de los equipos con más experiencia en Europa. Aunque su firma fue creada recientemente, su equipo lleva más de 35 años en el mercado. Lo que valoramos de este enfoque de Clipway es que priorizan activos de alta calidad en lugar de adquirir activos de menor calidad con grandes descuentos, que pueden ofrecer una rentabilidad inmediata pero suelen presentar perfiles de liquidez más débiles y más riesgo.
Nosotros nos centramos en activos de alta calidad, con la expectativa de generar, a lo largo del tiempo, la rentabilidad esperada con menor volatilidad que en activos más riesgosos. Los activos que buscamos son principalmente buyouts: compañías maduras, rentables y gestionadas por equipos consolidados con un historial sólido. De este modo, se busca también proteger la cartera y reducir el riesgo de la inversión.
A finales de marzo de 2026 lanzaron el fondo abierto Carmignac ELTIF Evergreen. ¿A quién va dirigido este producto y cuál es el principal riesgo que los inversores deben comprender?
El primer fondo de private equity que lanzamos fue en mayo de 2024, antes de la introducción del sello ELTIF en Europa. Ese fondo estaba dirigido únicamente a inversores profesionales, lo que limitaba su distribución y la posibilidad de comunicarlo ampliamente, especialmente entre inversores particulares.
La principal ventaja del formato ELTIF es que está pensado para inversores minoristas, lo que permite abrir el acceso a un público mucho más amplio; así, es posible invertir desde importes reducidos, sin un mínimo exigente. La estrategia se mantiene: estructura Evergreen y enfoque en el mercado secundario. La principal diferencia respecto al fondo anterior es que, por las exigencias del marco europeo, se debe invertir en fondos europeos gestionados por entidades europeas. Algo positivo porque esto aporta un mayor componente de protección para el inversor europeo y concentra la inversión en activos denominados en euros, eliminando el riesgo de divisa frente a fondos globales con exposición al dólar. Además, consideramos que Europa ofrece actualmente oportunidades atractivas, con compañías que presentan buenos resultados y, en muchos casos, posiciones de liderazgo a nivel global. Eso sí, es importante que el inversor entienda que se trata de una estrategia a largo plazo. Es un producto que acaba de lanzarse y que está en fase de desarrollo, por lo que requiere tiempo para desplegar plenamente su potencial.
Perspectivas de Europa frente a Estados Unidos en el contexto del private equity
La economía global muestra un buen comportamiento en estos momentos y, a largo plazo, no vemos a Europa rezagada frente a Estados Unidos. Si bien la economía europea también se ve influida por el desarrollo de la inteligencia artificial, este fenómeno se extiende a nivel global. En los fondos de private equity, cada vez se destinan más recursos a ayudar a las compañías en cartera a desarrollarse y a beneficiarse de la inteligencia artificial y de nuevas tecnologías; es decir, no se trata solo de IA, sino de la tecnología en general, que está teniendo un impacto importante en nuestras economías. En este contexto, las empresas respaldadas por fondos de private equity cuentan con una ventaja: su capacidad para adaptarse, anticipar cambios en el mercado y generar valor de forma continua.
Por ello, nos gusta Europa, mantenemos una visión positiva sobre las compañías europeas y creemos que sigue habiendo un buen potencial para futuras inversiones.
Si tuviera que destacar un riesgo clave y una gran oportunidad del capital privado para los próximos cinco años, ¿cuáles serían?
Hay que contar con un horizonte de inversión adecuado: al menos, de cinco años. En private equity, la creación de valor requiere tiempo: la vida media de una inversión en una compañía suele situarse entre cuatro y cinco años. Por ello, no debería considerarse esta clase de activo sin un horizonte mínimo de ese plazo; a partir de cinco años, el escenario es más adecuado para capturar ese potencial.
En cuanto a la oportunidad, la estructura Evergreen aporta una gran flexibilidad. Permite al inversor decidir cuándo entrar y cuándo salir, así como aumentar la exposición de forma progresiva, en lugar de concentrar toda la inversión desde el inicio. Esta característica facilita una gestión más dinámica de la inversión a lo largo del tiempo.
No obstante, es importante tener presente que, aunque se trate de vehículos semi-líquidos, no son completamente líquidos. La salida de las inversiones puede requerir tiempo y, en escenarios de tensión —por ejemplo, si muchos inversores solicitan reembolsos simultáneamente—, la liquidez puede estar limitada. Por ello, es clave planificar las desinversiones con antelación y de forma gradual, evitando depender de una salida inmediata en el momento en que se necesiten los fondos.