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En primer lugar, mantener una corta duración de los tipos es claramente el camino para evitar pérdidas en caso de que nuestras predicciones sean correctas. Lo ideal sería hacerlo mediante la creación de una cartera, pero esto puede ser engorroso y difícil de lograr, por lo que creemos que tiene sentido cubrirse frente a una subida de tipos de interés donde sea apropiado, dado el coste relativamente bajo y nuestra convicción de que las curvas de rendimiento se están moviendo al alza.

Sin embargo, el tamaño de las posiciones es importante, ya que la cobertura de tipos de interés puede convertirse rápidamente en la posición dominante de una cartera. Nuestra curva de cobertura preferida sería la de la libra esterlina, dadas nuestras previsiones para el mercado de gilt y también los bajos costes de carry. La curva del euro sería una buena alternativa, pero no tan convincente en nuestra opinión.

En lo que respecta al crédito, tampoco es el momento de asumir un riesgo excesivo, ya que los diferenciales son estrechos y lo más probable es que se amplíen ligeramente. De ahí que también tenga sentido mantener posiciones cortas, centradas en sectores y empresas que tengan poder de fijación de precios y puedan beneficiarse de subidas de las calificaciones.

De nuevo, una baja tasa de impago resulta propicia, por lo que aventurarse hacia abajo en la curva de crédito para obtener mejores rendimientos puede resultar gratificante, pero también queremos beneficiarnos del roll-down, que, en nuestra opinión, tiene el mayor impacto en la parte de la curva de rendimiento de tres a cinco años y ayudará a protegerse de una posible ampliación de los diferenciales.  En TwentyFour AM creen que obtener rendimientos con su cartera en la primera mitad del año sería un buen resultado, y en ese momento, con más información, se podrá determinar si tiene sentido añadir más riesgo.

Ahora bien, las carteras no pueden estar totalmente invertidas en activos de riesgo ni tener poca liquidez, por lo que mantener un buen colchón de liquidez para tratar de comprar durante un retroceso dentro del ciclo tendría sentido en caso de que nuestra previsión resulte correcta.

Así pues, si bien existe un fuerte consenso en torno a que el 2022 será un año difícil, creemos que no existe un acuerdo sobre cómo evolucionarán finalmente muchas de las incógnitas. La mayor de las incógnitas es el grado de endurecimiento que tendrán que aplicar los bancos centrales y en qué plazo lo harán, ya que una recuperación agresiva es perjudicial para el riesgo y una acción insuficiente pone en duda su credibilidad. Sin duda, es una situación muy delicada, y no obtendremos una respuesta hasta que hayamos superado el primer trimestre del año.

A nuestro entender, los datos más importantes a los que debemos prestar atención son el dato de empleo en EE. UU. y un posible descenso rápido de la tasa de desempleo que podría coger desprevenida a la Reserva Federal. Después de la pandemia resulta considerablemente difícil predecir estos datos, por lo que es necesario ser prudentes.

Por supuesto, en TwentyFour AM saben que no es fácil aplicar esta estrategia sin recurrir a la gestión activa y sin que los mandatos sean lo suficientemente flexibles, por lo que esta es una oportunidad para que los gestores activos demuestren su valía en circunstancias difíciles.