En un momento en el que la renta fija vuelve a captar la atención de los inversores tras varios años marcados por la inflación y las subidas de tipos, ¿cómo estáis viendo el posicionamiento del mercado hacia el crédito europeo y, en particular, hacia el segmento High Yield?

Christian Rouquerol: El mercado europeo de High Yield ha madurado significativamente en los últimos veinte años. Actualmente alcanza un tamaño de aproximadamente 400.000 millones de euros, con más de 400 emisores, lo que equivale a alrededor de un tercio del mercado estadounidense. En este contexto, el High Yield europeo sigue ofreciendo oportunidades interesantes.

Durante 2025 y 2026, el mercado europeo de crédito, especialmente en High Yield y préstamos sindicados, ha experimentado un claro resurgimiento de su actividad. De hecho, en los primeros meses de 2026 se han registrado niveles récord en el mercado primario. Este dinamismo viene impulsado por una combinación de factores: por un lado, la estabilización de los tipos de interés tras un periodo de subidas, y por otro, una mayor disposición de los emisores a refinanciar y reestructurar sus curvas de deuda, aprovechando la fuerte demanda de los inversores por nuevas emisiones.

Para la base inversora, esta combinación se traduce en rendimientos atractivos junto con un perfil de duración estructuralmente corto. De hecho, la duración media se sitúa ligeramente por debajo de los tres años, y esta tendencia se ha acentuado con la dinámica reciente del mercado primario. Esto hace que los bonos High Yield europeos resulten especialmente interesantes para aquellos inversores que buscan gestionar el riesgo de tipos de interés o reducir su exposición a la renta variable.

En cuanto a los fundamentales, el análisis indica que los emisores europeos de High Yield mantienen una posición sólida. Las tasas de impago se mantienen en niveles bajos y los márgenes netos son, en general, saludables en Europa, aunque es cierto que algunos sectores —como el químico, el automotriz o el de packaging— presentan mayores desafíos.

Por todo ello, seguimos favoreciendo la construcción de carteras en torno a emisores High Yield con niveles de deuda moderados y rendimientos que, habitualmente, se sitúan en el rango del 4% al 7%.

¿Qué papel puede jugar hoy el High Yield europeo para los inversores que buscan mejorar la rentabilidad de sus carteras sin perder de vista el control del riesgo?

Christian Rouquerol: El High Yield europeo puede desempeñar un papel clave para aquellos inversores que buscan mejorar la rentabilidad de sus carteras sin perder de vista la gestión del riesgo. Actualmente, el segmento ofrece yields atractivos, en torno al 5,5%–5,8% de yield to maturity, lo que proporciona un colchón de rentabilidad relevante frente a otros activos de renta fija y ayuda a compensar episodios de volatilidad en los mercados.

Las tasas de default en Europa se mantienen contenidas, entre el 2% y el 2,7%, y seguimos observando fundamentales sólidos en los emisores, con niveles de apalancamiento razonables y márgenes de EBITDA en general estables. Esto refuerza la capacidad de las compañías para hacer frente a sus compromisos financieros, incluso en un entorno de mayor incertidumbre macroeconómica. Además, hemos visto cómo muchas empresas han sido capaces de afrontar con éxito los denominados muros de refinanciación.

Por otro lado, el perfil de duración relativamente corto del High Yield europeo reduce la sensibilidad a los movimientos de tipos de interés, lo que contribuye a limitar la volatilidad de las carteras. A esto se suma una elevada dispersión dentro del segmento, que permite, a través de una gestión activa y selectiva, identificar oportunidades en emisores de calidad o en tramos subordinados sin asumir un riesgo excesivo.

El mercado también cuenta con un soporte técnico robusto, con una demanda fuerte que está absorbiendo volúmenes récord de emisión primaria, lo que favorece tanto la liquidez como la flexibilidad en la gestión de las carteras.

Nuestro enfoque se basa claramente en una gestión activa y prudente, priorizando emisores con fundamentales sólidos, controlando la duración y diversificando por sectores y calidades crediticias. En ocasiones, combinamos exposición a deuda senior de calidad Single B o B-, con posiciones subordinadas (triple C) dentro de la estructura crediticia de emisores con ratings más altos. Esto nos permite capturar rentabilidad adicional aprovechando la dispersión del mercado, manteniendo al mismo tiempo el riesgo bajo control.

Benoit, desde vuestra experiencia gestionando esta estrategia, ¿qué particularidades ofrece Europa y dónde creéis que están hoy las principales ineficiencias que un gestor activo puede aprovechar?

Benoit Martin: Si analizamos el mercado europeo de High Yield en la actualidad, vemos que se trata de un mercado maduro, con un amplio número de emisores y un buen nivel de liquidez. Para un gestor activo, esto es fundamental, ya que permite ser selectivo y expresar convicciones con precisión.

La estructura del mercado es bastante clara: aproximadamente dos tercios del universo tienen calificación BB, mientras que el tercio restante corresponde a emisores B o inferiores. En el segmento BB, las ineficiencias son más limitadas, ya que se trata de emisores ampliamente seguidos y, en general, sus primas de riesgo reflejan niveles razonables.

Sin embargo, en el segmento Single B encontramos emisores más pequeños y menos cubiertos por el mercado. Es precisamente ahí donde identificamos las oportunidades más interesantes, ya que con frecuencia el mercado exige primas de riesgo que consideramos sobrestimadas en relación con el valor que obtenemos a partir de nuestro análisis interno.

Además, desde una perspectiva sectorial, también destacaría el sector bancario, y en particular los bonos AT1 (Additional Tier 1), que siguen siendo atractivos en nuestra opinión. Esto se debe, en primer lugar, a la solidez de los fundamentales de los bancos europeos y, en segundo lugar, a que las primas de riesgo se mantienen por encima de las de emisores no financieros con una calificación similar.

El Tikehau European High Yield Credit se presenta como una estrategia de fuerte convicción basada en análisis fundamental. ¿Cómo se articula en la práctica vuestro proceso de selección de emisores?

Benoit Martin: En la práctica, nuestra estrategia busca batir al índice europeo de High Yield, pero lo hacemos sin estar sujetos a las restricciones del benchmark. Preferimos seleccionar únicamente aquellas compañías que consideramos realmente atractivas tanto por sus fundamentales como por su valoración relativa.

El objetivo es identificar emisores cuya prima de riesgo consideramos sobrestimada en comparación con los datos fundamentales que presenta la compañía. Para lograrlo, la base de todo el proceso es el análisis fundamental, que requiere un trabajo intensivo y un equipo especializado.

En nuestro caso, contamos con un equipo de 17 analistas de crédito y trabajamos exclusivamente con análisis propio. A partir de este análisis construimos la cartera, ajustando el tamaño de las posiciones y los niveles de riesgo en función de nuestras convicciones. Este enfoque resulta especialmente relevante en el segmento Single B o inferior, donde el análisis fundamental es clave para identificar oportunidades.

¿Cómo ha cambiado la forma de generar alfa en el mercado europeo de High Yield?

Benoit Martin: El mercado europeo de High Yield ha evolucionado significativamente en los últimos años. Hoy en día hay más emisores, mayor diversificación sectorial y, en general, un menor nivel de riesgo medio. Además, la duración media del mercado ha disminuido, pasando de niveles de entre 3 y 4 años hace una década a menos de 3 años en la actualidad.

También hemos observado importantes flujos de entrada, tanto hacia fondos activos como, cada vez más, hacia vehículos pasivos como los ETFs. Este crecimiento de la gestión pasiva ha provocado que las compras se concentren en los emisores con mayor peso en los índices, lo que ha contribuido a comprimir sus primas de riesgo. Por el contrario, los emisores menos representados —a menudo con calificación B o incluso fuera de índice— tienden a ofrecer primas de riesgo más atractivas, con rendimientos que pueden situarse entre el 6% y el 9% en el entorno actual.

En este contexto, la selectividad se ha vuelto fundamental para generar alfa. Lo vimos claramente en 2025, un año positivo para el High Yield en términos agregados, con bajas tasas de impago, pero también con una elevada dispersión entre emisores y sectores. Incluso dentro de sectores favorables, una decepción puntual puede provocar caídas significativas en el precio de un bono en pocos días.

Por ello, estamos convencidos de que la gestión activa, apoyada en el análisis fundamental, es esencial para evitar riesgos y generar valor. De hecho, en los últimos cinco años, estrategias activas como Tikehau European High Yield han logrado batir al índice europeo en torno a un 1% anual neto, superando también a los ETFs del segmento.

Con el contexto geopolítico actual y la evolución de los precios del petróleo, ¿cómo puede verse afectado el mercado?

Benoit Martin: Desde nuestro punto de vista, el principal riesgo para el mercado High Yield sería un escenario de estanflación, es decir, una combinación de inflación elevada y bajo crecimiento económico. Este escenario podría materializarse si los precios del petróleo se mantienen elevados durante un periodo prolongado.

En ese caso, veríamos un aumento generalizado de las primas de riesgo, especialmente en sectores más sensibles como el transporte, las aerolíneas o la industria química. Por ello, consideramos fundamental mantener un enfoque selectivo tanto a nivel sectorial como de emisores.

Además, el mercado está empezando a anticipar posibles subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo, lo que podría ralentizar la actividad en el mercado primario y dificultar el proceso de refinanciación para algunos emisores, especialmente aquellos con vencimientos más próximos.

Christian, desde vuestra posición en Iberia, ¿qué tipo de conversaciones estáis manteniendo con los inversores?

Christian Rouquerol: La renta fija está desempeñando un papel cada vez más relevante en la construcción de carteras, tanto en gestión discrecional como en asesoramiento, fondos de fondos o mandatos institucionales.

Por un lado, existen inversores —principalmente institucionales— que mantienen una asignación estructural al High Yield. Por otro, observamos un mayor uso táctico en carteras de gestión discrecional, donde los gestores aprovechan las correcciones de mercado para incrementar exposición.

En cuanto a los productos, distinguimos entre fondos tradicionales de High Yield europeo y fondos a vencimiento, como los que tenemos con horizontes 2027 y 2031. Estos últimos, aunque gestionados activamente, están diseñados para mantenerse hasta una fecha concreta, y suelen ser especialmente atractivos para banca privada y asesores independientes.

Estamos observando demanda en ambos tipos de soluciones. En el caso de los fondos a vencimiento, Tikehau cuenta con una trayectoria de más de 15 años, lo que ha permitido consolidar un sólido historial. Por su parte, el fondo europeo de High Yield está ganando aceptación gracias a su perfil de rentabilidad ajustada al riesgo frente a su grupo de comparables.

Por último, ¿qué diferencia a Tikehau Capital en el mercado ibérico?

Christian Rouquerol: Tikehau Capital destaca en el mercado ibérico principalmente por tres razones. En primer lugar, por su presencia local, con un equipo de aproximadamente 20 personas y actividad en distintas áreas como deuda privada, private equity o real estate. Esta implantación permite formar parte del tejido económico local y no ser percibidos como una gestora extranjera.

En segundo lugar, por su fuerte capacidad de análisis y selección de emisores en renta fija, apoyada en un equipo interno de crédito que permite invertir tanto en emisores incluidos como fuera de los índices de referencia.

Y, en tercer lugar, por la alineación de intereses con los inversores. La firma gestiona aproximadamente 53.000 millones de euros, de los cuales 3.000 millones corresponden a capital propio, y alrededor del 70% de ese capital está invertido en las mismas estrategias que se ofrecen a los clientes. Además, una parte significativa de ese capital pertenece al equipo directivo, lo que refuerza aún más dicha alineación.