Es cierto que la comisión acaba de decir que España tienen que hacer algo más d lo que está previsto en sus presupuestos pero según la propia comisión, el ajuste que hizo España en 2012 era de dos puntos del PIB, este año será de 1 puntos del PIB y para el año que viene incluso veía un ajuste nulo o negativo “con lo que incluso haciendo caso a la petición de la comisión y haciendo algo más de esfuerzo fiscal, sería sustancialmente menor al realizado en estos dos últimos años”. Además, otro punto fundamental para apostar por algún crecimiento – que ya se ha visto en el tercer trimestre de este año – se apoya en el mantenimiento de un ritmo de crecimiento alto de las exportaciones. Ese crecimiento se apoya en varias cosas: dinámica más favorable para las exportaciones, mejora de la competitividad de la economía española y además en una probabilidad alta de que el euro esté más débil y en una probabilidad relativamente alta de que el crecimiento global sea algo mayor. Por todo eso, tiene sentido pensar


Una tasa negativa que hoy por hoy no pasa de ser un rumor en el BCE, en caso de que así fuera, el impacto sobre el crédito probablemente no sería muy grande porque ahora mismo está lastrado por factores poderosos que no se verían afectados por la bajada de tipos, como el cambio de regulación bancaria, el proceso de revisión de balances de los bancos, desapalancamiento de la economía que hace que buena parte de los agentes no quieran si quiera pedir créditos. A pesar de ello, tipos más bajos – o negativos – es un incentivo para dar crédito. Si las reservas excedentes en los bancos depositadas en el banco central no sólo no dan crédito sino que se empieza a restar, aumenta algo el incentivo para dar crédito pero hay que tener muy claro que será pequeño. Un efecto colateral es el efecto sobre el euro. la divisa se deprecia, favorecer las exportaciones y la recuperación en Europa.

Estamos viendo el final de la recesión pero no sabemos a quién estamos saludando. Podemos decir adiós a la recesión recesión  y un hola al  estancamiento, que tampoco es mucho mejor pero ahora mismo lo que vemos en Europa es un crecimiento muy moderado y es lo que transmiten los últimos datos de PMI y las últimas referencias es que es un dato insatisfactorio que exige seguir adoptando medidas.

Los vientos en contra que tenemos hacen que las previsiones sean de un crecimiento moderado.

De cara al año que viene lo más probable es que se mantenga la tendencia básica de fondo hacia una mayor calma en los mercados financieros, o mayor confianza hacia mercados de la periferia y eso se traduzca en una reducción de la fragmentación financiera de la Eurozona, que se refleja en condiciones financieras mucho más duras en España que en el centro. La prima soberana tiene un margen de reducción adicional, de 30-60 puntos.

La clave en los próximos meses tienen que ver con la retirada de estímulos de la FED. En las última semanas el péndulo de expectativas sobre qué y cuándo lo hará se ha movido entre los propios miembros de la FED y tras conocer las últimas actas del organismo, la previsión que nos parece más sensata será un inicio de la retirada de estímulos siempre que los datos de empleo no san malos y que el debate presupuestario en EEUU no plantee una incertidumbre excesivamente grande llegados a mediados de diciembre. Si esas premisas se dan, nos parece probable que podría propiciar cierta continuidad de los movimientos correctivos a corto plazo.