De hecho, los holter implantables subcutáneos se han convertido en una herramienta muy útil para estudiar este tipo de ictus de causa desconocida, según explica el doctor Luis González, jefe del servicio de cardiología de Quirónsalud Alicante, experto en la materia y quien recientemente ha liderado la implantación de este aparato médico en un paciente.

Se trata de un dispositivo diagnóstico que permite la monitorización electrocardiográfica a largo plazo del ritmo cardiaco de los pacientes. En concreto, el doctor González señala que se implantan bajo la piel con anestesia local y su batería puede durar hasta tres años.

"Gracias al holter implantable subcutáneo somos capaces de diagnosticar una crisis de fibrilación auricular silente. Este tipo de arritmias suelen derivar, en muchos de los casos, en la formación de coágulos dentro del corazón, que al movilizarse hacia el cerebro ocasionarían el ictus; lo que nos permitiría tratar de manera precoz al paciente antes de que este se produzca u ocasione daño cerebrovascular en el paciente", valora el experto de Quirónsalud Alicante.

El módulo implantado dispone de una memoria que almacena los registros electrocardiográficos relevantes, como las taquicardias y las bradicardias que sufre el paciente, pero también puede almacenar datos de forma retrospectiva cuando es activado por el propio paciente o testigo mediante un mando a distancia.

“Estos nuevos dispositivos permiten transmitir la señal vía telemática al médico a través de un monitor que el paciente instala en su domicilio, a la vez que facilitan un seguimiento continuo por parte del cardiólogo. Son herramientas de probada eficacia, así como seguras para los pacientes”, asevera el doctor González.

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Precisamente, que permite diagnosticar y tratar de manera precoz al paciente con enfermedades cardiovasculares graves como el ictus criptogénico, pero también este tipo de aparatos son útiles en los casos de fibrilación auricular silente y el síncope, dado que permite la monitorización electrocardiográfica a largo plazo del ritmo cardiaco de los pacientes.

"Gracias a los electrocardiogramas de alta resolución que produce este componente somos capaces de detectar a tiempo real taquicardias y bradicardias en pacientes en los que no se han podido diagnosticar trastornos del ritmo cardiaco por otros medios", señala el doctor Luis González, jefe del servicio de cardiología de Quirónsalud Alicante.

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El problema que supone un ictus

Según valora este especialista de Quirónsalud Alicante, contar con herramientas de monitorización eficaces en la prevención del ictus como los holter subcutáneos es fundamental dado que, tal y como destaca la Sociedad Española de Neurología, estos accidentes cerebrovasculares tienen un “gran impacto sanitario y social”, por su “elevada incidencia y prevalencia”, y teniendo en cuenta además que representan la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto, y la segunda demencia después del Alzheimer.

Cada año 110.000-120.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales un 50% quedan con secuelas discapacitantes o fallecen, al tiempo que la SEN advierte de que actualmente más de 330.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional por haber sufrido un ictus.

Desde esta sociedad científica ponen en evidencia igualmente que, aunque en los últimos 20 años la mortalidad y la discapacidad adquiridas tras un ictus han disminuido, gracias a la mejora en la detección precoz de los síntomas, en el control de los principales factores de riesgo y en la introducción de nuevas medidas terapéuticas, como las unidades de Ictus, la trombólisis o la trombectomía mecánica, su incidencia sigue aumentando. De hecho, resalta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en que los próximos 25 años su incidencia se incrementará un 27%.

Detectar a tiempo sus síntomas es vital

El doctor González recuerda en este sentido que los síntomas del ictus suelen producirse de repente, de forma inesperada, siendo los principales:  

  • Dolor de cabeza muy intenso y diferente a otros dolores de cabeza habituales.
  • Alteración brusca en el lenguaje, con dificultades para hablar o entender.
  • Alteración brusca de la visión, como pérdida de visión por un ojo, visión doble o incapacidad para apreciar objetos en algún lado de nuestro campo visual.
  • Pérdida brusca de coordinación o equilibrio.
  • Pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo. Generalmente afecta a una mitad del cuerpo y se manifiesta sobre todo en la cara y/o en las extremidades.

Ante la sospecha de un ictus el cardiólogo aconseja acudir rápidamente a un servicio de Urgencias o bien llamar al 112, el teléfono de emergencias. Según lamenta, el 90% de estos episodios pueden evitarse con una adecuada prevención, y control por parte de un especialista en caso de ser paciente de riesgo, así como con la corrección de los factores de riesgo modificables, como son el peso, cesar el hábito tabáquico, controlar la hipertensión arterial, el consumo moderado o cese de alcohol, o hacer ejercicio entre otros consejos.