Arthur D. Little (ADL) ha publicado hoy dos informes en los que se analizan las propuestas de la Comisión de la UE para ampliar las normas de la Tercera Directiva sobre el Gas con relación a los gasoductos de terceros países que suministren gas a la UE. Estos informes concluyen que el reciente acuerdo entre la Comisión Europea y Gazprom hace que la enmienda sea innecesaria, y que la legislación propuesta fracasará en sus objetivos de potenciar la competencia del mercado, pudiendo incluso hacer disminuir el suministro.

La directiva propuesta sugiere ampliar la normativa de la UE sobre los gasoductos de importación de países externos a la UE, arriesgando potencialmente con ello conflictos legales y la futura inversión internacional en la nueva infraestructura de exportación de gas. Los acuerdos existentes entre España e Italia y terceros países como Argelia, Libia, Túnez y Marruecos tendrían que volver a negociarse, creándose con ello la posibilidad de que se presentaran contrademandas. Las condiciones económicas de proyectos de gasoductos en el futuro tales como East Med serían menos previsibles, y se generaría el riesgo de que el gas acabase enviándose a mercados distintos a la UE. Las derogaciones o exenciones propuestas no se pueden garantizar y el resultado es incierto. Ello podría tener un efecto perjudicial sobre el suministro de gas, y por tanto sobre los precios: justo lo contrario a los objetivos declarados.

En el acuerdo de la primavera de 2018 entre la Comisión Europea y Gazprom se especificaron las obligaciones legales vinculantes, acordándose cuatro medidas obligatorias concebidas para prevenir presuntas conductas anti-competitivas por parte de Gazprom. Ello cambia significativamente el panorama del suministro de gas en la UE, haciendo que la enmienda resulte innecesaria, según el análisis de ADL. Además, la mayor liberalización del mercado significa que el mercado del gas en la UE está ya empezando a funcionar muy bien, sin necesidad de legislación adicional.

Michael Kruse, Socio y Director de Energía y Empresas de Servicios Públicos en Europa Central, explica: “El acuerdo con Gazprom ha cambiado significativamente el contexto del mercado con relación a cuando se propuso por primera vez la enmienda de la Directiva sobre el Gas. Ello supone un cambio relevante e importante que es necesario reconocer en las discusiones actuales sobre la enmienda, y en nuestro análisis recomendamos que se realice una evaluación de impactos detallada con el fin de comprobar si sigue siendo necesaria. Como mínimo, la Comisión Europea debe esperar a que se estabilice el impacto del acuerdo antes de introducir otros cambios mediante normativas adicionales”.

La previsión de ADL es que la enmienda a la Directiva sobre el Gas también afectaría a las relaciones con países no pertenecientes a la UE involucrados en los gasoductos tanto existentes como previstos. Al riesgo de complicaciones legales potenciales hay que añadir la estabilidad del suministro cuando estos acuerdos sobre los gasoductos sean renegociados y, dado que la UE dependerá cada vez más del gas importado, ello podría tener un impacto negativo adicional en los mercados y los precios.

Los dos informes Viewpoint de ADL se pueden ver aquí:

La Directiva sobre el Gas propuesta y el acuerdo CE-Gazprom www.adl.com/EC_GazpromSettlement

La enmienda a la Directiva sobre el Gas y las relaciones con terceros países www.adl.com/ThirdCountryRelations

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